ESPAÑA
Crónica

La traición de Ramón Alsina, el tío de Marc Márquez: mejor amigo del contrabandista asesinado, "amedrentaba" a los testigos para ocultar la trama para matarle

Los investigadores creen que los tres encarcelados compartían negocios ilícitos y el temor a que Coromina terminara denunciando su intento de extorsión les llevó a planear y encargar su asesinato

Zona boscosa en Baronía de Rialb donde apareció el cuerpo sin vida.
Zona boscosa en Baronía de Rialb donde apareció el cuerpo sin vida.EL MUNDO
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Ramón Alsina y Joan Coromina eran tan, tan amigos, que el segundo se fue a vivir al pueblo donde vivía el primero, Cervera (Lleida), sólo porque Alsina habitaba allí. Se habían conocido muy de niños, en un internado, pero la vida les había llevado por distintas carreteras: mientras Coromina había dedicado su intensa actividad empresarial realmente al contrabando, Alsina se casó con la tía de un joven piloto que pronto iba a empezar a ganar mundiales de motociclismo como quien come pipas: Marc Márquez.

Sólo Alsina podrá contar ahora, tantos años después, por qué cuando Coromina fue asesinado el 25 de enero de 2022 de un disparo certero, efectuado a más de 100 metros de distancia -por un profesional, guardias y 'mossos' no tienen dudas-, él se dedicó a ocultar a los participantes en el complot, e incluso a "amedrentar" a quienes supieran de los hechos y pudieran terminar contándoselos a las autoridades. Fue, tal y como han recogido Guardia Civil y Mossos d'Esquadra, la gran traición de Ramón Alsina, en prisión desde el jueves pasado como cooperador necesario en la muerte de quien, se supone, era su "mejor amigo".

Tanto Alsina como el comandante de la Guardia Civil en la reserva F.G.P., y el dueño del taller de Cervera N.G.B., los tres encarcelados, mantienen ahora el mutismo como estrategia de defensa, aunque quizá podría romperse con las pruebas recabadas por los agentes durante meses, bajo la dirección del juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Solsona (Lleida).

La hipótesis policial y judicial es que todos ellos compartían negocios ilícitos y un interés común por quitar al contrabandista de enmedio. Coromina, es la tesis, estaba siendo investigado en ese momento por la Guardia Civil por contrabando de tabaco, y había rechazado de mala manera un ofrecimiento del comandante detenido para evitarle la investigación a cambio de 30.000 euros.

El temor de todos era que, rechazada la extorsión, terminara delatándoles, y si caía el guardia podrían caer todos los demás. Coromina, investigado en el pasado por policías de varios países europeos, como la GNR portuguesa, y seguramente por todos los cuerpos policiales españoles, se convirtió en un enorme riesgo para el grupo: había que eliminarle.

Las pesquisas guardan un papel central para el tío de Marc Márquez a la hora de ocultarlo todo. Al día siguiente del asesinato de Coromina, con el cuerpo aún caliente, Alsina se fue al taller mecánico en que todo su urdió, a departir largamente con el dueño, también encarcelado como cooperador necesario, mientras que el comandante lo está como autor intelectual. El taller era el cenáculo en que se terminaban tomando las decisiones.

Muy poco después, Alsina también se reunía con el propio comandante, en el restaurante La Fusta, en la capital leridana. Allí, según fuentes jurídicas, ambos abordaron de forma directa la muerte de Coromina.

La investigación, centrada en desde un principio en el complejo entorno del contrabandista, se atrancó luego ante la falta de hilos de los que tirar, más allá de la propia bala y algunas triangulaciones de móvil. La muerte de Coromina había sido cuidadosamente planificada y estudiada, en un lugar, los bosques de la Baronía de Rialb, sin cámaras ni testigos, casi inaccesible, del cual se necesitaba información muy cercana y un probable estudio de semanas.

El paso del tiempo sin noticias sobre avances en las pesquisas fue relajando a los presuntos autores, y se detectó un papel central de Alsina en la ocultación de todo. Cuando era necesario aleccionar a alguno de los implicados sobre cómo operar para mantener la trama oculta, ahí estaba él. Señalando el camino e incluso amedrentando a posibles fuentes si había que hacerlo.

Los móviles de todos fueron clave -por ejemplo, las terminales del comandante y el dueño del taller fueron 'centradas' en la reunión en que Coromina rechazó pagar los 30.000 euros, el 24 de diciembre de 2021, un mes antes del asesinato-, y Alsina fue detectado en numerosas ocasiones explicando cómo operar con ellos.

Después de tres años sin apenas noticias, el círculo se ha cerrado de pronto sobre todos los implicados. El jueves pasado los tres acababan en prisión, negándose a declarar. Las actuaciones aún permanecen secretas. Alsina y los otros dos detenidos siguen jugando su partida, ahora entre rejas. La incógnita es por cuánto tiempo.