- Oriente Próximo Israel convierte Gaza en un banco de pruebas militar "en vivo"
- Oriente Próximo Desafío de Hamas a Israel al elegir a su dirigente más extremista como líder
Mientras el Ejército israelí inició la tercera incursión terrestre en la sureña Jan Yunis en 10 meses de ofensiva contra Hamas, una tensa y doble espera se impone en los cielos y los despachos de Oriente Próximo. Por un lado, la espera a la represalia prometida por Irán y Hizbulá a raíz de la muerte del jefe militar del grupo libanés, Fuad Shukr, en Beirut, y del líder islamista palestino, Ismail Haniyah, en Teherán. Por otro lado, la espera a una tregua en la Franja de Gaza tras el dramático e inesperado comunicado de Estados Unidos, Qatar y Egipto para reanudar la negociación el próximo 15 de agosto y alcanzar el acuerdo.
Gaza es una pieza fundamental para devolver la calma al tablero regional agitado desde el ataque de Hamas del pasado 7 de octubre. Washington espera que el alto el fuego modere e incluso evite el ataque iraní y de Hizbulá ya que teme que si llevan a cabo una acción de grandes dimensiones, Israel responderá de forma contundente y la región se verá arrastrada a una escalada mayor golpeando seriamente las opciones de tregua.
"Es la hora de dar alivio inmediato tanto al sufrido pueblo de Gaza como a los sufridos rehenes y sus familias. Ha llegado el momento de concluir el acuerdo de alto el fuego", dice el comunicado del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, el presidente de Egipto, Abdel Fattah el-Sisi y el emir catarí, el jeque Tamim bin Hamad Al Thani instando a "cerrar todas las diferencias restantes y comenzar la implementación del acuerdo sin más demora".
"Nosotros tres y nuestros equipos hemos trabajado incansablemente durante muchos meses para forjar un acuerdo marco que ahora está sobre la mesa y sólo quedan por concluir los detalles", reza el texto que urge a un acuerdo dado que "no hay tiempo que perder ni excusas por parte de ninguna de las partes para un mayor retraso".
"Es hora de liberar a los rehenes, comenzar el alto el fuego e implementar este acuerdo", añaden reflejando su voluntad de imponer la calma y, si se quiere, su hartazgo ante la ausencia de avances. Nadie cree que de la cita del próximo jueves en Doha o El Cairo salga la fumata blanca pero sí que reactive el proceso en torno a la propuesta anunciada por Biden. Sus tres fases incluyen de forma gradual la liberación de los 115 secuestrados aún en manos de Hamas (más de 40 ya declarados muertos), la retirada de las tropas israelíes de la Franja de Gaza y la puesta en libertad de centenares de presos palestinos, entre ellos numerosos condenados por atentados.
"Tras la propuesta de Estados Unidos y los mediadores, Israel enviará el 15 de agosto la delegación negociadora a un lugar por determinar, para ultimar los detalles de la implementación del acuerdo marco", reaccionó el primer ministro, Benjamín Netanyahu, bajo presión tanto para aceptar el acuerdo (Biden, la cúpula militar israelí y familias de los secuestrados que se manifiestan cada semana junto a miles de israelíes) como para rechazarlo (parte de sus bases y dos de sus socios de Gobierno). Tras el comunicado estadounidense-catarí-egipcio, el ministro ultranacionalista Bezalel Smotrish avisó a Netanyahu que no caiga en la "peligrosa trampa" que permitiría, escribió en X, a los "nazis de Hamas rehabilitarse y volver a asesinar judíos".
Sin respuesta
El grupo islamista, por su parte, no respondió esperando a lo que diga su viejo-nuevo líder, Yehie Sinwar, desde algún túnel en Jan Yunis. Esta zona del sur de Gaza, conocido en los últimos años como feudo del brazo armado de Hamas, vuelve a ser objetivo de ataques aéreos y combates en la tercera incursión militar israelí en 308 días. "Tras recibir información de Inteligencia que indicaba la presencia de terroristas e infraestructura terrorista en el área de Jan Yunis y como parte del esfuerzo para degradar las capacidades de las organizaciones terroristas en toda la Franja de Gaza que intentan reagruparse, la 98 División de las FDI comenzó su actividad operativa en la zona", señaló el comunicado castrense informando que los soldados llevan a cabo combates en la superficie y en los túneles.
Motivada sobre todo por el aumento del lanzamiento de proyectiles desde esa zona en los últimos días, la operación israelí en Jan Yunis es la continuación de la finalizada a finales de julio. Entonces, las autoridades gazatíes bajo control de Hamas indicaron que hubo 300 palestinos muertos mientras el Ejército dio un balance de más de 150 milicianos muertos en una operación en la que alrededor de 200.000 personas fueron evacuadas.
La nueva incursión terrestre fue precedida por llamamientos a los habitantes de varios barrios (Al Salqa, Al Qarara, Bani Suhaila, Abasan, Khirbet Khuza'a) para que se desplacen a la zona humanitaria de Al Mawasi. "Dios sabe que estamos caminando ahora. Dijeron que fuéramos a zonas humanitarias, pero no hay ningún lugar seguro aquí en Gaza. Está todo destruido y dañado", denunció Um Raed Abu Elyan, una mujer palestina citada por Reuters, añadiendo que huía con sus hijos "del fuego y el miedo" en el enésimo desplazamiento de gazatíes desde octubre.
Jan Yunis no es el motivo de la segunda visita en pocos días a Israel del comandante del Mando Central de EEUU en la región (CENTCOM), Michael Erik Kurilla.. Las imágenes de sus reuniones con el jefe del Ejército israelí, Herzi Halevi en Tel Aviv y el publicitado envío de sofisticados cazas de combate estadounidenses buscan disuadir a la Republica Islámica ante una decisión -vengarse o no y cómo del asesinato de Haniyah en Teherán- dramática no solo para Israel e Irán.
