Cuando la pandemia de Covid 19 estalló por todo el mundo en el primer trimestre de 2020, nadie tenía muy claro qué había que hacer, cómo protegerse, qué funcionaba. Mascarillas quirúrgicas, guantes de plástico, lejías, medicamentos. En medio de ese caos, con la cadena global de suministros reventada y los gobiernos moviéndose desesperadamente para conseguir materiales, el entonces presidente de EEUU, Donald Trump, envió en secreto test para detectar el virus a su homólogo ruso, Vladimir Putin, aterrorizado por la posibilidad de contagiarse y sin acceso rápido a ellos.
Eso es lo que cuenta el afamado reportero Bob Woodward, uno de los dos que destapó el caso Watergate que tumbó a Richard Nixon, en su último libro, titulado War, Guerra, y que sale a la venta la semana que viene en Estados Unidos.
The New York Times y The Washington Post han conseguido un ejemplar por adelantado, explican que si bien el libro del periodista se centra en la administración Biden y en la gestión de los dos conflictos internacionales que la han marcado, la invasión de Ucrania y la situación en Oriente Próximo, hay dos informaciones relevantes sobre Trump, que aspira a ganar las elecciones el próximo 5 de noviembre y volver a la Casa Blanca.
La primera tiene que ver con ese envío de test para detectar positivos y cómo se mantuvo completamente en secreto, a petición rusa. La segunda, sobre media docena de conversaciones telefónicas mantenidas, supuestamente, entre ambos en estos últimos años, cuando el multimillonario ya había dejado la Casa Blanca, pero aspiraba a volver. Este mismo 2024 se habría producido alguna, asegura el periodista.
Putin, según narra el libro, le dijo a Trump sobre los test: "No quiero que se lo cuentes a nadie porque la gente se volverá loca contigo, no conmigo". Pero justo en esos meses, los primeros, Moscú logró ganar varias guerras propagandísticas y de imagen precisamente enviando suministros a países que no disponían de ellos. El caso más célebre, probablemente, sea el de Italia, el país que antes sufrió la ola de muertes, que cerró las ciudades y dejó imágenes del ejército ruso entregando cajas a las autoridades civiles. Así que de haber recibido test directamente de su principal enemigo, o por lo menos rival, no hubiera sido fácil de vender.
En el libro de Woodward se entra también con más detalle en la relación entre ambos mandatorios. No es ningún secreto que Trump siempre ha presumido de tener una buena relación con Putin, al que calificó de "inteligente y genio" por la invasión de Ucrania. Sus elogios se remontan prácticamente dos décadas. "Miren a Putin, lo que está haciendo con Rusia. Me refiero a lo que está pasando allí. Este tipo, les guste o no, está haciendo un gran trabajo en la reconstrucción de la imagen de Rusia y también en la reconstrucción de Rusia, punto", dijo a Larry King en CNN en 2006.
"Putin tiene grandes planes para Rusia. Quiere superar a sus vecinos para que Rusia pueda dominar el suministro de petróleo a toda Europa", dijo Trump. "Respeto a Putin y a los rusos, pero no puedo creer que nuestro líder (Obama) les permita salirse con la suya tanto... Me quito el sombrero ante los rusos", dejó escrito en un libro publicado en 2011. En 2013, el millonario organizó un concurso de Miss Universo en Moscú.
Vínculos no negados
Desde 2015, antes de ganar él las elecciones estadounidenses, y hasta hoy, siempre ha insistido en los buenos vínculos y la excelente relación personal. Cuando se le preguntó en el programa Face the Nation de la CBS sobre las similitudes entre él y Putin, tras haber salido ambos la misma edición del programa 60 minutos, Trump dijo que él y Putin son muy diferentes", pero que se llevarían muy bien. "Creo que probablemente me llevaría muy bien con él. Y no creo que tuviera el tipo de problemas que tenemos ahora", dijo entonces.
La historia de sus cuatro años en el poder es también la de un buen número de colaboradores muy cercanos de Trump, y miembros de su administración, con lazos más que cercanos con Moscú, dimisiones, escándalos, juicios y condenas. Woodward dice en el libro que la relación entre ambos líderes se ha mantenido en el tiempo, incluyendo después de la invasión de Ucrania, en 2022, y que Trump siempre ha dicho que no se hubiera producido de haber logrado él la reelección.
El libro del periodista dice que a principios de este año, el ex presidente ordenó a un asistente que saliera de su oficina en Mar-a-Lago, su club privado y residencia en Florida, para que pudiera realizar una llamada telefónica privada con el líder ruso. No algo aislado. El libro no describe lo que supuestamente discutieron, pero la fuente, ese asistente anónimo de Trump asegura que el republicano habría hablado con Putin hasta siete veces desde que Trump dejó la Casa Blanca en 2021.
La campaña de Trump ha desmentido ambas informaciones diciendo que son fabulaciones. El portavoz Steven Cheung respondió al Washington Post atacando a Woodward duramente. "Ninguna de estas historias inventadas por Bob Woodward es cierta", y lanzó una serie de ataques personales contra el autor y dijo que Trump no le había concedido una entrevista para el libro. Cheung argumentó que el libro "o bien pertenece a la sección de ofertas de ficción de una librería de descuento o bien debe usarse como papel higiénico", explica el diario de la capital.

