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Líbano

Iglesias libanesas, víctimas de la metralla israelí: "Otra 'línea roja'"

El Canal 12 israelí dice que Netanyahu y el nuevo titular de Defensa, Israel Katz, han acordado incrementar los ataques aéreos para que se repitan en todo el territorio libanés cada dos horas.

Un miembro de la defensa civil inspecciona los daños en el lugar de un ataque aéreo israelí en la zona de Hadath.
Un miembro de la defensa civil inspecciona los daños en el lugar de un ataque aéreo israelí en la zona de Hadath.WAEL HAMZEHEFE
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Las campanas de las iglesias del barrio de Hadath comenzaron a sonar a primera hora de la mañana. No se trataba de anunciar la misa dominical. El repicar era una alerta más lúgubre. El suburbio de Beirut habitado en su mayoría por cristianos había sido marcado como objetivo una vez más por los israelíes.

En cuestión de minutos, recuerda Tony Hadad, de 60 años, el barrio se despertó sobresaltado y decenas de vehículos comenzaron el éxodo que ya se ha convertido en una imagen recurrente en la capital del Líbano.

"Toda la gente del edificio señalado, que estaban durmiendo, empaquetaron lo que pudieron y salieron a la carrera", asevera.

A Hadad, un técnico de producciones cinematográficas y publicidad, le avisó su hijo de 15 años a las 6:30 de la mañana. "Ellos miran las redes sociales cada media hora para estar atentos a nuevos avisos. Es de locos. Es una rutina disparatada. Antes de desayunar miras a ver dónde van a bombardear y entonces sabes si puedes servirte un café o tienes que salir corriendo", explica.

El libanés se expresa en el interior de la iglesia Nuestra Señora de la Salvación entre los bancos del templo repletos de cristales. La cercana explosión reventó muchas de las cristaleras del recinto católico. Las calles cercanas se encontraban repletas de despojos, cascotes, polvo y decenas de coches agujereados por las esquirlas.

El bloque de apartamentos que fue atacado quedó reducido a una pila de escombros humeante. A su alrededor, tirados sobre el asfalto, se podían ver los adornos navideños que habían colocado sus residentes, adelantándose a esa festividad cristiana. Desde un pequeño Papá Noel a unas campanas decorativas o un reno de peluche con el lema "Felicidad". Un mensaje ciertamente contradictorio con el paisaje de desolación que dominaba el arrabal.

El mismo contexto que se podía presenciar a escasos kilómetros, en otro suburbio de mayoría cristiana, el de Ain el-Remmaneh, donde también resultó dañada la cercana iglesia de Mar Mikhail.

Esta no es la primera ocasión en la que un templo cristiano es alcanzado por los ataques israelíes. En enero pasado, una iglesia evangélica de la aldea sureña de Alma el-Chaab fue dañada por otro bombardeo, y en octubre otro recinto de la confesión greco-católica sufrió la misma suerte en Dardghaya, en un suceso que costó la vida al menos a ocho personas. Pero hasta ahora estos incidentes se habían limitado a la región sureña.

Tanto el Líbano como la misma Beirut son demarcaciones geográficas donde existen líneas no escritas y fronteras que sólo son evidentes para los locales. Las que se mantuvieron durante la guerra civil y dividían un sector del otro. Conscientes de ello, el ejército libanés se desplegó durante la mañana para controlar los accesos entre las barriadas de una y otra confesión.

"Todas las confesiones son objetivo"

La embestida de la fuerza aérea israelí, sin embargo, ignoró estas divisiones y se propagó por la villa. "Hemos cruzado otra línea roja. Ahora parece que todas las confesiones, cristianos incluidos, son objetivo de los israelíes", precisó el sacerdote Salim Makhluf mientras visitaba el referido templo de Mar Mikhail.

Al igual en el barrio de Hadath, el misil tampoco tenía por meta el recinto religioso pero sí un habitáculo de viviendas ubicado a pocos cientos de metros. La onda expansiva abrió de par en par las puertas y ventanas del lugar, arrancando los cierres y rompiendo algunos cristales.

