Esta semana, la red se ha vuelto a llenar de memes de Julio Iglesias, pero no por el motivo de siempre, y lo sabes.
La Fiscalía ya está analizando la denuncia interpuesta por dos mujeres dominicanas contra el cantante, y también debería hacerlo el Vaticano, porque no me digáis que no es un milagro que un anciano medio paralítico de 78 años sea capaz de tener varias horas de sexo salvaje cada noche con dos o tres mocetonas a la vez, como afirman las denunciantes.
Por supuesto, sin que haya habido juicio y mucho menos condena, los inquisidores de siempre ya han pedido que a nuestro cantante más internacional se le retire la medalla de la Comunidad de Madrid, la del Ayuntamiento, las calles con su nombre y, en cuanto se enteren, su cameo en aquel capítulo de Las Chicas de Oro. En el siglo XXI ya no se puede ser truhán o señor, sólo políticamente correcto.
Corren malos tiempos para la lírica. A Elon Musk se le han acabado las ganas de travesuras después de que el fiscal general del estado de California abriera una investigación formal contra xAI por la edición de fotografías de personas reales para mostrarlas con ropa íntima o bikini. A partir de ahora, se acabó esa polémica opción en la controvertida app de X.
Mientras, Trump ya se ha quedado con Venezuela, medio Premio Nobel y amenaza con poner aranceles a los países que no apoyen su invasión de Groenlandia.
Las chirigotas de Cádiz este año van a tener material de sobra.
