El primer ministro francés, el centrista François Bayrou, ha superado una moción de censura presentada por el Partido Socialista y respaldada en bloque por la izquierda, por su negativa a un debate parlamentario sobre la reforma de las pensiones. Bayrou, salvado in extremis por su coalición de centro-derecha y por la Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, ha quedado sin embargo muy aislado políticamente y es hoy por hoy el primer ministro peor valorado de la Quinta República, con un un índice de aceptación popular del 17%.
El del martes fue el octavo intento en apenas siete meses de derribar su Gobierno y el más sonado desde el del pasado 16 de enero, cuando tampoco se llegaron a los 289 votos necesarios para provocar su caída. Bayrou asumió su cargo el pasado 14 de diciembre tras la dimisión del Michel Barnier, que ha vaticinado esta misma semana que el presidente Emanuel Macron no tendría más remedio que convocar nuevas elecciones legislativas si cae su sucesor.
"La censura no es un fin en sí misma", advirtió el vicepresidente de Agrupación Nacional Sébastian Chenu a la hora de explicar la decisión del partido de extrema derecha de no respaldar la iniciativa socialista. "La pregunta es: ¿qué beneficio obtenemos? Y la respuesta es que no estamos logrando nada". El partido ha decidido mantener pues las espadas en alto y reservar sus cartuchos para los próximos presupuestos en otoño. "Nos reuniremos con el primer ministro al inicio del curso escolar para ver su hoja de ruta", anticipó Chenu. "Si nos conviene, asumiremos la responsabilidad".
"Este Gobierno no durará mucho", advirtió sin embargo el vicepresidente de RN Jordan Bardella, convencido de que Bayrou no llegará a cumplir un año en el poder y que la solución al final, como la propia Marine Le Pen ha anticipado también, puede volver a ser a la disolución de la Asamblea.
Francia vive de hecho en una situación de semiparálisis política desde la decisión de Macron que convocar elecciones anticipadas en julio del 2024, lo que se tradujo en una pérdida de la mayoría del bloque centrista, el derrumbe de los partidos tradicionales y la polarización extrema a derecha e izquierda, con Agrupación Nacional y La Francia Insumisa.
El principal mérito de François Bayrou en su breve mandato ha sido la aprobación de los Presupuestos, pero su desgaste ha sido bastante grande durante la negociación de la reforma de las pensiones con los sindicatos, incluida la "patata caliente" de la subida de la edad mínima de jubilación de 62 a 64 años que provocó grandes manifestaciones en Francia en el 2023. El líder del Partido Socialista, Oliver Faure, le ha acusado de "traición" por eludir el debate parlamentario.
Bayrou se ha visto también muy "tocado" por el escándalo sobre los abusos físicos y sexuales en la escuela católica Bétharram, donde estudiaron sus propios hijos cuando era ministro de Educación en los años 90. El informe parlamentario sobre el caso se hará público el miércoles y el diputado de La Francia Insumisa Paul Vannier ha acusado directamente al primer ministro de "falso testimonio" por decir que no ocultó información y que todo lo que sabía sobre los abusos en la escuela fue por la prensa.

