El 1 de noviembre, a las 11.52 de la mañana, 15 personas murieron tras el desplome del techo de la estación de tren de Novi Sad -la segunda ciudad más grande de Serbia-, un recinto que acababa de ser renovado. Desde entonces, a las 11.52 horas de cada día, grupos de ciudadanos, sobre todo universitarios, se concentran en todo el país para homenajear a los fallecidos y pedir explicaciones al presidente, Aleksandar Vucic, sobre el que sobrevuelan cada vez más acusaciones de autoritarismo, de corrupción y de simpatías por Moscú.
Serbia busca incorporarse a la Unión Europea, pero Vucic ha sido cuestionado por restringir cada vez más las libertades democráticas, como la de los activistas que están participando en estas marchas que piden responsabilidades políticas por la tragedia. Son cada vez más multitudinarias, como la del domingo en la plaza Slavija de Belgrado, a la que asistieron decenas de miles de personas, informa la agencia AP. La concentración comenzó con 15 minutos de silencio por las 15 víctimas de la tragedia, y más tarde se escucharon gritos de "¡Tenéis las manos manchadas de sangre!".
Amnistía Internacional (AI) acaba de publicar una investigación en la que desvela que los servicios de Inteligencia serbios instalan programas espía en los teléfonos de periodistas y activistas del país. Es el caso de Nikola Ristic, que fue arrestado el pasado mes tras publicar un post en Instagram en el que hacía un llamamiento para acudir a una de esas protestas organizadas por la gestión gubernamental del derrumbe. Según relató Ristic, cuando estaba arrestado, los servicios de Inteligencia cogieron su teléfono. "Su comportamiento, la conversación, todo parecía una tapadera para otra cosa", relató el activista.
La ONG asegura que las autoridades serbias utilizan programas de la empresa israelí Cellebrite para desbloquear los dispositivos que funcionan con el sistema operativo Android para instalar un software espía desarrollado en Serbia, llamado NoviSpy. Para conseguir acceder a sus teléfonos, aprovechan cuando detienen a estas personas o las interrogan con cualquier excusa.
Ristic, al ser puesto en libertad, entregó su móvil a la ONG, que pudo determinar que el dispositivo había sido desbloqueado con el software israelí Cellebrite y que se le había instalado el programa NoviSpy. Según el informe, aunque "menos avanzado que los programas altamente invasivos como Pegasus", "ofrece a las autoridades serbias amplias capacidades de vigilancia". Puede recuperar "datos personales sensibles" y "encender a distancia el micrófono o la cámara del teléfono".
"Represión contra la sociedad civil"
La subdirectora de AI en Europa y coautora del informe 'Una prisión digital': vigilancia y supresión de la sociedad civil en Serbia', Dinushika Dissanayake, declaró que la investigación, basada en una docena de testimonios de activistas y periodistas, "revela que las autoridades serbias han implantado tecnología de vigilancia y tácticas de represión digital como instrumentos de un control estatal más amplio y de represión dirigida contra la sociedad civil".
En el informe, AI asegura que las autoridades serbias utilizan esa tecnología "de manera sistemática contra los manifestantes pacíficos, que son sometidos a una criminalización injustificada debido a su activismo". La Agencia de Seguridad e Información de Serbia (BIA), por su parte, tachó las acusaciones de "afirmaciones sin sentido" y culpó a AI de trabajar para agencias y grupos de presión que no identificó.
La publicación de la investigación coincide en el tiempo con la participación del presidente Vucic en la cumbre de mandatarios de la semana pasada en Bruselas sobre las negociaciones para una futura integración en la UE de los Balcanes occidentales, entre ellos Serbia y la disputada Kosovo. Y, en paralelo, las protestas antigubernamentales van a más cada día. Los estudiantes universitarios ocupan desde hace semanas facultades en todo el país por las muertes de la estación de tren, actos a los que se han unido estos días estudiantes de Secundaria.
Muchos serbios culpan del derrumbe a la corrupción generalizada y al descuidado trabajo de renovación del edificio, realizado por empresas estatales chinas. La Fiscalía ordenó el arresto de 13 personas, entre ellas el dimitido ministro de Transportes, Goran Vesic, que fue puesto en libertad, lo que alimentó el escepticismo sobre esta investigación.
El tenista serbio Novak Djokovic es uno de los rostros más populares que han exigido que se escuche la "voz de los jóvenes" en referencia a las protestas de los últimos días: "Como alguien que cree profundamente en la fuerza de los jóvenes y su deseo de un futuro mejor, considero que es importante que su voz se escuche. Serbia tiene un enorme potencial y la juventud educada es su mayor fortaleza", escribió en X.
Como reacción a la intensificación de las movilizaciones, el Gobierno amplió las vacaciones escolares iniciándolas casi una semana antes de lo habitual. El sábado, Vucic aseguró que no va a dar marcha atrás ante las protestas. "Profesores, estudiantes y alumnos de secundaria se unieron a los manifestantes, que acusaron al Gobierno de corrupción y mala gestión. No me importa. Lo que he aprendido en política es que nunca hay que rendirse ante el acoso y la presión. Y yo nunca me rendiré", añadió.
Las marchas, que piden la dimisión del primer ministro, Milos Vucevic, y del alcalde de Novi Sad, Milan Duric, reflejan el descontento con el Gobierno cada vez más autocrático. El presidente acusó al principio a los estudiantes de protestar por dinero. También acusó a los partidos opositores de ser "pedófilos políticos" y de usar a los niños para alcanzar sus objetivos políticos.


