El español nacionalizado estadounidense Juan Verde ha asistido a las ocho Convenciones que el Partido Demócrata ha celebrado desde la que tuvo lugar en Nueva York en 1992 y de la que salió Bill Clinton como candidato a la presidencia. Verde fue subsecretario asistente de Comercio para Europa y Eurasia en el primer mandato de Barack Obama, y en la actualidad forma parte del Consejo Presidencial para las Exportaciones, un órgano consultivo de la Casa Blanca que preside Joe Biden.
- ¿Cómo han cambiado las Convenciones en estos 32 años?
- De dos formas. Aunque antes las Convenciones eran tan multitudinarias como ahora, estaban dominadas por muy pocas personas con mucho poder, porque todo el poder estaba en manos de unos pocos donantes. Y ésos eran quienes hablaban, quienes participaban en las reuniones importantes, quienes asistían a los eventos que se organizan al margen de la Convención. Porque las Convenciones tienen dos partes: una es la pública, que se retransmite en televisión, internet y redes sociales, y otra de reuniones, encuentros, negociaciones, que es privada. Ahora, la mayor parte de los fondos de las campañas vienen de pequeñas donaciones realizadas millones de personas. Eso ha desplazado el centro de poder. El resultado es que habla muchísima más gente, hasta el punto de que en esta ocasión ha habido una Convención paralela en el Centro de Convenciones de McCormick con sus propios oradores, reuniones, etcétera. El segundo cambio es que antes las Convenciones eran para quienes veníamos. Ahora es para la gente que no está aquí, y las sigue por televisión y redes sociales. Y eso a su vez retroalimenta el primer cambio, es decir, la pluralidad de voces. Ahora hay gente de Hollywood, músicos, 'influencers', etcétera, que hablan y juegan un papel importante. Eso antes no sucedía.
- Es curioso que diga que la mayor parte del presupuesto de las campañas procede de pequeñas donaciones cuando los medios de comunicación hablan constantemente de los PAC y los Super PAC [grupos que no tienen ningún límite legal a las donaciones que reciben ni en lo que se refiera a las cantidades de éstas ni a los lugares de procedencia y que, aunque formalmente no son parte de las campañas, apoyan a los candidatos].
- El sistema de financiación de las campañas es diabólico, y procede de una sentencia que se debe a la mayoría de jueces republicanos del Supremo ['Citizens United', en 2010], que buscaba dar a ese partido más poder. Los Super PAC aparecieron en la campaña para las elecciones de 2012, y crearon una distorsión en las campañas, pero ahora están perdiendo poder en favor de las pequeñas donaciones. De todas formas, es evidente que el sistema necesita una reforma.
- ¿Qué hace un español viniendo a ocho convenciones seguidas?
- Yo emigré a Estados Unidos con 15 años, y a los 16 empecé a colaborar en campañas como voluntario. Después estudié Políticas y Relaciones Internacionales y, al terminar, empecé a trabajar en el Ayuntamiento de Boston. Cuando en 1992 Bill Clinton ganó las elecciones di el salto a Washington y fui a trabajar para Ron Brown, el primer presidente de raza negra del Comité Nacional Demócrata. Brown entendió que la comunidad hispana tendría en el futuro un papel importante en la sociedad y en la política estadounidenses, y creó un equipo pionero para trabajar en esa área. Yo entré en ese grupo, y eso me dio una movilidad en el Gobierno. Yo sí creo en el sueño americano: vine con 15 años, yo solo, sin hablar una palabra de inglés, y he ido a Harvard y he trabajado para tres presidentes. Éste es un país de oportunidades.
- EEUU es un país en el que no hay verdaderamente partidos institucionalizados como en Europa. Aquí es imposible empezar pegando carteles a los 18 años y acabar de director general a los 40. Cada presidente tiene su equipo. Biden fue vicepresidente con Obama, pero ha llevado su propia gente al Gobierno. Harris es vicepresidenta con Biden, pero si gana el 5 de noviembre hará lo propio. ¿Es más exigente la política en EEUU que en España?
- En general, mucho más, porque aquí se valora mucho más el conocimiento de los temas. Yo, por ejemplo, he tenido la suerte de estar en Comercio Exterior, pero lo conseguí porque había estudiado y trabajado -tanto en el sector público como en el privado- en ese ámbito. Eso hace que en EEUU aquí haya mucho más trasvase del sector público al privado y viceversa, es decir, la famosa 'puerta giratoria', sin que nadie se indigne. Se entiende que si tienes conocimiento de los temas que has llevado en la Administración Pública puedes 'saltar' del sector público al privado y viceversa por tus cualidades profesionales, y no sólo por las personas a las que conociste en el Gobierno.

