- Especial 100 ideas para mejorar España
- Aniversario Todos los reportajes y columnas por los 35 años de EL MUNDO
En el margen superior de las páginas del periódico, el lector puede toparse a veces con una expresión, un puñado de palabras, que presenta un tema de actualidad candente al que se le va a dedicar mucho espacio esa jornada y, de seguro, en los siguientes días o incluso meses. Su nombre es cintillo. Pensar y decidir el cintillo que se va a imprimir, negro sobre blanco, cada vez que se celebran unas elecciones importantes, se desata una guerra o se muere un Papa es uno de los clásicos momentos de debate ingenioso en la redacción. Al menos, en la sección de Internacional. Para los comicios de Estados Unidos... ¿Carrera a la Casa Blanca?; y para los británicos... ¿Relevo en Downing Street?; y para la invasión rusa de Ucrania... ¿Guerra a las puertas de Europa? o ¿Europa en guerra?. Y así con todos los grandes acontecimientos mundiales.
Pilar Ortega, una de las redactoras más veteranas de EL MUNDO, empezó a hacer un listado de los cintillos internacionales y de los respectivos días que los publicamos cuando este periódico daba aún sus primeros pasos: Guerra de Kosovo, Guerra contra el terror, El avispero de los Balcanes, Convulsión en Oriente Próximo... Pues bien, 35 años después del nacimiento del diario, muchos de estos enunciados están volviendo a utilizarse en las páginas de la sección de Mundo con más frecuencia de lo que nunca llegamos a imaginar. Un ejemplo es uno de los anteriormente mencionados, que ha regresado de la mano de unos hechos tan virulentos que todo apunta a que lo seguiremos utilizando una larga temporada: Convulsión en Oriente Próximo.

El mundo en llamas: ¿Segunda Guerra Fría o Tercera Guerra Mundial?
El planeta está cambiando. Se encuentra en plena transformación. Por mucho que nos parezca un déjà vu el regreso del conflicto palestino-israelí o las guerras sangrientas en África, el mundo está mudando de piel. Lo vivimos en primera persona, en nuestro continente, el europeo, donde los líderes populistas van ocupando tronos de poder arropados por los resultados en las urnas. La Unión Europea -el club con los valores más avanzados de Occidente, refugio de democracias y estandarte de la libertad- sufre embates internos que tendrá que aguantar estoicamente si quiere salir airosa de la encrucijada en la que se halla atrapada.
Una situación similar se vive en Estados Unidos, donde cada vez se añora más el sosiego y la templanza en el país que sigue ocupando la responsable distinción de primera potencia mundial, además de ser el gran aliado y marco protector de una Europa que siente a diario el aliento de la amenaza rusa.
El avance y enrocamiento de líderes con puño de hierro en Latinoamérica, el papel profundamente inquietante de China... El siglo XXI cumple su primer cuarto de vida arrojando un escenario global desazonador. Múltiples son las adversidades y giros de guion que se producen en dispares puntos del globo y no podemos dejar de cubrirlos, contarlos y analizarlos.
EL MUNDO ha destacado siempre por informar minuciosamente y, lo más importante, sobre el terreno: desde el simbólico año de su eclosión con la caída del Muro de Berlín hasta este 2024, donde a la redacción llegan a diario, simultáneamente, crónicas escritas en una trinchera ucraniana, en un búnker israelí y en un refugio libanés. Historias repletas de personajes, testigos de lo que acontece, que hacen llegar sin filtro los hechos al lector, para que él mismo sepa, conozca, reflexione y juzgue. Reportajes firmados por los de siempre, como Javier Espinosa o Rosa Meneses, o por más recién llegados, Alberto Rojas; sin olvidar a aquellos que dieron su vida por contarlo (Julio A. Parrado, Julio Fuentes) y los que les inspiraron (Fernando Múgica).
Corresponsales, colaboradores, redactores de la sección de Internacional, de Fotografía, de Maquetación, del equipo de noche, de web... Todos a una: en equipo, sintonía y dispuestos a que el producto (información que es pura historia del presente) llegue de la manera más rápida, atractiva y rigurosa posible al ciudadano con derecho a información veraz. Porque el planeta no para, se mueve a velocidad vertiginosa y EL MUNDO sigue ahí para contarlo.

