Los alumnos gallegos podrán firmar contratos voluntarios con sus centros educativos para limitar el uso de dispositivos electrónicos fuera del horario lectivo. Se trata de una de las medidas estrella del nuevo Plan Integral de Bienestar Digital que la Xunta impulsará para transformar los colegios en "entornos seguros y saludables", según ha adelantado este lunes el presidente autonómico, Alfonso Rueda.
Bajo este paraguas, el Gobierno gallego despliega una hoja de ruta dotada con 7,4 millones de euros y casi medio centenar de iniciativas que buscan fomentar un uso "adecuado y consciente" de la tecnología más allá de las paredes del aula. La estrategia incluye desde formación para las familias hasta cursos para que el profesorado comprenda mejor las dinámicas de la vida digital, pero el eje central es este atípico compromiso contractual.
El documento, concebido como un pacto de convivencia, permitirá regular el empleo de las pantallas en el ámbito privado. Aunque su carácter es voluntario y adaptable a la realidad de cada alumno, el texto establecerá pautas formales sobre tiempos y horarios, apelando a la autorregulación del menor en su entorno doméstico.
Más allá del compromiso contractual, el plan articula un ambicioso programa de alfabetización mediática. La Xunta reforzará la educación digital para dotar a los estudiantes de herramientas críticas frente al entorno online mediante protocolos de verificación de información y una atención prioritaria a la caza de las fake news. Asimismo, la estrategia abordará la prevención de riesgos mediante unidades didácticas sobre el ciberacoso, la exposición a contenidos inadecuados y la protección de los datos personales.

