ESPAÑA
Narcotráfico

Recortes de Interior en el despliegue de élite del GAR mientras crece la violencia de los narcos en Cádiz

El Estrecho vive la mayor escalada en décadas. Secuestros, tiroteos, descargas a pleno día y lanchas armadas campando sin control coinciden con el recorte de unidades de élite y el abandono de Marlaska a los agentes

Una narcolancha atracada en el puerto de Barbate.
Una narcolancha atracada en el puerto de Barbate.EL MUNDO
Actualizado

La consolidación del narcotráfico y el recrudecimiento de sus técnicas continúa dirigiendo el día a día en el Estrecho de Gibraltar y en las provincias de Cádiz y Huelva, las más azotadas por el escenario que imponen las nuevas grandes organizaciones de traficantes y las de las familias de la droga tradicionales.

Ante un temporal, las narcolanchas vuelven a buscar refugio en los puertos a pesar de que fue en el de Barbate en el que de dos guardias civiles murieron después de que una embarcación de droga les pasara por encima en febrero de 2024. La semana pasada, los empleados de los traficantes volvieron al puerto de Barbate por el mal tiempo.

"La orden fue que cerráramos el puerto y que nadie hiciera fotos o grabase vídeos", revela un agente de la lucha contra el narcotráfico en la zona. También en una playa de Cádiz, dos narcolanchas llegaron prácticamente a la orilla ante la incapacidad de la Guardia Civil para darles alcance y, mucho menos, asustar a sus pilotos. "Estamos patrullando con zodiacs porque las patrulleras están estropeadas y nadie las arregla. La situación de abandono que vivimos va a más", denuncia.

La institucionalización del narcotráfico, la muerte de los agentes de la Guardia Civil, el disparo en el estómago que recibió hace dos semanas un policía nacional cuando iba a entrar a una guardería de droga en Sevilla, el uso de armas de guerra de los nuevos narcos para protegerse y los secuestros y torturas entre bandas hablan de un desgobierno que no deja de crecer. Con la situación más aguda que nunca, según aprecian tanto desde el Instituto Armado como de la Policía Nacional, ha habido un nuevo contratiempo. Interior ha limitado la presencia del GAR de la Guardia Civil, una unidad de élite especializada en operaciones de alto riesgo que hasta el pasado octubre ha tenido presencia permanente en la zona (con relevos) y que ahora ha visto mermado "considerablemente" su trabajo allí.

"Desde principios de octubre, el ministerio no está mandando los equipos que antes enviaba con la misma frecuencia. Es decir, que a lo mejor va un equipo y regresa sin que otro lo releve y así pueden pasar semanas sin que el Grupo de Acción Rápida (GAR) esté presente en la zona del Estrecho o en la desembocadura del Guadalquivir", detalla uno de los agentes de esta unidad consultado por EL MUNDO.

El GAR es un apoyo fundamental para las unidades territoriales por medios y por preparación para enfrentar las situaciones que ahora se están dando en la región. Este recorte de medios que parte del ministerio de Fernando Grande-Marlaska también ha afectado al Grupo de Reserva y Seguridad (GRS) de la Guardia Civil, una unidad encargada de mantener el orden público y dar apoyo a los equipos de policía judicial de la zona. "En plena temporada para el 'narco' se ha reducido su presencia y está únicamente en la zona de Huelva". Ambas unidades son itinerantes y su presencia donde se necesitan requiere el pago de dietas y pernoctas. "Claramente no hay dinero y por eso no nos mandan. Además, en los últimos tiempos, para poder trabajar allí hemos tenido que adelantar de nuestro bolsillo hasta 500 euros que han tardado más de seis meses en pagarnos".

Otro punto débil que aprovecha el narco, prosiguen, son las carencias que tiene el Servicio Marítimo del Instituto Armado. Según su denuncia, demandan volver al servicio de 24 horas para poder luchar contra el narcotráfico. Razonan que, de esta manera, las embarcaciones no sufrirían tantas averías como en la actualidad y podrían navegar abarcando muchas más millas náuticas. "Lo que no se cubra en el mar, es un problema en tierra", resuelven agentes del Servicio Marítimo.

Con la mayoría de patrulleras estropeadas o en mal estado, han de realizar las vigilancias y las persecuciones en embarcaciones semirrígidas.

