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Francia

Las últimas palabras de Dominique Pélicot antes del veredicto: "Quiero reconocer la valentía de esta mujer por haber soportado tanto"

Última día del juicio contra los otros 50 hombres acusados de violar a Gisèle Pélicot, a la que su marido drogó y ofreció a otros hombres durante 10 años, a la espera de la sentencia este jueves.

Gisele Pelicot, escoltada por su abogado Stéphane Babonneau, abandona el tribunal penal donde se juzga a su ex marido, Dominique.
Gisele Pelicot, escoltada por su abogado Stéphane Babonneau, abandona el tribunal penal donde se juzga a su ex marido, Dominique.Guillaume HorcajueloEFE
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"Quiero comenzar por saludar el coraje de esta mujer por haber soportado las insinuaciones de complicidad. Lamento todo lo que he hecho. Les pido perdón. Quiero decirle a toda mi familia que la quiero". Son las últimas palabras de Dominique Pélicot, acusado de haber drogado a su mujer para entregarla a otros hombres durante 10 años, antes de escuchar el veredicto, el próximo jueves, tras un juicio de cuatro meses.

Gisèle Pélicot, víctima de los actos sexuales de su marido y de otros 50 acusados en el proceso judicial, le escuchaba, mirándolo, al otro lado de la sala de audiencia. Es probablemente la última vez que se verán, salvo si los acusados recurren las penas, que se conocerán casi con toda probabilidad el jueves. Es la fecha fijada para el veredicto, aunque podría modificarse. Decidirán cinco jueces y tienen tres días para hacerlo.

Tras Pélicot, todos los acusados (49, pues uno está huido) han desfilado por el atril para añadir una última palabra en su defensa. Pocos lo han hecho. En total se piden penas de entre 10 y 18 años, a excepción de Pélicot, para el que la Fiscalía pide 20 y otro implicado, acusado sólo de agresión sexual y no de violación, para el que se solicitan cuatro años. Los abogados, tanto los de Gisèle Pélicot, como los de la defensa, creen que las penas serán más bajas.

Pélicot ha tenido palabras para su abogada, Béatrice Zavarro: "Hubo varias ocasiones en las que quise abandonar", dijo. "Con sus consejos, su humanidad, me lo desaconsejó: habría sido una prueba de cobardía hacia los míos, un alivio para los acusados", ha declarado el apodado como el monstruo de Mazan, en referencia al pueblo de la Provenza francesa donde vivía el matrimonio y donde ocurrieron las violaciones.

Ha dicho tener "vergüenza" y querer "hacerse olvidar". Su ex mujer (ya están divorciados) le escuchaba. Dominique Pélicot tiene 72 años recién cumplidos y asume que va a morir en prisión, tal y como ha manifestado durante el juicio. "Para él era importante decir estas últimas palabras", ha señalado Zavarro, a la salida del tribunal.

Han sido tres meses y medio de juicio y más de 60 días de audiencia en la que todos estos hombres, de entre 27 y 74 años, han intentado justificar sus actos, defender su inocencia. Hay una treintena para los que sus abogados alegan un problema de discernimiento en el momento de los hechos. Dicen que Dominique Pélicot les manipuló. Los contactaba por internet y luego les invitaba a su casa. Ellos alegan que no sabían que él había drogado a Gisèle Pélicot previamente. Pensaban que era un juego de pareja en la que ella se hacía la dormida.

"Tengo poco que añadir, reconozco los hechos, he hecho un examen de conciencia. Señora Pélicot, ya le transmití mi culpabilidad y mi vergüenza, las excusas son impronunciables, por esa forma de violencia extrema que usted ha sufrido", ha dicho Cédric G. uno de los pocos acusados que ha reconocido plenamente los hechos. Durante su declaración dijo: "Dominique Pélicot es un perverso, pero ese nivel de perversidad también lo conozco yo".

"Espero que, gracias al amor de sus hijos y sus nietos, pueda reconstruirse de todo lo que ha vivido", le ha dicho, en su turno de palabra, Cyrille D., otro de los acusados, a Gisèle Pélicot.

Esta última audiencia ha durado apenas hora y media. Gisèle Pélicot, que llegó la primera semana de septiembre al inicio del juicio con unas gafas opacas, ha salido, como estos últimos 60 días, rodeada de cámaras, sin esas gafas que la protegían, pero ahora con regalos en la mano (flores, dibujos) y ovacionada por decenas de personas.

Jêrome V., que fue seis veces a casa del matrimonio y es de los pocos que se reconocen culpables de todo, sin matices, ha dicho en su turno de palabra: "He asumido mi responsabilidad. Me comprometo, por respecto a la víctima, a no recurrir la sentencia que se me aplique. Me quiero dirigir a la sociedad, a todas las personas que están en la sala donde se retransmiten las audiencias: les pido perdón. Es difícil a veces comprender su odio (hacia ellos), pero prometo que ustedes no tendrán mi odio. A madame Pélicot, espero, si puedo hacer la justicia restaurativa, compensar lo que he hecho. Le deseo que pueda reconstruirse, aunque sea difícil, en los años de vida que le quedan".