Este domingo y mañana lunes, los italianos están llamados a las urnas para pronunciarse sobre cinco cuestiones referendarias: cuatro vinculadas a asuntos laborales y una, la más política, relativa a la obtención de la ciudadanía italiana. En muchos ayuntamientos transalpinos, además, tendrá lugar también la segunda vuelta de las elecciones municipales. Los colegios electorales estarán abiertos desde las 07:00 de la mañana hasta las 23:00 de hoy domingo y desde las 07:00 hasta las 15:00 de mañana lunes.
La consulta referendaria de mayor peso político es la que está relacionada con la quinta papeleta, de color amarillo, dedicada a la obtención de la ciudadanía italiana por parte de los extranjeros residentes oficialmente en el país. En el actual ordenamiento jurídico, un ciudadano de otro país puede lograr la nacionalidad italiana transcurridos diez años de residencia legal ininterrumpida. En el actual referéndum de abrogación, sin embargo, se le pregunta a la ciudadanía italiana si está de acuerdo en reducir a la mitad ese tiempo de residencia, de diez a cinco años, y modificar así la ley que sigue vigente desde 1992.
Desde un punto de vista social, una eventual reducción del tiempo de residencia en Italia facilitará la obtención de la ciudadanía a unos 2,5 millones de extranjeros que residen legalmente y de forma estable en el país. Por lo demás, seguirán siendo necesarios el resto de requisitos para obtener la nacionalidad italiana: no tener antecedentes penales, disponer de una renta estable, no representar un peligro para la seguridad del país, conocer la lengua italiana y pagar con regularidad los impuestos.
En el pasado, Italia era uno de los países con mayor participación electoral de la Unión Europea, pero en las últimas décadas el abstencionismo se ha ido afianzando con fuerza, alcanzando cuotas cercanas al 50%. Esto será determinante en el referéndum de este domingo y lunes, ya que, para que el resultado sea vinculante, se requiere un quórum del 50% más uno de los votantes.
Uno de los aspectos más polémicos está siendo la abstención promovida por el propio Gobierno italiano de Giorgia Meloni. Aunque cada formación política ha declarado sus matices acerca del sí, el no o la abstención en relación con cada consulta referendaria, a grandes rasgos la oposición progresista italiana apuesta por el sí, mientras que la coalición conservadora de la primera ministra defiende la no participación en la consulta electoral.
La promoción pública de la abstención ha sido un elemento controvertido en los últimos días en Italia; no sólo porque Meloni y los suyos la están impulsando, sino porque, en realidad, es una estrategia que la gran mayoría de los partidos han utilizado cuando se encontraban en el Gobierno, para poder "ganar" los referendos sin tener que apostar, como en esta ocasión, por el no.
En los últimos días, Meloni ha sido preguntada por la prensa sobre qué hará en este referéndum, a lo que ha contestado que acudirá a votar pero "sin recoger las papeletas". Unas palabras que han suscitado cierta polémica, dado que se puede estar a favor del sí, del no e incluso de la abstención, aunque de forma más o menos controvertida. Pero, según muchos analistas políticos del país, presentarse en un colegio electoral, sin ni siquiera votar en blanco, no tiene ningún valor político.
