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En el Instituto Cervantes de Shanghai aparece para dar una charla Eugenio Bregolat (Seo d'Urgel, 1943), quien ha sido embajador de España en China hasta en tres ocasiones: 1986-1991, 1999-2003 y 2011-2013. Hay aforo completo para escuchar el repertorio de anécdotas y análisis geopolítico que deja este veterano diplomático que también ha estado al frente de las embajadas en Rusia y Canadá. Durante la Transición fue asesor de los presidentes Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo.
La primera vez que Bregolat pisó China encontró un país que se estaba abriendo al mundo con las grandes reformas de liberalización económica lanzadas por el líder Deng Xiaoping, mientras que, en el terreno ideológico, el gobernante Partido Comunista se debatía entre un control político más estricto o la apuesta por una mayor libertad que era reclamada entonces por muchos movimientos estudiantiles. Este clima fue el preludio de las masivas protestas de Tiananmen en 1989.
- En 2007 publicó un libro, 'La segunda revolución china', en el que aseguraba que la masacre de Tiananmen no ocurrió tal y como la contaron en Occidente.
- Claro que hubo muchos estudiantes muertos durante las protestas. Como también vimos a soldados colgados en las farolas. Pero dentro de la misma Plaza de Tiananmen no hubo disparos ni ninguna masacre. Los únicos periodistas que fueron realmente testigos de lo que sucedió fue un equipo de TVE que se quedó en la plaza durante la noche del 3 al 4 de junio de 1989, desobedeciendo las instrucciones de Madrid. El resto de la prensa extranjera se encontraba en un hotel fuera de la plaza. El equipo de TVE filmó cómo los estudiantes salían de Tiananmen por su propio pie. Pero no publicaron las imágenes reales porque no interesaba. TVE tenía una exclusiva mundial y nunca la contó. Vete a saber qué presiones hubo en Madrid para que nunca se emitieran unas imágenes que contradecían la versión estadounidense de la masacre dentro de la plaza.
- Ahora, esa percepción negativa que se proyectaba de la China de la represión en Tiananmen, de la China autoritaria, parece que se está diluyendo en muchos países gracias a la efectiva política de seducción lanzada por Pekín.
- China se está beneficiando de rebote de las políticas de Donald Trump. Estados Unidos ha desatado una guerra arancelaria contra el mundo, a lo que se suma el apoyo a Israel en Gaza. Además, es inevitable no quedar impresionado por el desarrollismo de China. El Banco Mundial ya destacó que esta nación había logrado en una sola generación lo que a la mayoría de países les había costado varios siglos. Hoy, de forma muy autocomplaciente, en Occidente nos referimos a China como la segunda economía del mundo según los criterios de mercado. Pero en cuanto a poder adquisitivo, que es el baremo que utiliza por ejemplo el FMI para repartir sus fondos, ya en el año 2014 China superó a Estados Unidos. Las proyecciones de consenso dicen que, a mediados de siglo, el PIB de China será entre un 30-50% mayor que el estadounidense.
- Dentro de Europa, esa ofensiva de encanto de Pekín parece que está funcionando especialmente bien en España.
- Pedro Sánchez ha sido muy valiente en su posición con China a pesar de las presiones de Bruselas y Washington, donde hay una serie de radicales antichina como el secretario de Estado, Marco Rubio, o Scott Bessent, el secretario del Tesoro, quien le dijo a Sánchez la frase de que el acercamiento a China "sería como cortarse el cuello". España debe tener su propia visión sobre China y los viajes de Sánchez a Pekín se han centrado en defender los intereses de España en este país. Hay que recordar que fue el Gobierno de Felipe González el primero que comenzó a construir un camino distinto al de la UE respecto a las relaciones con China, manteniendo los créditos, las comisiones económicas... Les ayudamos mucho y eso en Pekín no lo olvidan.
- China se presenta como una superpotencia que tiene un plan de gobernanza global, pero sigue sin lograr una relevancia real como pacificadora o mediadora en los grandes conflictos actuales.
- En Oriente Próximo, la influencia de China continúa siendo muy limitada a pesar de las estrechas relaciones que tiene con países como Arabia Saudí o Qatar. En cuanto a la guerra en Ucrania, en la UE sostienen que la relación bilateral con Pekín va a depender mucho de lo que China haga con Rusia. Pero Xi Jinping no va a ir a Moscú para decirle a Putin que, si no para la guerra, también le va a sancionar como hacen los europeos. Para China, la relación con Rusia es la más importante de todas, y más ahora que su asociación con Moscú le permite obtener sin límites toda la energía y materias primas que necesita. Estados Unidos ha empujado a Rusia a los brazos de China por la forma en la que ha tratado a Moscú y Xi Jinping nunca abandonará a Putin.
- Xi Jinping, Putin y Kim Jong-un pasearon juntos durante el desfile militar de Pekín de este mes. ¿Aquella fotografía significó un desafío sin precedentes al orden mundial liderado por Estados Unidos?
- Yo definiría esa foto con el mismo término con el Henry Kissinger se refería a China durante los 40 años que Washington y Pekín mantuvieron óptimas relaciones: quasi allies (cuasi aliados). Todo el mundo conoce la estrecha que hay entre China y Rusia. Pero Corea del Norte, donde yo fui el primer embajador español, es un país muy peculiar que no obedece a nadie, gobernado por un señor que hace lo que quiere. A pesar a su influencia económica, Pekín nunca ha apoyado que Corea del Norte tenga armas nucleares porque eso podría conducir a un rearme nuclear por parte de Corea del Sur y Japón.
- ¿Cree que China tiene razón en su constante denuncia respecto a que la OTAN, conducida por Estados Unidos, tiene planes de expandirse en Asia?
- Los estadounidenses, si pudieran, ampliarían la OTAN para incluir a sus aliados asiáticos o crearían una especie de OTAN asiática con Japón, Corea del Sur y Australia. Pero esa idea no la apoyan desde la parte europea. Estados Unidos trata de imponer un quid pro quo a Europa: yo os defiendo de Rusia y vosotros me seguís contra China.
- ¿Se puede reconducir la relación entre las dos economías más grandes del mundo?
- Pienso que la posición final de Estados Unidos respecto a China será la de encontrar una forma de coexistencia pacífica. Y esto, si no nos hemos vuelto todos locos, es lo que va prevalecer. Trump, antes de ser elegido presidente esta última vez, llegó a reconocer que Estados Unidos y China podían arreglar todos los problemas del mundo si trabajan juntos. Los grandes retos globales, desde el cambio climático a la inteligencia artificial, no se pueden afrontar si Washington y Pekín no se entienden.

