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Hoy le vemos haciendo puenting, ayer le vimos dándole al paddle surf, otro día se atrevió con el rafting, y otro se subió como un chaval a una montaña rusa... El líder liberal-demócrata Ed Davey ha decidido pasárselo en grande en esta campaña, rejuvenecido a los 58 años y sacudiéndose el muermo electoral con una trepidante sucesión de acrobacias: "Estoy haciendo lo que nunca he hecho en mi vida, y eso es lo que estoy pidiendo a la gente, que den el salto y hagan lo que nunca han hecho antes: votar liberal-demócrata este jueves".
Los golpes de efecto de Ed Davey han dado sus frutos. Contra viento y marea, los libdems están arañando votos por la izquierda y por la derecha. Por debajo de la fachada delirante que proyecta estos días, su líder ha urdido una calculadísima estrategia de voto táctico que aspira sobre todo a derribar el muro azul de los conservadores en el sur de Inglaterra y ponerle la puntilla a Rishi Sunak.
Las encuestas les dan el 11% de intención de voto, pero Davey aspira a sacar todo el partido posible al sistema uninominal mayoritario británico (first-past-the-post) y plantar batalla directa a los tories en 75 feudos, incluidos los distritos electorales de Boris Johnson, David Cameron, Theresa May y Jeremy Hunt, actual secretario del Tesoro.
Las proyecciones de voto dan a los liberal-demócratas un salto comparable al de Ed Davey en el puente de Eastbourne: de los 11 diputados actuales a 48, lo que les convertiría en la tercera fuerza política del próximo Parlamento, por delante del Partido Nacional Escocés (SNP) y de Reform UK de Nigel Farage, por delante en los sondeos, pero perjudicado por la dispersión del voto.
Ed Davey, que fue secretario de Energía y Cambio Climático en el Gobierno de coalición de David Cameron y Nick Clegg, está convencido de que los británicos han perdonado finalmente a los libdems. "Perdimos la confianza de la gente y hemos tenido que reconstruirla", reconoce Davey, que asumió el liderazgo del partido en el 2020, al mismo tiempo que Keir Starmer.
Los liberal-demócratas se estrellaron con todo el equipo en las elecciones de 2019 con el lema "Stop Brexit". Siguiendo un camino paralelo al del líder laborista, la palabra tabú ha pasado esta vez a segundo y tercer plano, en la página 112 en el manifiesto electoral, con el compromiso de "arreglar las relaciones rotas con la UE" y la vaga promesa de "volver al mercado único y en última instancia reingresar en la Unión Europea".
La decisión de relegar el Brexit, según Davey, se produjo después de "escuchar a la gente y entender sus prioridades". Pese al descontento general -el 57% de los británicos son partidarios del reingreso en la UE a estas alturas-, lo que de verdad preocupa a los británicos son "los problemas del día a día", de acuerdo con el líder liberal-demócrata.
Davey decidió centrar su campaña en tres cuestiones apremiantes y tres promesas muy directas: acabar con las colas y garantizar la atención en 24 horas en la sanidad pública, asegurar el cuidado gratuito a los mayores en sus casas y penalizar los vertidos que han convertido los ríos británicos en cloacas.
Su aproximación personal a la política se debe a su propia experiencia con un hijo discapacitado, John, y el diagnóstico de esclerosis múltiple de su mujer, Emily. "Hemos pasado por un duro viaje estos años", se explicaba Davey, que decidió seguir el torbellino de la política pese a su situación familiar.
"Y hemos decidido hablar y compartir nuestra historia con millones de británicos que se ven también en la tesitura de cuidar de los mayores o de familiares enfermos".
Su reciente decisión de apuntarse a los deportes de riesgo, emulando a su manera a Tom Cruise en Misión Imposible, tiene también algo de huida hacia adelante. Su campaña ha sido algo así como un reality show y los británicos se preguntan cuál será el último numerito de cara a la galería si logra consumarse su revolución silenciosa.
Su objetivo es emular el éxito de 1997, cuando Tony Blair dio la campanada laborista ante John Major y el liberal-demóctata Paddy Ashdown sacó tajada del hundimiento de los tories con 46 escaños, lo que les confirmó como la tercera fuerza política.

