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Venezuela

Gran cacerolada en Caracas contra el fraude de Nicolás Maduro en las elecciones de Venezuela

Los venezolanos protestan por la ausencia de transparencia en la victoria electoral que se atribuye el chavismo

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Venezuela se despertó este lunes tras otra noche de extremo sabor agridulce, cuando el golpe electoral del chavismo intentó diluir su histórica demostración cívica ante las urnas. Tardó unas horas en desperezarse, todavía impactada, hasta que el ruido contagioso de las cacerolas comenzó a extenderse como si de un virus se tratase.

María Corina Machado denuncia fraude en Venezuela y declara ganador a EdmundoEL MUNDO / EFE

Miles de cacerolas comenzaron a sonar de este a oeste de Caracas, desde Petare, la mayor favela de América Latina, hasta Catia, que circunda el Palacio presidencial de Miraflores. El cacerolazo fue de época, las clases populares impusieron el ritmo metálico de la protesta, un clásico en la Venezuela contemporánea.

"Es la expresión de una ciudadanía que se siente ultrajada por una camarilla perversa atrincherada en el poder", resumió César Pérez Vivas, dirigente de la oposición democrática.

Y tanta fue la emoción que los más lanzados se fueron a la calle con los mismos instrumentos y sus banderas nacionales para demostrar su "arrechera" (enfado) ante el masivo robo electoral. Primero en barrios populares de Caracas y después en al Venezuela profunda, la misma que fue el origen del movimiento de liberación nacional encabezado por María Corina Machado. Miranda, Vargas, Aragua, Portuguesa, Carabobo, Falcón, Anzoátegui, Táchira y otros estados no perdieron la oportunidad de demostrar que quieren cobrar su victoria electoral.

Nicolás Maduro se atribuye la victoria en las elecciones en Venezuela con el 51,2% de los votosEL MUNDO / EFE

Un río humano, al que acompañó una tormenta tropical, caminó calle abajo en Petare bajo el grito de "El pueblo, unido, jamás será vencido".

A todos ellos amenazó desde su púlpito el fiscal Tarek William Saab, que en su biografía asegura haber sido defensor de derechos humanos, al recordar que las penas por protestar son de entre seis y 10 años de prisión.

"Para el que se coma la luz ya no habrá perdón", amenazó por su lado Nicolás Maduro durante el acto en el Consejo Nacional Electoral para oficializar su "victoria" electoral. En los ciclos de protestas de 2014, 2017 y 2019 la revolución utilizó todo su poder represivo en las calles, lo que provocó la muerte de cientos de jóvenes. Esas acciones forman parte de las investigaciones que sigue la Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) contra el presidente, contra funcionarios de la élite chavista, contra parte del generalato y contra torturadores de los servicios de Inteligencia.

"Exigimos a las autoridades el respeto al derecho a la manifestación pacífica de la ciudadanía en estos momentos", advirtió el Laboratorio de Paz.

Miles de venezolanos comprobaron en la noche del domingo cómo el chavismo activó el plan terror para echarles de los centros electorales, en donde estaban protegiendo sus votos. Los colectivos revolucionarios resucitaron tras varios años dedicados a los negocios millonarios adjudicados por la revolución. Los paramilitares dispararon, golpearon y amedrentaron antes de herir a varios jóvenes y a matar a uno de ellos en el estado fronterizo del Táchira.

Se trata de José Valero, quien resultó alcanzado por un proyectil mientras esperaba conocer los resultados en su centro electoral en Patiecitos. Otros jóvenes también resultaron heridos de bala en la misma zona del país, donde también está presente la guerrilla colombiana aliada de Maduro.

"Ellos nos quieren transmitir la idea de que ellos ganaron y nosotros perdimos. Primer ejercicio mental de lucha: es al revés. Ellos fueron derrotados el 28J y lo van a sentir si nosotros lo tenemos claro y somos capaces de traducirlo en acciones. El primer paso es abrazar la verdad: ganamos", concluyó el politólogo Jorge Eickhoff.