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La escalada de las agresiones a funcionarios en las cárceles españolas es imparable con ataques cada vez son más graves. A pesar de que es una realidad diaria, los meses de julio y agosto han sido especialmente nefastos para los trabajadores penitenciarios. Los datos de agresiones con resultado de lesiones graves que han requerido intervención médica así lo atestiguan. En un mes, un total de 19 funcionarios fueron agredidos y heridos de consideración, según la estadística a la que ha tenido acceso este periódico. En esta clasificación no entran las agresiones que no requieren tratamiento. Los funcionarios hablan de una agresión cada 16 horas.
Hay un centro penitenciario que destaca sobre el resto: la cárcel de Sevilla II, ubicada en Morón de la Frontera. La prisión registró tres ataques, dos de ellos de extrema gravedad con una diferencia de sólo tres semanas. Hay que sumar una cuarta agresión que se produjo el 30 de agosto cuando un preso mordió a un trabajador en repetidas ocasiones y le dio una paliza en la que le rompió dos costillas. Roturas de nariz, esguinces cervicales severos, luxaciones articulares y mordiscos se suman a los intentos de agresión sexual y ahogamiento. Es necesario destacar el asunto de los bocados, una de las agresiones más temidas por los funcionarios de prisiones. Cuando un reo muerde a un trabajador se activa inmediatamente el protocolo de accidente biológico ante el riesgo de que le transmita alguna infección sobre todo si le hace sangre, como suele ocurrir.
La estadística de los últimos dos años certifica no sólo el aumento de los atentados sino también su ferocidad. Los funcionarios penitenciarios fueron víctimas de más de 1.000 agresiones a manos de internos en dos años, entre 2023 (un total de 508) y 2024 (504). "Hay un componte común en prácticamente todas las agresiones y es una clasificación interior inadecuada. No podemos tener a internos conflictivos en módulo de respeto, ni podemos tener módulos de internos conflictivos hacinados", razona José Ramón López, presidente de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (ACAIP).
López se muestra especialmente reivindicativo con la inadecuada clasificación de internos dentro de los centros penitenciarios. Como ya publicó este periódico, una orden verbal de la Secretaría general de Instituciones Penitenciarias ha instado a los directores de las prisiones a limitar la aplicación del artículo que faculta a los responsables a imponer el régimen de aislamiento a los presos más peligrosos para reducir "al máximo" el número de internos clasificados en primer grado.
"La normativa establece que hay que realizar una separación de presos en base a su perfil, y esto no se está haciendo por una política buenista llevada a cabo por la Administración. Si se siguen sin tomar medidas efectivas, valoramos tomar medidas legales contra de los máximos responsables de prisiones: el secretario general, Ángel Luis Ortiz, y el director General de Ejecución Penal, Miguel Ángel Vicente Cuenca, por las agresiones sufridas por los funcionarios y funcionarias de prisiones". El episodio registrado en el módulo de educación y repsto de Morón con una psicóloga como víctima fue especialmente severo. Un interno la intentó violar propinándole mordiscos, tirones de pelo y golpes. Tres semanas después, otro reo casi estrangula a un funcionario. El desafió a los funcionarios con frases incoherentes diciendo que estaba siendo castigado y que no lo dejaban dormir. Ante su actitud, los trabajadores intentaron trasladarlo a la zona de seguridad para calmar la situación. El preso estaba cada vez más agresivo. De forma repentina, agarró por el cuello a su víctima, le rompió las costillas y le mordió en un brazo. La cárcel de Fontcalent (Alicante) también ha registrado tres ataques a funcionarios en sólo un mes. El último, el 22 de agosto cuando dos de ellos recibieron una paliza al intervenir en una disputa en el módulo de internos peligrosos.
"Para solucionar los problemas hay que tomar conciencia de ellos, y parece que desde la administración penitenciaria prefieren esconderlos, pero la realidad se impone y hemos vivido un verano más que conflictivo, no solo por el número de funcionarios lesionados sino también la gravedad de los incidentes. Hay un primer paso que dar y es atender a los informes de los trabajadores para realizar una clasificación correcta y no atender a criterios estadísticos o de buena voluntad que al final nos condenan a sufrir una agresión cada 16 horas", zanja López.