El GAR pierde efectivos mientras los puertos de Cádiz registran un incremento de narcolanchas

Esta semana, los agentes antidisturbios de la Policía Nacional denunciaban la pasividad de Interior ante su petición de desplazarse a la zona para prestar apoyo a los compañeros. La Unidad de Intervención Policial (UIP), nombre técnico del equipo, es también un grupo itinerante que acude al punto del país donde se le necesite para prestar servicio. Esta unidad cualificada tiene armas de guerra, uniformes balísticos especiales y vehículos para poder contener, o al menos intentarlo, a los grandes traficantes que se han establecido en el sur. Disponen de coches que les permiten acceder a zonas de ríos con poco caudal de difícil acceso a las unidades convencionales por la orografía del terreno. Es en estas áreas en las que se refugian las lanchas con cargamentos de droga. La UIP tiene un parque automovilístico que consta de vehículos 4x4, otros parecidos a los Hummer y otros con capacidad incluso para navegar en aguas con poca profundidad.

Los agentes tienen acceso a cascos y escudos balísticos de alta protección capaces de soportar balas de calibre de guerra como las que disparan los narcos en la zona. En la actualidad, son los agentes de la Unidad de Prevención y Reacción (UPR) la que está desplegada en la zona. Sin embargo, se trata de equipos que no tienen la misma capacidad de reacción en cuanto a material, coches y armas que la UIP. Tal como aseguran, se han dirigido en varias ocasiones al ministerio pero únicamente han obtenido silencio.

Otra muestra de que la situación va a más es el tiroteo a un hombre en el interior de su casa en La Línea de la Concepción hace un mes. Antes de que le dispararan un bala en el cuello, los asaltantes maniataron a toda su familia. El joven no estaba en ese momento en la vivienda con lo que esperaron a que llegara a la casa y le recibieron armados y con sus padres y hermanos atados y amordazados. Los investigadores sospechan que la intención era robarle droga.

Tras ser atendido en el hospital, abandonó el centro sanitario antes de recibir el alta médica y tras haberse identificado con un DNI falso. Los investigadores, no obstante, lograron identificarlo y averiguar que sobre él pesan varias órdenes de ingreso en prisión. Las pesquisas apuntan a que se trataba de una casa vinculada al entorno del narcotráfico y que la víctima habría tratado de defenderse durante un posible intento de robo.

Estos hechos demuestran que los narcotraficantes han cambiado los métodos, los escenarios y los castigos a miembros de organizaciones rivales o de las propias ante amenazas para sus negocios, traiciones o cualquier atisbo de insurrección. Las familias de la droga de toda la vida y las nuevas que se han instalado en la zona -procedentes de Latinoamérica, de la zona de los Balcanes y de Países Bajos- están ejecutando prácticas tremendamente duras nunca vistas hasta ahora. Agentes de la lucha contra el narcotráfico llevan meses advirtiéndolo intervención tras intervención.

Otro ejemplo muy ilustrativo de esta realidad se produjo el pasado mes de julio cuando la Policía liberó a un joven que estaba dentro de un maletero en la zona de Ayamonte. Sus verdugos, según fuentes de la investigación, lo introdujeron allí tras apalearlo con dureza. Después lo maniataron. Huyeron al percatarse de la presencia de la Guardia Civil. El asunto estaba relacionado con el tráfico de drogas.

Antes, en febrero, en la ría de Huelva, frente al Muelle de las Carabelas varios hombres descargaban un alijo de hachís en a plena luz del día desde embarcaciones recreativas protegidos por individuos armados con fusiles de asalto, con kalashnikovs. Tres personas armadas con AK-47 empuñaban las armas y permanecían activas para disparar en caso de ser descubiertos sin el menor miramiento.

Una semana antes Fernando Grande-Marlaska había afirmado tener "acorralados" a los traficantes. La frase la pronunció ante sus socios de la Coalición de Países Europeos contra el Crimen Organizado, donde se reivindicó y presumió de los resultados del Plan Especial de Seguridad del Campo de Gibraltar a pesar de que los agentes de la lucha contra el narcotráfico en la zona no dejan de alertar de que la situación se les complica día a día y de que las organizaciones les comen terreno. Más traficantes, más droga, más violencia que enfrentar con los mismos equipos y nulas perspectivas de que Interior vuelva a reactivar un grupo exclusivo para luchar contra la droga. Así afronta la Guardia Civil el escenario en el que trabaja a diario. "La situación es muy grave. La delincuencia a este nivel es una constante".

Aún así desde el ministerio explican a EL MUNDO que "no existe ninguna limitación de unidades" y que "las decisiones sobre el despliegue y los dispositivos las propone y las toma cada cuerpo de acuerdo con las necesidades operativas en cada momento".

La propia Fiscalía General del Estado ha recogido este extremo en su Memoria Anual después de que la fiscal delegada de Cádiz expresara su preocupación. "La disminución de droga incautada supone también una reducción de procedimientos penales en la provincia de Cádiz, lo que la delegada atribuye a una menor presión policial y a la desaparición del grupo operativo OCON-Sur, que se produjo sorpresivamente y sin comunicación previa a la Fiscalía de Andalucía ni a la Fiscalía Especial, ni a los órganos judiciales".