Al final sí que acusa. Tras varios días cambiando de postura, Elisa Mouliaá ha comunicado este martes al juez Adolfo Carretero que va a seguir personada en la causa contra Íñigo Errejón, en la que pide tres años de prisión para el ex diputado por abuso sexual continuado.
La actriz remitió la semana pasada al instructor del caso un escrito en el que comunicaba que, por razones de salud, abandonaba el ejercicio de la acusación particular en la causa, manteniendo que los hechos habían ocurrido tal y como ella había sostenido desde el principio.
El magistrado respondió a Mouliaá que un escrito de ese tipo debía venir refrendado por la firma de su abogado y su procurador y que no podía considerar válido lo presentado. La conminó a subsanar esa carencia a la mayor brevedad. Esta mañana la actriz ha acudido al juzgado, pero no para ratificar su retirada, sino para confirmar que sigue adelante.
Lo ha hecho después de que ayer publicitara en las redes sociales que había cambiado de opinión tras comprobar que la Fiscalía pedía la absolución del ex líder de Más Madrid. Cuando los medios informaron de ello, indicó que no había decidido todavía nada. Pero hoy ha estallado contra esa decisión: "Me parece muy ruin porque él no ha presentado una sola prueba de que sí que hubo consentimiento". "Es deleznable", ha indicado la actriz.
Mouliaá ha asegurado que todavía sufre "estrés postraumático" por la presunta agresión y ha indicado que el proceso "explotó por múltiples denuncias anónimas, que él dimitió y que ya comenzaban a decir en todos lados que podían ser falsas". "Yo lo único que hice fue decir que esto era verdad para proteger a las mujeres. Así que lo que ha pasado conmigo es vergonzoso, porque se ha generado un sistema de descrédito, de burla, sacando bulos", ha lamentado la actriz, visiblemente nerviosa.
Es por eso que ha pedido "a todas las víctimas por las que" ella habría denunciado que se sumen a ella, "al menos de forma anónima". "Porque eso es una prueba, eso son pruebas a mi favor, entonces lo pido con todo el respeto del mundo. De verdad, que por favor me ayuden, porque me he quedado sola y porque me dan ganas de tirar la toalla e irme del país y creo que nadie se lo merece. Nadie", ha zanjado Mouliaá, que habría sufrido un ataque de ansiedad poco antes de presentarse en el juzgado, según dijo su abogado, informa Europa Press.
En su escrito inicial de renuncia, la actriz resaltaba que el Ministerio Público había dado credibilidad a su relato. Lo hacía pese a que en el mismo escrito de diciembre en que no cuestionaba su credibilidad la Fiscalía precisaba que, pese a ello, no veía indicios suficientes de delito y no iba a presentar acusación.
Esa negativa de la Fiscalía y la renuncia de Mouliaá dejaban la causa al borde del archivo. La instancia judicial correspondiente -no está claro cuál debería ser- tendría que valorar si la existencia de una acusación popular personada que no iba a renunciar era suficiente para seguir adelante con el juicio.
Errejón estaba citado precisamente este martes ante el juez para comunicarle personalmente el auto de apertura de juicio oral que ya se había dictado en la causa cuando Mouliaá dijo que renunciaba. La defensa del ex diputado remitió ayer un escrito indicando que no se presentaría, dadas las circunstancias. El juez Carretero aceptó esa decisión alegando motivos de "seguridad jurídica".
Lo mismo hizo ayer la Audiencia de Madrid, que tenía señalada la deliberación del recurso en el que Errejón pide que archive el caso sin necesidad de juicio. Vistas las noticias, el tribunal optó por preguntar al juez del caso si Mouliaá renunciaba y qué había hecho él al respecto.
En el escrito de la defensa, la abogada de Errejón, Eva Gimbernat, sostenía que el escrito de Mouliaá al juzgado era perfectamente válido sin necesidad de otra firma que la suya y que la renuncia a la acusación era ya irrevocable. El procedimiento debía, por tanto, archivarse.
Salvo que se estime esa tesis, la causa queda de esta manera: el juez que la investigó ya mandó el asunto a juicio, que celebrará un juzgado de lo Penal. En él acusarán Mouliaá y la Asociación de Defensa Integral de Víctimas Especializada (Adive). Ambas piden tres años de prisión por abuso sexual continuado. La Fiscalía no acusa.
Hay dos vías para que el juicio no llegue a celebrarse. Una, que se estime la tesis de la defensa de que la renuncia de Mouliaá surtió efecto y que la acusación popular no tiene legitimación para mantener el caso abierto. La otra, que la Audiencia de Madrid estime el recurso de apelación de Errejón y considere que no hay indicios que justifiquen la celebración de la vista oral.
