Nueva derrota para la Patria Grande. Xiomara Castro, presidenta de Honduras y encargada de turno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), ha desconvocado la cumbre urgente prevista para este jueves "debido a la falta de consenso", anunció ella misma en sus redes sociales.
El fracasado encuentro en Tegucigalpa se convocó el domingo pasado, tanto de forma presencial como virtual, a iniciativa de Castro y del presidente colombiano Gustavo Petro quien, en medio de su rifirrafe con Donald Trump, solicitó a la mandataria hondureña una reunión extraordinaria de jefes de Estado "para tratar las medidas anunciadas en relación con nuestros migrantes". Las últimas reuniones de la Celac han confirmado una clara división entre bloques, con los de la Patria Grande (izquierdistas y revolucionarios) al mando de las operaciones. La Celac es uno de los artefactos diplomáticos creados por Hugo Chávez para sustituir a la Organización de Estados Americanos (OEA).
"Los migrantes y sus derechos, tanto en tránsito hacia el país receptor como dentro de las leyes de los Estados Unidos, igual que los efectos y el impacto social y económico en toda la región que van a ocasionar las deportaciones masivas constituyen una preocupación común que se debe de abordar con objetividad y responsabilidad. Sin embargo, Honduras lamenta que nuevamente recibimos la oposición sistemática de países miembros que han privilegiado otros principios e intereses diferentes a los de la unidad de la región latinoamericana", precisó el comunicado publicado por el Gobierno hondureño.
El golpe definitivo contra la cumbre lo dio una de las grandes aliadas del bloque izquierdista, Claudia Sheinbaum, al anunciar que no acudiría a Tegucigalpa. La mandataria mexicana ha optado por la estrategia de cabeza fría ante las primeras andanadas que llegan de Washington, que además ha puesto a México en el centro de su diana.
Castro anunció el martes en la noche, durante su mensaje al país, que está dispuesta a mantener un "estrecho diálogo" con EEUU "ante las drásticas políticas migratorias" puestas en marcha. Su Gobierno calcula que 1,8 millones de sus ciudadanos viven en EEUU, de los cuales más de 260.000 tienen órdenes de deportación.
Honduras, estrecho aliado de la revolución bolivariana, intenta reducir ahora el conflicto atizado en las últimas semanas, cuando Castro amenazó a Washington con el cierre de las bases militares estadounidenses si se llevaban a cabo las deportaciones masivas. La base aérea de Palmerola alberga a la Fuerza de Tarea Conjunta Bravo del Comando Sur de EEUU.
Salvador Nasralla, compañero de ticket electoral de Castro y precandidato presidencial, ha solicitado al Congreso Nacional el juicio político contra la mandataria "por su responsabilidad ante la crisis que se avecina".
