Enraizadas en los suelos arcillosos del corazón de la Denominación de Origen Protegida Ribera del Guadiana, despuntando sobre mantos calizos y de granito, en la llanura o en altitud, o agarradas a las laderas de pizarra crecen las vides extremeñas. Unas vides que dan uvas que crean vinos que lograron su sello de identidad y calidad en 1999.
El repaso a los mejores vinos de Extremadura comienza, necesariamente, por la DPO vinícola Ribera del Guadiana, máximo exponente del vino de la región. Sita en el suroeste y fronteriza con Portugal, abarca seis subzonas que conforman un mosaico de paisajes, entre las que destacan las de Tierra de Barros y Montánchez. De ellas surgen vinos de todos los colores, tintos, blancos y rosados que reflejan la diversidad del terroir extremeño. Y entre los que tampoco faltan los espumosos.
Por otro lado, Extremadura también cuenta con una Indicación Geográfica Protegida en el ámbito vinícola. Se trata de la IGP Vino de la Tierra de Extremadura, una etiqueta que distingue caldos limpios, equilibrados y aromáticos que expresan la autenticidad del terroir extremeño. Además, este vino de la IGP ofrece a los enólogos una libertad creativa que está dando lugar a algunos de los tintos españoles más innovadores.
Los de Extremadura son vinos con carisma. Algunos (como Lar de Barros Joven tinto de Alvear-Palacio Quemado ) se han posicionado con 92 puntos sobre el máximo de 100 en la Guía Parker. Es decir, han sido considerados vinos «excelentes» en una escala que el prestigioso crítico estadounidense Robert Parker puntúa desde inaceptable a excepcional. El citado tempranillo, cabernet sauvignon, syrah y merlot también tuvo 92 puntos en la Guía Peñín.
No son estos los únicos reconocimientos obtenidos por los caldos de esta tierra. Entre otros galardones, la DPO recibió, en 2024, 16 medallas de Vinespaña y en 2022 y este año 2025 ha obtenido Premios Espiga, así como Premios Poda, que reconocen la calidad y diversidad de tintos, blancos, rosados y el esfuerzo vitivinícola estremeño.
Con una producción que representa aproximadamente el 8,7% del total nacional del vino, bajo la denominación se gestionan más de 28.000 hectáreas de viñedos y cerca de 55 bodegas. Y estos datos crecen impulsados por reconocimientos internacionales y una nueva generación de viticultores.
Fueron los romanos quienes establecieron la viticultura en la región con la fundación de Emérita Augusta (Mérida), creando una importante demanda y producción de vino. Pero hoy, el carácter de los caldos que surgen de esta tierra reside en la combinación de variedades autóctonas y foráneas que se han adaptado al clima regional. Uvas blancas, tanto originarias -pardina y borba- como no -viura, macabeo, verdejo, chardonnay...- y tintas - tempranillo, garnacha, merlot, bobal...- conviven impregnando al vino de carisma. Con el fin de seguir ahondando en su carácter particular, la denominación explora el potencial de sus 30 variedades autorizadas, y así sacó del olvido uvas autóctonas como la pardina y la cayetana blanca, que aportan una diferenciación clave en un mercado global cada vez más competitivo.
De hecho, ésta última, la cayetana blanca, está asentada ya como uva estrella en las variedades de blancos y va ganando terreno en los mercados internacionales, con especial demanda por parte de los asiáticos y centroeuropeos, debido a su frescura y singularidad. Junto a ella, la estrella de la variedad estrella en los tintos es la tempranillo, que da vinos estructurados y de colores profundos, aunque crece el empleo de otras como la garnacha y la syrah.
premios, paisaje y turismo
Así como el vino es parte de disfrutar la experiencia de una tierra, la tierra extremeña forma parte del disfrute del vino. La oferta de enoturismo de Extremadura está centrada principalmente en la Ruta del Vino y el Cava Ribera del Guadiana, la única con certificación oficial en la región, que recibió el Premio Nacional de Enoturismo 2022 por la calidad de sus caldos y paisajes.
Así, en colaboración con la Diputación de Cáceres, la ruta organiza lo que se ha llamado Los colores de la vendimia. Se trata de una iniciativa, que se celebra durante más de dos meses en otoño, para impulsar el turismo entorno a la cultura del vino en la provincia cacereña. Incluye visitas y degustaciones en bodegas, maridajes de vinos y cavas extremeños con gastronomía local como las migas y el jamón ibérico, paseos en globo y enoestancias, entre otras opciones.
El objetivo del enoturismo en la comunidad de Extremadura es constituir un fuerte motor económico con el que lograr fijar población en las zonas rurales. A este fin contribuyen especialmente las bodegas y su pujante reputación. Entre las bodegas que han obtenido premios están Viñedos y Bodegas Carabal, que se hizo con la Espiga de Oro por su tinto Gulae 2011. Bodegas Toribio logró este 2025 la Espiga de Plata con su Viña Puebla Selección, mientras que la Gran Espiga fue para Señorío de Pedraza Tempranillo (cosecha 2024), elaborado y embotellado por la Cooperativa Nuestra Señora de la Soledad.
También son reconocidas la Bodega Palacio Quemado, cuyos tintos han sido destacados el pasado verano por publicaciones internacionales entre los mejores del mundo; Bodegas Orán, Bodegas Romale, Bodegas Pozanco, o Pago Los Balancines, situada en la provincia de Badajoz, que recibió el premio Forbes a la mejor bodega de Extremadura.
Precisamente Pago de los Balancines es una bodega de reciente creación, que nació con el objetivo de elevar el prestigio de los vinos de la región, y ya ha logrado hitos significativos, Su vino Haragán ha recibido distinciones como la medalla Doble Oro en el certamen de San Francisco en varias ediciones. Se centra en el cultivo ecológico y de secano, y prioriza variedades que se adaptan al clima extremo de la zona, como la garnacha tintorera. También destaca por sus procesos de mínima intervención y su enfoque en la sostenibilidad. Un camino hacia el que se enfoca toda la viticultura extremeña en general, que no sólo mira a su pasado de conquistadores sino que se visualiza hacia el futuro con proyectos finalistas en innovación tecnológica.
