ESPAÑA
Comisión Bilateral

El PNV arranca a Sánchez una cesión mínima en la Seguridad Social y le exige "poner orden en su Gobierno"

Hay acuerdo para facilitar que el consorcio vasco compre el 29,7% de Talgo con la entrada de la SEPI en la ecuación

El 'lehendakari', Imanol Pradales, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en el Palacio de La Moncloa (Madrid)
El 'lehendakari', Imanol Pradales, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, este martes en el Palacio de La Moncloa (Madrid)Javier Barbancho
Actualizado

El presidente del Gobierno Pedro Sánchez necesitó este martes 75 minutos para aplacar el malestar del lehendakari Imanol Pradales cuando confirmó que debía volver a Euskadi sin la primera pieza de calado de la Seguridad Social: las prestaciones y subsidios de desempleo. Sánchez, que se había comprometido el pasado 9 de julio en el Congreso a satisfacer a sus socios cumpliendo sus compromisos pendientes, desairó este martes a Pradales confirmándole que Sumar no está dispuesto a ceder el pago de estas prestaciones que cobran 44.000 vascos. Para endulzar el desprecio a sus socios nacionalistas, el presidente del Gobierno se comprometió a desbloquear la compra de Talgo por un consorcio vasco sin que Pradales pudiera colgarse la medalla de cómo, cuándo y cuánto aportará la SEPI para que la compañía ferroviaria pase a manos vascas.

El lehendakari Imanol Pradales confiaba en que la reunión en La Moncloa con Pedro Sánchez ratificara los compromisos adquiridos en noviembre de 2024 que incluían el traspaso de la ejecución de las pensiones contributivas. Ni Pradales, primero, ni el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, quisieron aclarar por qué se ha pospuesto esta cesión que forma parte de las atribuciones del Ministerio de Trabajo, controlado por la vicepresidenta Yolanda Díaz (Sumar). Apenas unas horas antes de la reunión y en una comparecencia extraordinaria en la mañana de este martes, la consejera de Autogobierno María Ubarretxena reclamó «altura de miras» al Gobierno de España. Era el penúltimo llamamiento al gabinete de Sánchez para imponer la «voluntad política» y sus compromisos con el PNV sobre el veto fijado por Sumar.

La sombra de Yolanda Díaz planeó sobre las críticas que Pradales dirigió a Pedro Sánchez. «He solicitado al presidente del Gobierno español máxima exigencia interna para garantizar el cumplimiento de lo acordado», resumió el lehendakari sobre lo acontecido en la cocina de una negociación en la que se constata la propia división interna en el Ejecutivo de Sánchez. Pradales, convertido en notario enojado e improvisado de estas diferencias en el Gobierno de España, reconoció la «voluntad política» de Sánchez pero le exigió «un mayor liderazgo y coordinación en su Gobierno para que remueva los obstáculos administrativos y las resistencias políticas que nos estamos encontrando». La acusación del lehendakari corrobora el compromiso de Sánchez para facilitar la cesión de las prestaciones contributivas que el PNV daba por hechas en esta reunión para abordar antes de final de 2025 la gestión del régimen económico de la Seguridad Social.

«He solicitado al presidente que ponga orden; necesitamos aumentar el ritmo y avanzar en los contenidos para cumplir el calendario pactado», señaló Pradales, que ante los periodistas intentó contener su malestar después de haberse implicado personalmente en los últimos contactos mantenidos con La Moncloa durante todo el martes. De hecho, el retraso en las previsiones iniciales en el doble encuentro entre Sánchez y Pradales y, posteriormente, entre las dos delegaciones de ambos gobiernos ya adelantaban que la cita no iba a cumplir las expectativas lanzadas por el Gobierno vasco. Un malestar que se hizo aún más evidente cuando Pradales arrancó su comparecencia en La Moncloa haciendo referencias expresas a la «innegable gravedad de los hechos» para referirse a la presunta trama de corrupción liderada por Santos Cerdán y José Luis Ábalos, los dos ex secretarios de Organización nombrados por Pedro Sánchez. Pese a su querencia por el perfil más institucional, el lehendakari explicó que había abordado la «situación política en el Estado» para a renglón seguido defender que no solo se trata de establecer más normas sino de «principios y de cultura política» y subrayó que es «necesario avanzar en el compromiso con la ejemplaridad, la transparencia y la rendición de cuentas». Después de nombrar la soga en la casa del ahorcado, Pradales se esforzó en sobrevalorar las prestaciones no contributivas y el seguro escolar cedidas por la ministra socialista Elma Saiz. «La puerta de la gestión del régimen económico de la Seguridad Social ha permanecido cerrada a cal y canto con 46 candados; por fin se ha abierto», anunció Pradales, que sabe que es la transferencia más importante y por la que el PNV está dispuesto a estirar su respaldo político a Pedro Sánchez. Pradales evitó este martes pronunciarse como representante del partido de Aitor Esteban y solo la portavoz en el Congreso Maribel Vaquero realizó un breve análisis en las redes sociales.

«El pacto de investidura sigue sin cumplirse en su totalidad. El Gobierno está a tiempo pero el reloj corre», recordó Vaquero en un primer análisis de la comisión bilateral en la que también reconoció que se habían alcanzado «acuerdos políticos de calado que desarrollan nuestro autogobierno».

Esos acuerdos de calado se concretan en el traspaso de Salvamento Marítimo que supone que Euskadi realizará la planificación y coordinación de los servicios de búsqueda y rescate en las aguas interiores y territoriales de los casi 200 kilómetros de costa vasca. Además, el Gobierno vasco también confía en avanzar a través de un nuevo grupo de trabajo en la gestión compartida de los tres aeropuertos que tiene el País Vasco y en cuatro meses se concretará una fórmula de colaboración con Aena.