La capital portuguesa cuenta con cuatro transportes centenarios, tres ascensores y un funicular, que forman parte de las atracciones que más llaman la atención de los cinco millones de turistas que visitan Lisboa cada año. De ahí que las nacionalidades de los 16 fallecidos y 23 heridos en el grave accidente de la tarde del pasado miércoles del ascensor de la Gloria vayan a ser muy distintas.
Aunque a primera hora de la tarde el primer ministro portugués, Luís Montenegro, explicó que había que esperar para dar a conocer el origen de los 16 muertos, la Fiscalía sí que confirmó avanzada la tarde que entre los fallecidos hay cinco portugueses, dos surcoreanos y un suizo. Dijo que aún se está trabajando en la identificación de otros ocho cadáveres, informó Afp. Por su parte, el presidente de la Policía Judicial, Luís Neves, ha dicho a última hora que han logrado con un "elevado grado de probabilidad" establecer la identidad de un alemán, dos canadienses, un ucraniano y un estadounidense. "Faltan tres que esperamos que puedan serlo (identificados) en el más corto espacio de tiempo, si puede ser hoy mismo", dijo Neves.
Los medios de comunicación portugueses informaron de que entre las víctimas mortales se encontraba también un padre alemán, sin embargo fue encontrado con vida posteriormente. Su esposa resultó gravemente herida. Su hijo, de sólo tres años, sufrió heridas leves.
Una mujer francesa también está entre los fallecidos, anunció el viernes el ministro francés de Relaciones Exteriores, Jean-Noël Barrot. "Tenemos la confirmación del fallecimiento de una de nuestras compatriotas en el trágico accidente", escribió el ministro en la red social X, sin precisar si la mujer era una de las víctimas del accidente que aún no estaban identificadas o si se trata de la francesa que ya estaba registrada entre los heridos. "Expresamos todas nuestras condolencias a su familia y seres queridos", agregó el ministro.
Otra de las víctimas mortales es el portugués André Marques, de 40 años y guardafrenos con 15 años de experiencia de la Estación de Santo Amaro, que el miércoles estaba trabajando en el funicular descarrilado, según informó Carris, la empresa de transporte urbano de Lisboa. Fue la primera víctima mortal en ser identificada.
Carris explicó que Marques llevaba trabajando desde hacía 15 años en la empresa y que ejerció sus funciones "con excelencia". El guardafrenos es el empleado que tiene a cargo el manejo de los frenos de los trenes de ferrocarriles. "Nos representó a los mandos de los icónicos ascensores, su valor y profesionalidad, reconocidos por todos, tuvieron un fin trágico con la perdida de su vida en el accidente", apunta la nota recogida por Efe.
La tragedia ha impactado especialmente en el seno de la Santa Casa da Misericórdia de Lisboa, institución de carácter humanitario reconocida por su trabajo con los más desfavorecidos. Según apuntan medios lusos, dos de sus trabajadores, Alda, una mujer de unos 40 años, y Pedro, un hombre de unos 50, perdieron la vida en el funicular, así como otras dos personas vinculadas a la institución. Asimismo, otros siete empleados de la Santa Casa resultaron heridos.
Los servicios de emergencias habían detallado previamente que entre los cinco heridos graves y 18 leves hay pasaportes, además de Portugal, de Alemania, Francia, España, Marruecos, Cabo Verde, Corea del Sur, Suiza e Italia. Los dos españoles afectados fueron pronto dados de alta, según confirmaron fuentes del Ministerio de Exteriores español.
La Policía Judicial anunció ayer una línea directa de información para los familiares. Pidió que para que este servicio sea ágil y tenga un buen desempeño sólo contacten con esta línea familiares, amigos próximos o instituciones. Expresó su "profunda consternación y solidaridad" con los parientes y las víctimas, y agregó que "se hará todo lo posible" para averiguar lo que ocurrió, en colaboración con la Fiscalía, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, la Policía de Seguridad Pública y la Protección Civil.
En cuanto a las causas del accidente, las primeras hipótesis apuntan a que el cable que unía sus dos vagones se rompió y el contrapeso falló. Así lo ha explicado a EFE el presidente de la Orden de los Ingenieros de Portugal, Fernando de Almeida Santos, quien ha especificado que el cable se partió, soltando ambos vagones y provocando que el que estaba abajo se desplazara unos metros y el de arriba comenzara se precipitara a gran velocidad "descontrolado" y descarrilara tras una curva.
