INTERNACIONAL
Guerra en Europa

Ucrania sofoca la ofensiva estival del ejército ruso: divide en dos el avance enemigo y hace decenas de prisioneros

El objetivo principal de la ofensiva rusa de verano era la toma de Pokrovsk (o lo que queda de ella), pero tendrá que esperar

Un soldado ucraniano indica a un prisionero ruso la dirección que debe seguir, en el frente de Drobropillia, donde han quedado aislados.
Un soldado ucraniano indica a un prisionero ruso la dirección que debe seguir, en el frente de Drobropillia, donde han quedado aislados.Getty
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Hace 10 días, horas antes de reunirse en Alaska con Donald Trump, Vladimir Putin quiso cambiar la impresión de sus interlocutores queriendo demostrar que Rusia iba a tomar el Donbás por las buenas (exigiéndolo en la mesa de negociación) o por las malas (al asalto). No ha conseguido ni lo uno ni lo otro.

La inquietante infiltración de las tropas de la Z en el frente de Donetsk, que avanzó casi 17 kilómetros más allá de las líneas ucranianas e incluso llegó a cortar la carretera que une la zona de Dobropillia con Kramatorsk, dos de las ciudades más importantes del Donbás controlado por Ucrania, está terminando de forma trágica para los soldados rusos implicados en esa operación. La mayoría han muerto, han caído prisioneros o están aislados. El objetivo principal de la ofensiva rusa de verano era la toma de Pokrovsk (o lo que queda de ella), pero tendrá que esperar. El cerco de la ciudad comenzó en octubre de 2024 y aún permanece en manos de Ucrania, que ha contraatacado con éxito en sus alrededores.

Las acciones ucranianas, casi todas de la tercera brigada de asalto Azov y la 92 mecanizada de Járkiv, han cortado las líneas logísticas de las tropas de la Z y las han dejado en tierra de nadie, sin posibilidad de ser abastecidas de comida y munición y sin contacto con sus unidades. "Si fuéramos a sacarlos de sus escondites tendríamos bajas, así que sólo vamos a darles dos opciones: o se rinden o se mueren de hambre", dice a este diario una fuente militar ucraniana desde ese mismo frente.

El reloj corre hacia el otoño y, con el otoño, llegan las lluvias y la temida rasputitsa, literalmente, el mar de fango, un fenómeno que se produce en el suelo negro de Ucrania o chernozem, que no filtra el agua y convierte los caminos no asfaltados en trampas intransitables, como bien comprobaron Napoleón Bonaparte y Adolf Hitler en sus respectivas carreras hacia Moscú.

Desde el día 7 de agosto, las tropas de la Z comenzaron a infiltrarse unos 17 kilómetros tras las líneas ucranianas en la zona más conflictiva y más caliente, entre la ciudad sitiada de Pokrovsk y las fortalezas de Sloviansk y Kramatorsk, el auténtico talón de Aquiles de Ucrania en la región de Donetsk que aún controla. Avanzaron a pie en una zona en la que ya los drones ucranianos no los buscaban, por un camino previamente trazado por sus oficiales. Drones rusos de mayor tamaño (Molniya) los abastecieron de comida y agua por el trayecto sin llamar la atención, ocuparon algunos sótanos y se hicieron fuertes esperando refuerzos.

Según la publicación ucraniana Deepstate, que se dedica a monitorizar el campo de batalla a través de vídeos y fotos publicadas en internet, los rusos no sólo superaron las grandes defensas ucranianas construidas a las afueras de Pokrovsk, que cuentan con tres capas de fosos, dientes de dragón y campos minados, sino que el día 11, siempre según la anterior publicación, alcanzaron en algún punto la carretera que une la zona de Kramatorsk, el corazón del Donbás ucraniano, con el resto del país. Sin embargo, las tropas de refuerzo no llegaron a tiempo y Ucrania pudo reaccionar. Ahora la situación se ha dado la vuelta y ha permitido crear un caldero donde puede haber decenas de rusos ocupando posiciones sin conexión con sus líneas.

Los prisioneros que van cayendo presentan signos de deshidratación y cansancio extremo. En ningún caso eran tropas de élite, sino grupos de saboteadores usados por Rusia para explotar la falta de infantería en las líneas ucranianas. El frente ha vuelto a estabilizarse en las tres zonas en las que Rusia intentó esa estrategia de infiltración.

Hace dos días, Zelenski ya avisó de que llegaban "sorpresas agradables desde el Donbás". Se refiere a todas estas operaciones para localizar y aislar a estos grupos rusos de sabotaje en la retaguardia de las líneas ucranianas. El Kremlin ha hecho exactamente lo que se esperaba: despreocuparse de ellos y abandonarlos a su suerte.

En el cuarto verano de la invasión rusa, la ofensiva de las tropas de Moscú está marchando exactamente igual que las anteriores: tropas exhaustas, bajas cada vez mayores, destrucción catastrófica de blindados (que ya casi no se usan), prisioneros desorientados y avances mínimos aquí y allá, a veces perdidos en unas horas al no poder consolidarlos.

El Instituto de Estudio de la Guerra "evaluó anteriormente que las tácticas de infiltración rusas y una baja densidad de mano de obra en las trincheras ucranianas a lo largo del frente de Pokrovsk parecían haber permitido a las fuerzas rusas restablecer temporalmente una maniobra táctica limitada al este y sureste de Dobropillia, pero la incapacidad de Rusia para establecer la logística para apoyar y reforzar las unidades de avanzada que operan dentro de la penetración ha degradado la capacidad de Rusia para ampliar y explotar la penetración".

Pero los contraataques ucranianos se han encontrado, en algunos puntos, con que los rusos, en su afán de avanzar, no habían preparado defensas. En los próximos días podemos ver cómo la imprudencia del Kremlin puede costarles aún más cara. Tropas ucranianas han liberado Myrne, junto a Pokrovsk. Con ese movimiento, han conseguido estrechar la pinza norte que se cierne sobre la ciudad. Su situación es cada vez más precaria.