- Política El PSOE arropa a Puente en plena exigencia de soluciones y responsabilidades por parte de socios como Junts y ERC y de la Generalitat: "Reconocimiento expreso"
- Gobierno Sánchez comparecerá en el Congreso el 11 de febrero por el accidente de Adamuz, pero rechaza hacerlo en el Senado como exigía el PP
- Directo Sigue toda la actualidad sobre la crisis ferroviaria
Cuentan los que transitan las dependencias de La Moncloa por la noche que hay habitaciones donde la luz está encendida hasta bien entrada la madrugada. Además de los días donde faltan horas para gestionar crisis como la actual por el accidente de tren en Adamuz, que ha costado la vida de 45 personas, o el caos en Rodalies -mal funcionamiento y la muerte de un maquinista tras caerse un muro por el temporal-, también se trasnocha pensando en la estrategia, el futuro. En algunas de esas habitaciones donde más tarde se apaga la luz, en Navidad se debatió sobre cómo afrontar el inicio de año para retomar la iniciativa, tras llegar el Gobierno a final de 2025 en situación crítica por los casos de corrupción y de abuso sexual por parte de cargos del PSOE.
Se ideó un giro, basado en medidas sociales, como la vivienda, en iniciativas que pudieran ser avaladas por el Gobierno sin tener que pasar por el Congreso, y en la política exterior, confrontando con los postulados de Donald Trump. Pero la tragedia ferroviaria y los incidentes en la red, sobre todo en Cataluña pero también en distintos puntos del país, han dado al traste con la estrategia.
En el seno del PSOE y del Gobierno hay opiniones diversas sobre qué impacto puede tener en sus expectativas la tragedia de Adamuz o la situación de Rodalies en Cataluña. «Nos va a hacer daño. Son millones de personas las que usan el tren», exponen unos; mientras que otros consideran que la gestión y las explicaciones del ministro Óscar Puente son más que válidas como para no zarandear aún más el barco de la gobernabilidad. «Entendemos que se tiene que fiscalizar lo que ha pasado, pero habrá tiempo de pedir responsabilidades», explican fuentes socialistas.
Ayer, en la reunión en Ferraz de la dirección nacional del PSOE, en los turnos de palabra que se pidieron, empezando por Pedro Sánchez, los intervinientes aprovecharon sus minutos para respaldar a Puente y «alabar su gestión», según fuentes presentes, justo en un momento en el que hasta el gobierno de Cataluña, socialista, pedía asumir responsabilidades a Renfe.
Y es que al hecho de ver bloqueado su propósito de retomar la iniciativa con agenda social, política internacional y choque con las comunidades del PP, se suma el que está en el ojo del huracán uno de los miembros de la guardia de corps del presidente del Gobierno. Puente es uno de los ministros políticos, los que ejercen de portavoces y escuderos, de los que, explican en el equipo de Sánchez, dice lo que el jefe del Ejecutivo no puede decir. A lo que se une, uno de los que cuenta con más aceptación entre la militancia.
Sánchez trataba en estos primeros compases de 2026 de tomar oxígeno, intentar poner el foco en la gestión de los servicios públicos, recuperando el choque con las comunidades del PP. La disposición a mandar tropas a Ucrania o Palestina en misiones de paz, el acuerdo con la Iglesia para indemnizar a las víctimas de abuso, la nueva financiación autonómica para dotar de más dinero a los servicios públicos de las comunidades, hasta el pacto con Podemos para una regularización extraordinaria de personas migrantes forma parte de esa hoja de ruta, ahora desplazada. Además, con esos guiños a ERC, Bildu, PNV o Podemos, Sánchez busca coser el maltrecho bloque que lo sustenta.

