El alcalde de Bucarest, Nicusor Dan, protagonizó este domingo una victoria histórica en las elecciones presidencial de Rumanía generando un vuelco inesperado frente a la enorme ventaja que le llevaba su adversario, el ultraderechista George Simion, que en la primera vuelta de los comicios quedó 20 puntos por encima del político centrista y pro europeo.
El giro se basó en una movilización ingente del electorado. Si en la primera vuelta de los sufragios, el pasado día 4, la participación fue de un 53%, en esta ocasión rondó el 65%.
El triunfo de Dan no fue tan abultado como anticiparon los sondeos a pie de urna y durante todo el recuento ambos contendientes mantuvieron una cerrada carrera, que sólo se decidió del lado del político independiente tras muchos minutos de incertidumbre. La ventaja con la que marchaba Simion al inicio del recuento no se invirtió hasta que ya se habían contado más de la mitad de las papeletas. Con todos los votos contados, Dan conseguía el 54,2% de los sufragios frente al 45,8% de Simion.
La estrategia que adoptó Dan durante este tramo final de la campaña fue tan singular como inesperada. El pasado día 8 admitió que la encuesta que él mismo había solicitado dejaba claro que iba a perder las elecciones. Al mismo tiempo aprovechó la ocasión para realizar un reclamo a los votantes que apoyaron a otros candidatos moderados en la primera ronda de los sufragios. "Sé que Rumanía tomará la decisión acertada entre la reconstrucción o la división, y entre una sociedad que promueve el diálogo y la armonía, y la que promueve el odio", dijo sin citar al representante del ideario que criticaba, que no era otro que el presidente de la Alianza para la Unidad de Rumanía (AUR).
El experto Remus Stefureac, director del centro de sondeos Inscop, ya había explicado que "la participación electoral" iba a ser "un factor decisivo para determinar el ganador" de los sufragios y añadió que Nicusor Dan sólo tenía opciones si los llamamientos que realizó en las últimas semanas a la movilización promovía un incremento del voto de más de 10 puntos. Ese baremo se superó a primera hora de la tarde.
Stefureac indicó que a sólo dos jornadas de la cita dominical, los datos que manejaba apuntaban a que Dan había sobrepasado en intención de voto a Simion entre la población rumana residente en el país, pero alertó que esa circunstancia podía quedar anulada por los sufragios procedentes de la diáspora, que se pronunció a favor del extremista de forma masiva en la primera convocatoria.
Entonces, Simion obtuvo un 61% de los votos de los rumanos expatriados. Sin embargo, el mensaje pausado y tranquilo de Dan frente al radicalismo de Simion y su compañero de correrías, Calin Georgescu, fue tan efectivo que el jefe de la municipalidad capitalina también consiguió recortar esa diferencia hasta hacerla irrelevante a la hora de definir el resultado.
Durante toda la jornada dominical, los mismos datos de afluencia a las urnas permitieron anticipar que la prevista victoria "arrolladora" que había anunciado Simion podía truncarse, ya que los votos en los núcleos urbanos -más favorables a Nicusor Dan- duplicaron el número de papeletas que se contabilizaron en las regiones rurales, que fueron el feudo de Simion.
El recuerdo de 1996
El analista Stefan Popescu comparó este evento a los decisivos comicios de 1996 que disputaron el sucesor del dictador Nicolae Ceaucescu, Ion Iliescu, y el profesor Emil Constantinescu, que consiguió ganar la pugna electoral protagonizando un cambio de poder democrático, inédito en la historia del país. "Lo que estaba en juego en esta campaña, sus temas, la fuerte carga emocional, la extrema polarización del electorado. Me recuerda las elecciones de 1996", señaló en la emisora Antena 3.
Siguiendo el mismo libro de estilo que popularizó el estadounidense Donald Trump cuando perdió los comicios en 2020, los acólitos de Simion comenzaron a denunciar a primera hora de la mañana "signos preocupantes" en los comicios, que su líder había dicho que sólo podían perder si se producía un "fraude" masivo.
Al cerrar los centros de votación y sin esperar siquiera a que comenzara el recuento, Simion decidió declararse vencedor de los sufragios lanzando una arenga a sus seguidores. "Somos los claros vencedores y revindicamos la victoria en nombre del pueblo rumano. Pero no es mi victoria. Es la victoria del pueblo rumano, humillado, robado y engañado tantas veces, hasta ahora. Es la victoria de quien se suponía sería el presidente de Rumanía, es la victoria de Calin Georgescu", manifestó en alusión a su compañero de correrías, el aspirante radical que ganó la primera vuelta presidencial en noviembre del año pasado.
