En la región de Extremadura, la estación de otoño se saborea, se huele, se come y se vive. Cuando los días se acortan y los bosques se tiñen de ocres, la comunidad extremeña se convierte en un gran mantel extendido sobre la tierra: huele a humo de castañas, a guiso de cazuela, a pan recién hecho, a setas recién recogidas y a migas al fuego lento. Al fin y al cabo, hablamos de una tierra extraordinaria, que no necesita artificios para emocionar a los visitantes y en la que únicamente es necesario dejarse llevar por su ritmo pausado, por el calor de su gente y por la esencia de sus espectaculares sabores.
Entre las propuestas más sabrosas de la temporada otoñal extremeña destaca el Menú de Caza de la Red de Hospederías de Extremadura, una experiencia gastronómica que rinde tributo a los mejores sabores de la tierra. Disponible durante los almuerzos entre los meses de septiembre y marzo en una red formada por un total de ocho hospederías (en las que no es necesario estar alojado para disfrutar de su rica cocina), este menú convierte la tradición cinegética extremeña en alta cocina, maridando el producto local con la creatividad y el respeto por la materia prima.
Del campo a la mesa
Hablamos de un menú que resume la identidad de una tierra generosa, donde el campo y la mesa forman parte de un mismo latido. El recorrido comienza con un royal de jabalí con gel de cebolla morada y pan cristal de aceite de oliva, seguido de una sinfonía de venado al aceite de brasas de jara con hongos de temporada. A continuación, la ensalada de jamón de pato curado con vinagreta de las Villuercas da paso a un arroz meloso de paloma torcaz con alioli de Pimentón de La Vera que concentra el alma de los montes extremeños.
El lomo de jabalí marinado a baja temperatura, acompañado de parmentier de castañas y chutney de higos, cierra el apartado salado con una elegancia rústica. Y como final dulce, un coulant de pistacho con crujiente de chocolate blanco, pensado para recordar que incluso los bosques tienen su parte golosa.
Fiestas con sabor a otoño
Desde el Otoño Mágico del Valle del Ambroz, declarado Fiesta de Interés Turístico Internacional, hasta la Otoñada del Jerte o la Geodisea del Geoparque Villuercas-Ibores-Jara, cada rincón de la región de Extremadura rinde homenaje a los productos que nacen de su tierra y de sus bosques. Cada lugar ofrece un bocado distinto de paisaje, historia y tradición.
En la provincia de Cáceres, el municipio de Abadía celebra la Gran Calbotá y el de Piornal, la Toñá Piornalega, mientras que en Eljas la tradición se funde con Portugal en las Borrallás. Por su parte, la localidad de Cabeza la Vaca, en la provincia de Badajoz, disfruta con la Feria de la Castaña, recientemente reconocida como Fiesta de Interés Turístico Regional. En todos los casos, hablamos de fiestas en las que el humo de las brasas y el olor a guiso se mezclan con la música, la alegría y las manos que comparten mesa.
Y quienes se queden con ganas de nuevas experiencias, otra interesante alternativa para la temporada de otoño son las Rutas Gastronómicas Sostenibles (del Queso, del Ibérico, del Aceite, y del Vino y Cava Ribera del Guadiana). En estas rutas, productores, cocineros y viajeros comparten un mismo lenguaje: el del respeto por la tierra y el gusto por lo bien hecho.
