El presidente de la Xunta, Alfonso Rueda, anunció este miércoles un impulso extra a su política de vivienda. El Gobierno gallego incrementará en un 30% las ayudas destinadas a que los ayuntamientos medianos y pequeños rehabiliten inmuebles municipales en desuso y los conviertan en pisos de alquiler social. La Xunta asumirá el 95% del coste de las obras y las viviendas resultantes quedarán protegidas de forma permanente.
El anuncio llegó tras la sesión de control en el Parlamento, donde Rueda aseguró que su Ejecutivo avanza en el objetivo fijado para esta legislatura, que pasa por duplicar el parque público y pasar de 4.000 a 8.000 pisos.
Una explicación que chocó de frente con los argumentos de la portavoz del BNG, Ana Pontón. La dirigente nacionalista acusó al Gobierno gallego de priorizar "la especulación" cada vez que debe tomar decisiones sobre precios, alquileres o vivienda pública. "Mientras usted va a manifestarse a Madrid al toque de corneta del señor Feijóo, 22.680 personas siguen esperando en el registro de demandantes de vivienda protegida", reprochó desde su escaño.
Pontón llevó el pulso un paso más allá y tildó de "bulo" la promesa de levantar las 4.000 viviendas comprometidas para 2028. Recordó que, según el Ministerio de Vivienda, desde aquel anuncio solo se han completado 47. "Tenemos que animarle a trabajar un poco más, porque solo le quedan 3.953", ironizó.
Al preguntarle dónde están esas viviendas porque no las ve, Rueda respondió de forma tajante que están "en construcción" y subrayó que no se levantan por arte de magia. Atribuyó las críticas del BNG a la falta de experiencia de la oposición: "Usted vive en ese mundo imaginario en el que nunca tuvo que manejar un euro público porque lleva 25 años en la oposición".
Además, el jefe del Ejecutivo gallego continuó su intervención con una batería de datos para defender la hoja de ruta de su Gobierno. Enumeró el fondo de cooperación de 10 millones para los ayuntamientos, las ayudas a promotores, los programas de rehabilitación municipal, el desarrollo de suelo para 20.000 viviendas protegidas y el blindaje legal que garantiza su uso social.
Nada de esto sirvió para rebajar el tono. Los nacionalistas elevaron la réplica y mantuvieron la ofensiva. "¿Sabe cuántas viviendas públicas entregó su Gobierno en 2023? 40. Y no le puedo dar los datos de 2024 y 2025 porque los ocultan. Si hubiera transparencia e información se caerían todas sus mentiras y toda su propaganda", reprochó Pontón, que acusó a la Xunta de incumplir los compromisos que anuncia.
La portavoz continuó con un mensaje más directo y sin rodeos. "Lo que le pedimos es que sea serio, que no juegue con las ilusiones de la gente y que diga la verdad, porque usted sabe que no va a haber 4.000 viviendas construidas dentro de tres años. Estamos empezando 2026, no lleva un año, lleva ya media legislatura agotada. Así que póngase a trabajar", exigió.
Rueda cerró el intercambio defendiendo que la Xunta sí está avanzando en el plan y que incluso ayuntamientos gobernados por el BNG están utilizando las herramientas autonómicas y beneficiándose de ellas. Remató con una invitación cargada de intención política. "Hay que ser muy serios con el tema de la vivienda. La voy a invitar cuando entreguemos las primeras viviendas el año que viene en Pontevedra, a ver si viene y rectifica. A ver si dice entonces que 'el señor Rueda tenía razón'".
'Ni siquiera sabe lo que me pregunta'
El episodio más incómodo de la sesión llegó cuando el portavoz socialista, José Ramón Gómez Besteiro, dedicó casi toda su intervención a cargar contra el proyecto de Altri pese a que la pregunta registrada versaba sobre políticas de bienestar. Tras un largo alegato en el que denunció "una falta de transparencia total", afirmó que Altri no se sostiene medioambientalmente ni económicamente. "Ni Galicia merece esto ni Galicia necesita esto", llegó a decir antes de advertir a Rueda de que, si no tiene el valor de denegar el proyecto, estaría "rozando claramente la prevaricación".
Fue entonces cuando el presidente del Parlamento, Miguel Santalices, levantó la ceja y tuvo que intervenir para reconducir la situación: "Perdóneme, pero aquí tengo redactada la pregunta como políticas de bienestar". El comentario dejó en evidencia que la intervención socialista nada tenía que ver con el asunto que debía debatirse.
Rueda recogió esa incomodidad y respondió visiblemente molesto. "Yo preparé la respuesta y usted, una semana más, ni siquiera sabe lo que me pregunta", reprochó al socialista. Añadió que en su intervención había quedado claro que "al señor Besteiro el bienestar de los gallegos no le importa absolutamente nada".



