Decenas de pisos destruidos en medio de la noche, aeropuertos paralizados y explosiones sobresaltando a los vecinos de las afueras de la ciudad. Moscú volvió a escuchar su guerra llamando a la puerta, como nunca antes. "Miré por la ventana y vi una bola de fuego", dijo a Reuters Alexander Li, un residente de las afueras de Moscú. "La onda expansiva hizo estallar la ventana".
Ucrania atacó durante la noche la región de Moscú en su mayor ataque con aviones no tripulados contra la capital rusa, matando al menos a una mujer. Resultaron dañados edificios de apartamentos de gran altura en el distrito de Ramenskoye de la región de Moscú, incendiando varios pisos.
Rusia asegura haber destruido al menos 20 drones de ataque ucranianos mientras sobrevolaban la región de Moscú y 124 más en otras ocho regiones. Pero imágenes compartidas en redes sociales muestran que muchos han causado graves daños. 144 drones atacando a la vez Rusia es una cifra inédita, más todavía teniendo en cuenta que Moscú suele rebajar los números en estas oleadas de drones.
Dos años y medio de invasión han convertido a esta guerra en la primera protagonizada por los drones. Tanto Moscú como Kiev han buscado comprar y desarrollar nuevos drones, desplegarlos de maneras innovadoras y buscar nuevas formas de destruirlos, si es posible con medios más baratos que el propio dron, que notablemente más barato que el de un misil. Desde el uso de escopetas hasta sistemas avanzados de interferencia electrónica se han puesto en marcha para detener estos artefactos voladores.
Producción
El primer ministro de Ucrania, Denys Shmyhal, dijo el martes que su país ha duplicado su producción de armas en 2024 y que Ucrania planea construir más de un millón de drones para finales de año. Es la primera vez que una persona muere cerca de la capital de Rusia a consecuencia de la ofensiva de Ucrania en suelo ruso. El alcalde de Moscú, Serguei Sobyanin, informó que al menos 15 drones estuvieron involucrados en el ataque. Al Jazeera informó de que 12 personas resultaron heridas, incluidas dos que se encuentran en estado crítico.
Vladimir Putin ha tratado de aislar a la capital rusa de los rigores de la guerra. La región de Moscú tiene una población de más de 21 millones y es uno de los lugares donde el reclutamiento para ir al frente ha sido menos extendido, pues el régimen prefiere nutrir su ejército con zonas donde las noticias tienen menos repercusión.
En Moscú a veces parece que la guerra no existe, sólo las sanciones, pero una noche más Ucrania volvió a interrumpir esa ensoñación destruyendo decenas de casas y obligando a desviar unos 50 vuelos de los aeropuertos alrededor de Moscú. No es Occidente ni la OTAN quien revienta casas cerca de la capital. Es Ucrania, el país que Vladimir Putin ordenó invadir a gran escala en 2022, el que devuelve el golpe.
Lo que la obediente televisión rusa todavía llama operación militar especial parece cada vez más una guerra, asomando por algunas ventanas o en vídeos de las cuentas de Telegram. "Mi amiga vive cerca y se despertó por la noche por una explosión", cuenta a EL MUNDO Natalia, que acaba de comprarse un piso en las afueras de Moscú. Sus padres viven más allá de los Urales, donde la amenaza es que te llamen para ir al frente. Para los 'nuevos moscovitas' como ella, el riesgo es que el frente irrumpa en el piso octavo del bloque: "Afortunadamente, mi apartamento está orientado hacia el otro lado".
La propia Rusia ha atacado a Ucrania con miles de misiles y drones en los últimos dos años y medio, matando a miles de civiles. Tras comprobar que la guerra se alargaría porque ni el ejército se rindió ni Occidente decidió quedarse al margen, Rusia se ha concentrado en diezmar el ánimo de la misma población ucraniana que en un primer momento dijo querer proteger de una junta nazi. El ejército ruso ha centrado sus esfuerzos, un año más, en arrasar infraestructuras civiles, destruyendo gran parte del sistema energético del país y dañando propiedades comerciales y residenciales en todo el país. El plan es que en Ucrania en algún momento el frío en casa coincida con las malas noticias en el frente, y la propia población civil presione al gobierno ucraniano a negociar.
Pero la negociación de la que Rusia habla reiteradamente no puede darse ahora, dice Moscú. El secretario del Consejo de Seguridad ruso, Sergei Shoigu ha asumido públicamente que la incursión ucraniana del 6 de agosto en la región rusa de Kursk tiene como objetivo mejorar la posición negociadora de Kiev y desviar las fuerzas rusas del frente del Donbás en el este de Ucrania. Así que, según dijo en la televisión estatal, mientras las fuerzas ucranianas estén en suelo ruso soberano no habría conversaciones con Kiev.
No a negociar
Shoigu, que ocupa un lugar central en el trazado de políticas del Kremlin en el Consejo de Seguridad, aseguró que ésa es la postura del presidente Putin. Su negativa a negociar, ahora que sí que tienen territorios rusos ocupados en la balanza, llega en un momento en el que Moscú cree que tiene buenas perspectivas de avanzar un poco más en Donbas. Rusia asegura que sus fuerzas avanzaron 1.000 kilómetros cuadrados en el este de Ucrania en agosto y septiembre a pesar de esa incursión ucraniana en el oeste de Rusia.
Diversas fuentes sobre el terreno apuntan que las fuerzas rusas en el Donbás avanzaron en agosto a su ritmo más rápido en aproximadamente dos años. Las tropas rusas, que han tomado aproximadamente una quinta parte de Ucrania desde que invadieron en febrero de 2022, siguen avanzando en el este de Ucrania en un intento de tomar todo el Donbás.
La esperanza de Ucrania es contener a Rusia hasta que se le acabe el flujo de blindados y además se verá forzada a decretar otra movilización. Y mientras tanto, crear problemas en la retaguardia de Rusia. Este último ataque sigue a otras oleadas de drones que Ucrania lanzó a principios de septiembre, dirigidas principalmente contra instalaciones energéticas y eléctricas de Rusia.
Los canales de Telegram también distribuyeron grabaciones de vídeo de un incendio que se produjo en el aeropuerto de Zhukovsky, cerca de Moscú, después de un ataque de un vehículo aéreo no tripulado. El gobernador de la región de Moscú, Andrei Vorobiev, informó que cuatro personas fueron hospitalizadas en Zhukovsky.
Tres aeropuertos internacionales de Moscú (Vnukovo, Domodedovo y Zhukovsky) suspendieron aterrizajes y despegues durante parte de la noche. Más de 30 vuelos nacionales e internacionales a Vnukovo y 13 vuelos a Domodedovo fueron desviados a otros aeropuertos, informa RIA Novosti. Incluso se impusieron restricciones de vuelo en el aeropuerto de Kazán en Tartaristán, unos 700 kilómetros al este de Moscú, donde hubo que desviar dos aviones a aeródromos alternativos.
Ucrania no hizo comentarios sobre el ataque, que se produjo mientras sonaban alertas de ataque aéreo en Kiev en medio del enésimo ataque con aviones no tripulados rusos en la capital ucraniana.