Horas más tarde, las ráfagas de ametralladora al aire alertaban a los habitantes de Dahiya -el distrito donde la comunidad musulmana chií es mayoritaria- de la llegada inminente de los aviones israelíes. "Sí, aquí los cristianos avisan con las campanas y los chiíes disparando al aire", explicó uno de los libaneses que dejó la zona con toda premura.

Al mediodía, la agencia de información nacional libanesa había contabilizado varias decenas de ataques aéreos, incluidos media docena en la capital. Fuentes libanesas citadas por Reuters indicaron que en uno de estos sucesos fue asesinado el jefe de comunicación de Hizbulá, Mohamed Afif, un extremo que fue confirmado por medios cercanos al movimiento paramilitar.

Según el diario The Times of Israel, la semana pasada la principal ciudad libanesa fue escenario de 50 acciones de este tipo. El tufo acre que dejan las explosiones y que se ha extendido por todo el área del sur de la capital, y la multiplicación de pilas de cascotes que antaño fueron edificaciones son ahora una constante en la vida diaria de los residentes de Beirut.

La ofensiva aérea de la aviación israelí contra la capital se ha intensificado en las últimas jornadas, en lo que el diario Al Akhabar -que suele recoger opiniones cercanas a Hizbulá- consideró que es "un intento por imponer una rendición al Líbano en las negociaciones políticas" actualmente en curso, para poder establecer un alto el fuego en este frente. Los medios libaneses indicaron que el enviado especial de EEUU, Amos Hochstein, tiene previsto recalar en Beirut el martes y después viajar a Israel.

Para Tel Aviv, como escribió un columnista del diario israelí Maariv, las fotos de "los grandes edificios (de Beirut) desmoronándose pueden ser una imagen de victoria". El referido Al Akhbar admitió que los aviones del país vecino han arrasado en la principal metrópoli libanesa en poco más de tres jornadas "el equivalente de lo que destruyó desde que comenzó" la invasión terrestre a finales de septiembre.

Ataques cada dos horas

El Canal 12 israelí añadió que el primer ministro, Benjamin Netanyahu, y el nuevo titular de Defensa, Israel Katz, han acordado incrementar los asaltos aéreos de tal forma que estas operaciones se repitan en todo el territorio libanés cada dos horas. El sábado, las autoridades locales registrador 145 bombardeos aéreos a nivel nacional.

Los golpes iniciales de Israel han conseguido arrinconar hasta ahora los peores presagios de los especialistas y los misiles de Hizbulá no han podido bloquear la vida diaria de todo Israel, como anticiparon muchos expertos. Al mismo tiempo, Israel ha logrado revertir una de las constantes más simbólicas de la guerra del 2006. En aquella conflagración fueron los israelíes los que tuvieron que seguir con atención las alocuciones de Hasan Nasrala, que les hacía conocer fracasos de sus fuerzas que ni siquiera habían sido reconocidos por Tel Aviv.

Esta vez, son los libaneses los que se ven obligados a seguir los anuncios en las redes sociales del coronel Avihai Adrai, el militar israelí que les informa en árabe de los ataques inminentes. "Adrai se ha convertido en una poderosa figura en Líbano. Sus anuncios están destinados a humillar a Hizbulá", escribió el columnista Avi Ashkenazi en el citado Maariv.

Sin embargo, como advirtió en octubre Amnistía Internacional, el sistema de avisos instaurado por Israel -que comenzó a generalizarse desde finales de septiembre pasado- no le exime de su obligación de cumplir con las normas internacionales que también se deben aplicar a las guerras, entre las que figuran evitar los ataques contra objetivos civiles.

La investigación que realizó la ONG sobre esta nueva táctica israelí indicó que no sólo se han registrado alertas basadas en "mapas engañosos" donde no quedaba claro el objetivo o casi sin tiempo para huir del área designada por Tel Aviv, sino que las informaciones que exigen la huida de toda la población de aldeas sureñas parecen "destinadas a crear las condiciones de un desplazamiento masivo".

Tras las declaraciones del ministro israelí de Educación, Yoav Kisch, que afirmó el 21 de septiembre que todo el Líbano "sería aniquilado", sin excepción, AI se preguntaba ya entonces si Tel Aviv pretende "replicar" en la nación árabe, la masiva devastación que ha provocado en Gaza, que muchos expertos tachan de genocidio.