Esa votación fue anulada por el Tribunal Constitucial que indicó que se había producido una campaña masiva de manipulación en redes sociales como Tik Tok, que fue vinculada a Moscú por algunos medios locales.
En esta ocasión, un portavoz del ministerio de Exteriores rumano, Andrei Tarnea, acusó nuevamente a Rusia de "interferir" el proceso en un post que difundió en internet. "Volvemos a ver las huellas de la injerencia rusa. Una campaña viral de noticias falsas en Telegram y otras redes sociales", escribió el funcionario rumano en X.
Durante la jornada de votaciones, Simion volvió a incidir en su alianza con Calin Georgescu -un personaje que lo mismo se declara admirador del régimen fascista que dirigió Rumania en la Segunda Guerra Mundial que del dictador comunista Nicolae Ceaucescu- y ambos votaron juntos en el mismo colegio electoral de Bucarest.
Sin embargo, la relación entre Simion y Georgescu no siempre ha sido tan cercana y son muchos los allegados del primero que alertan que el líder de AUR ha usado a su compañero de correrías políticas como mero reclamo electoral.
Según uno de sus confidentes citados por una publicación local, Simion se mueve "entre el mundo de la propaganda, en el que demostrará a su electorado que intenta convertir a Georgescu en presidente, y el mundo real, en el que acabará con Georgescu para que él, Simion, pueda asumir el mandato como jefe de Estado. En realidad, a Simion le interesa tanto Georgescu como si llueve en Viena ahora mismo".
Los analistas locales recuerdan que el dirigente ultra ya se desembarazó el pasado mes de abril del ideólogo de AUR, Claudiu Tarziu, que fundó junto a Simion esa formación en 2019. Tarziu, que comparte un credo tan extremista como el de su antiguo correligionario, acusó a este de actuar de forma "autoritaria" y convertir AUR en un simple vehículo para auparlo en el poder.
"Me siento expulsado de mi propia casa por mis hijos porque he intentado que no le prendieran fuego", escribió Tarziu en internet al anunciar su salida de la agrupación el 9 de abril.
Por su parte, el centrista Nicusor Dan incidió en que el sufragio suponía una elección entre dos modelos de país. "He votado por una dirección europea y no por el aislamiento de Rumanía. Este es un punto de inflexión", dijo.
El presidente interino del país, Ilie Bolojan, también otorgó a la cita electoral la significación que le han dado muchos analistas. Según dijo al votar, "la decisión que tomen hoy los rumanos no sólo influirá en nuestro modelo de desarrollo durante los próximos cinco años, sino que también tendrá efectos en la vida de nuestros hijos y nietos".
Una hipotética victoria de Simion habría supuesto un ingente varapalo para la estrategia política del gobierno europeo de Bruselas, que se enfrentaría así a una triple alianza populista -la que encarna Hungría, Eslovaquia y Rumanía- capaz de "bloquear" muchas de sus decisiones, agudizando la crisis interna de la Unión Europea.
Simion no escondió que ese era su propósito y en repetidas entrevistas con el ideólogo del movimiento ultra estadounidense Maga, Steve Bannon, declaró que su hipotético acceso a la presidencia rumana abriría "una ola de victorias del presidente Donald Trump en Europa" y significará "el final de la era globalista" en la Unión Europea. "Junto con (el primer ministro de Hungría) Viktor Orban y (el primer ministro de Eslovaquia) Robert Fico, vamos a bloquear muchas de las ideas locas" que proponen las autoridades comunitarias en Bruselas, agregó Simion en su última conversación con Bannon.
Tanto Simion como Calin Georgescu dejaron también claro que pretendían limitar la asistencia a Ucrania bajo el supuesto de mantenerse al margen de ese conflicto y promover la "paz", el mismo argumentos que promueven las redes sociales prorrusas desde hace meses.
"Nuestra posición respecto a Ucrania es la neutralidad, no la escalada, no el suministro de armas, es la misma posición que mantiene la administración (del presidente de EEUU, Donald) Trump", manifestó Simion en un reciente debate televisado.
El principal jefe de filas de la Alianza por la Unidad de Rumanía ha reivindicado en numerosas ocasiones que tanto Moldavia como las regiones ucranianas de Chernivtsi o Besarabia deberían regresar a la soberanía rumana bajo el supuesto de que fueron parte de ese país, que perdió su control durante los turbulentos años de la última contienda mundial.

