- Asia El Parlamento de Corea del Sur bloquea la ley marcial del presidente y el ejército se retira tras vivirse momentos de tensión
- En vivo Tensión en Corea del Sur, última hora en directo
- Álbum Las imágenes que ha dejado la implantación de la ley marcial de emergencia en Corea del Sur
Aunque Corea del Sur está oficialmente en guerra con su vecino del norte, es uno de los países cuya prosperidad y estabilidad más se ha disparado desde los años 50. El conflicto con los comunistas de Pyongyang está en suspenso por un armisticio que sitúa la frontera en el paralelo 38, pero que nunca cristalizó en un tratado de paz duradero.
Estrategia
En virtud de su división por culpa de la guerra de 1950, la zona sur del país se ha convertido en el aliado capitalista más fiable de Occidente frente a dos de las amenazas en el Pacífico, el teatro geopolítico más desafiante de este siglo: China y Corea del Norte. Su relación con Estados Unidos es excelente y mantiene en su territorio 28.000 militares de esta país, el despliegue más importante del esfuerzo bélico de Washington. Su presencia en toda la frontera con el norte es un factor de disuasión frente al régimen de los Kim. Además, Seúl atesora una de las industrias armamentísticas más tecnológicas de todo el planeta.
Su relación con Japón, otra potencia regional aliada de Washington, es más tensa por los crímenes cometidos por las tropas del sol naciente en su territorio durante la Segunda Guerra Mundial. Varios archipiélagos se mantienen en disputa entre Seúl, Tokio y Pyongyang. Sólo Corea del Sur controla 3.000 pequeñas islas, la mayoría de ellas deshabitadas.
Ha habido intentos más o menos serios de conciliación con el norte, pero todos han terminado en fracaso. Las pruebas de misiles de Corea del Norte en 1993, 1998, 2006 y 2009 han terminado rompiendo todos los avances anteriores. Hoy por hoy, ambas Coreas aseguran estar listas para retomar la guerra cuando sea necesario. Sólo la disuasión del daño que podrían hacerse una a la otra impide que nadie dispare primero.
Cultura
Corea del Sur es hoy una superpotencia cultural que ha protagonizado un milagro en apenas dos décadas. Primero conquistó Asia con sus culebrones y su música, el famoso K-pop, que llegó a América y más tarde se extendió por Europa. Luego triunfó con el cine -la película Parásitos ganó el Oscar-; con la cocina y la literatura (puede presumir del último Nobel). Este éxito no es un accidente, ni tampoco un golpe de fortuna, es una estrategia geopolítica.
Este país ha logrado esto porque su Gobierno se ha empeñado en ello. Para lograr convertirse en uno de los principales poderes blandos del mundo gracias a la cultura y el entretenimiento, se diseñó una política de subvenciones y de colaboraciones público-privadas. Esta estrategia ambiciosa de marca país, conocida con Hallyu, fue impulsada por el presidente Kim Young-Sam y es hoy un éxito incontestable. Gracias a esta ola cultural estas Navidades verá en su televisión la nueva temporada de El juego del calamar o regalará una preciada crema coreana.
Economía
Tras la partición de la Península de Corea, mientras que el Norte fue cayendo en la pobreza y el autoritarismo bajo el manto de los Kim, el Sur, aunque le costó encontrar el camino de la democracia, se terminó convirtiendo en uno de los países más ricos y democráticos de Asia.
El impulso clave fue la celebración de los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988, cuando el país se coló en la lista de los bautizados mediáticamente como "cuatro tigres asiáticos", junto a Hong Kong, Singapur y Taiwan.
Corea del Sur ha llegado a ser la decimotercera economía más grande del mundo gracias al impulso de conglomerados industriales familiares como los grupos Hyundai y Samsung. El rápido desarrollo de los demandados semiconductores empujó al país a un desarrollo tecnológico de vanguardia. Las exportaciones de Corea, que antes de los Juegos de Seúl, no llegaban a los 10.000 millones de dólares anuales, y ahora superan los 650.000 millones.
Al liderazgo en la exportación de productos eléctricos, la riqueza surcoreana engordó gracias también al fenómeno de atracción social de su cultura. Se ganó hace tiempo la fama internacional como capital mundial de la cirugía estética, del "turismo de belleza", calificativo mediático que se ha ganado un país que atrae muchísimo turismo sanitario, sobre todo procedente de la vecina China y de Estados Unidos. Un boom de operaciones de estética que atrae muchos visitantes gracias a la influencia de los K-pop y los K-dramas.





