- Directo Última hora del cónclave para elegir al nuevo Papa
- Vaticano El cónclave más diverso de la historia para elegir al sucesor de Francisco
Al menos seis candidatos con perfil de papable concurren entre los 133 cardenales que se reúnen desde hoy en el secretísimo cónclave de la Capilla Sixtina para elegir al sucesor del Papa Francisco. El arzobispo de Argel, Jean-Paul Vesco, fue quien lanzó el número mágico en la antesala de la última Congregación de Cardenales antes de la proclamación del Extra omnes ("Fuera todos"), que marcará el encierro y la primera y única votación del miércoles por la tarde.
Aunque no dio nombres, los candidatos a los que refiere Vesco están en boca de todos: el secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin; el cardenal filipino Luis Antonio Tagle; el patriarca latino de Jerusalén, Pierbattista Pizzaballa; el arzobispo de Marsella, Jean-Marc Aveline; el húngaro Péter Erdö; y el norteamericano (de ascendencia española) Robert Francis Prevost Martínez.
Hay otros nombres que suenan -como los italianos Matteo Zuppi y Fernando Filoni, el maltés Mario Grech, el sueco Anders Arborelius, el congoleño Fridolin Ambongo o el también filipino Pablo Virgilio Ambo David-, pero la carrera parece decidida de entrada. Aunque caben también candidatos sorpresa que no figuran inicialmente en las quinielas, como pasó con Juan Pablo II o con el mismo Francisco, "el Papa que vino del fin del mundo", que salió elegido el segundo día y a la quinta votación.
Pese al aparente control de la situación que proyecta la Santa Sede, lo cierto es que el cónclave se celebra en medio de "una gran confusión", o al menos ese es el diagnóstico del cardenal, teólogo y filósofo indonesio Ignatius Suharyo Hardjoatmodjo, uno de los últimos en sumarse a la Congregación General, donde se han escuchado voces a favor de un pontífice que recoja de alguna manera el testigo de Francisco y sirva como "puente, pastor y guía" de la Iglesia en medio de un mundo sacudido por las turbulencias.
Hay también, sin embargo, un ruido de fondo a favor de un perfil distinto al de Francisco: más moderado en los aspectos doctrinales y no necesariamente tan carismático, más gestor que pastor, y con la capacidad para construir una nueva alianza norte-sur en una Iglesia cada vez más global. La fragmentación del cónclave, con cardenales procedentes de 71 países, es otro elemento que dificulta este proceso en comparación con los anteriores. Ocho de cada diez cardenales electores fueron designados por Francisco en sus 12 años de pontificado, y muchos de ellos no se conocían hasta hace dos semanas.
La última salida de los cardenales en relativa libertad, con la oportunidad de hacerse selfies con los fieles en la plaza de San Pedro, se produjo este martes al mediodía, tras la celebración de la Congregación General. A las 16:30 horas de este miércoles, todos ellos irán en procesión hacia la Capilla Sixtina, invocando la asistencia del Espíritu Santo. El maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, Diego Ravelli, proclamará entonces el Extra omnes y las puertas se cerrarán para la primera votación, que servirá previsiblemente de tanteo.
A partir del jueves habrá hasta cuatro votaciones diarias, dos por la mañana y dos por la tarde, y así sucesivamente hasta que un candidato logre el apoyo de dos tercios de los 133 cardenales (89 votos). Cada dos votaciones, las papeletas serán quemadas en la estufa instalada en la capilla y el humo que salga por la chimenea (el emblemático comignolo) será la señal enviada al mundo exterior.
Si la fumata es negra, servirá para informar que ningún candidato ha logrado el apoyo mayoritario. La fumata blanca será la indicación final del "Habemus Papam". La duración media de los últimos cónclaves ha sido de tres días, y pese a los vaticinios de algunos cardenales de que este será un cónclave corto, crece también la inquietud de que pueda prolongarse más de la cuenta.
El cónclave ha llegado precedido de una relativa polémica por la campaña que ha intentado devaluar la candidatura de Pietro Parolin, que ejerce como presidente del cónclave y ha sido considerado como el gran favorito. La Santa Sede tuvo que desmentir como fake news las informaciones aparecidas en el portal conservador norteamericano CatholicVote.org sobre un supuesto desmayo causado por un problema de salud del secretario de Estado del Vaticano, de 70 años, en la Congregación General del miércoles pasado. Las críticas contra Parolin por su papel en el acuerdo entre el Vaticano y China para el nombramiento de los obispos han arreciado también en los últimos días.
Otra campaña orquestada en las redes ha sido dirigida directamente contra el cardenal más carismático del cónclave, Luis Antonio Tagle, apodado como "el Francisco asiático". El portal BishopAccountability.orgcuestionó su capacidad para prevenir los abusos sexuales a manos de sacerdotes si llegara a ser Papa. Los ataques en las redes llegaron a tal punto que la Conferencia de Obispos Filipinos tuvo que emitir un comunicado defendiendo su papel cuando "actuó decisivamente en ayuda de las víctimas de abusos sexuales" en su etapa como arzobispo de Manila.
Durante las votaciones del cónclave, privados de sus móviles, los 133 cardenales evitarán interferencias y presiones del mundo exterior, aunque la dinámica misma del cónclave puede provocar repentinas caídas de los favoritos. En 2013, el arzobispo de Milán, Angelo Scola, llegó a ir por delante en las votaciones con el apoyo de una cincuentena de cardenales, pero le resultó imposible superar ese techo por el bloqueo de una parte de los religiosos. Cuando un candidato resulta bloqueado y se le percibe como incapaz de lograr la mayoría de dos tercios, el testigo pasa a otro aspirante.
Si al cabo de tres días de escrutinios (o doce votaciones) los cardenales no hubieran llegado a un acuerdo para elegir al próximo pontífice, las sesiones se suspenderían por un día, que sería dedicado "a la oración y al libre coloquio", más una "breve exhortación espiritual" a cargo del primer diácono.

