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África

Reino Unido pone un clavo más en el ataúd de la independencia saharaui

El ministro británico de Exteriores afirma que es la base "más creíble, viable y pragmática" para resolver el conflicto sobre la ex colonia española

El ministro británico de Exteriores, David Lammy, junto a su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en Rabat, este domingo.
El ministro británico de Exteriores, David Lammy, junto a su homólogo marroquí, Nasser Bourita, en Rabat, este domingo.EFE
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Nuevo -y acaso definitivo- golpe para las aspiraciones del Sáhara Occidental de lograr la independencia de marruecos. El Reino Unido ha anunciado, por boca de su ministro de Asuntos Exteriores, David Lammy, que apoya el plan de autonomía presentado en 2007 por Rabat para la antigua colonia española.

Lammy realizó sus declaraciones en una visita oficial en Marruecos, donde declaró que la propuesta marroquí -que elimina la posibilidad de independencia o autodeterminación- "provee la base más creíble, viable y pragmática para una solución duradera de la disputa". El jefe de la diplomacia británica reconoció que sus declaraciones suponen un cambio de ciento ochenta grados en la posición británica, que siempre ha favorecido la independencia del territorio. Todo el proceso negociador del Sáhara se lleva a cabo con la mediación de Naciones Unidas. El conflicto lleva tres décadas y media atascado después de la victoria militar de Marruecos, que envió a gran parte de la población del Sáhara a vivir permanentemente en campos de refugiados en el desierto, en el territorio de su aliado Argelia.

Con el cambio de posición de Londres, los tres miembros que representan a Occidente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas -EEUU, Francia y el propio Reino Unido- respaldan ese plan. Otros países que lo apoyan son España (desde marzo de 2022), Israel (desde julio de 2023), los Emiratos Árabes Unidos (desde noviembre de 2020).

En total, varias docenas de países de todo el mundo - incluyendo numerosas naciones africanas- aceptan el plan de Marruecos. Hay, además, 25 países -de nuevo, en su mayor parte, africanos - que han abierto consulados en las ciudades saharauis de El Aaiún y Dajla, la antigua Villa Cisneros. Sin embargo, solo dos países, Estados Unidos e Israel, han reconocido oficialmente la soberanía de marruecos sobre el territorio, que obtuvo su independencia de España en 1975 para ser inmediatamente invadido por Marruecos - desde el norte -y Mauritania-desde el sur-.

La invasión desencadenó una guerra de la que Mauritania se retiró en 1979 por las derrotas que le habían infligido la milicia nacionalistas saharauis del Frente Polisario. Marruecos continuó el conflicto y, con la ayuda de EEUU, Francia e Israel, construyó un sistema de muros en el desierto que acabó por expulsar al Polisario del Sáhara Occidental. El colapso de la Unión Soviética y el inicio de la guerra civil en Argelia en 1991 dejó a esa milicia sin apoyos diplomáticos y militares. Desde entonces, el conflicto ha estado 'congelado', mientras que Marruecos, que controla casi todo el Sáhara Occidental, explota sus enormes recursos minerales (fosfatos) y pesqueros y está llevando a cabo una operación de 'marroquinización' de la población.

En todo caso, la apertura de consulados o el apoyo al plan de Marruecos para el Sáhara tiene las características de un reconocimiento de facto de la soberanía de Rabat. En concreto, el plan de Marruecos prevé un sistema en virtud del cual el Sáhara sería parte integral e indivisible de marruecos, sin derecho a la autodeterminación o a la independencia. El territorio tendría autonomía en materia de política y economía, y gozaría de representación en las instituciones de Marruecos, pero carecería de competencias de ninguna clase en defensa y política exterior. El Rey de Marruecos sería su jefe de Estado, y tendría en el Sáhara los privilegios políticos, institucionales y religiosos de que goza en Marruecos.