ESPAÑA
Política

El Gobierno ya asume que van a salir "más cosas" y será "una tortura", pero "no habrá un P. Sánchez"

"Es una debilidad con la que tenemos que aprender a convivir", admiten en el equipo del presidente

Pedro Sánchez, en el Congreso.
Pedro Sánchez, en el Congreso.P. MARCOU/AFP
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La incertidumbre es el estado de ánimo que se instaló en La Moncloa hace una semana cuando se conoció el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil que sitúa al hasta entonces plenipotenciario secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, como "jefe" de una presunta trama de cobro de mordidas por adjudicaciones de obras públicas. Lejos de amainar sepultado por otro foco informativo, el desasosiego ante el alcance de la onda expansiva de este caso y la posible aparición de nuevas revelaciones sigue engordando a medida que pasan los días.

"Van a salir más cosas seguro: es una debilidad con la que tenemos que aprender a convivir", reconocen ya abiertamente en el equipo de Pedro Sánchez, que el lunes logró el respaldo unánime de la Ejecutiva Federal del partido llena de afines para no convocar elecciones generales anticipadas. "Es una tortura, sí. Pero, si cediéramos, cederíamos a la estrategia para acabar con un Gobierno legítimo. Los dos años de legislatura que quedan tienen muchísimo valor", argumentan en un momento en el que han perdido por completo el control de la agenda mediática. Y rematan: "No vamos a desfallecer. Merece la pena a aguantar".

Fuera del argumentario para tratar de minimizar los daños, en Moncloa no ocultan que están molestos con la intervención este miércoles del portavoz de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, que exigió al presidente que "jure y perjure" que el caso Cerdán "no es la Gürtel del PSOE" y que no les hagan escoger "entre los corruptos cutres y los corruptos prémium", en referencia a las tramas que afectan a la derecha política.

En el Ejecutivo sostienen que el diputado independentista "sabe que no va a salir un P. Sánchez", en alusión al "M. Rajoy" de la contabilidad en b del PP, y que es un planteamiento "insultante". También reconocen que fue un "error" que el presidente en su réplica dijera que no se debe hacer "de la anécdota una categoría" y dicen que no trataba de restarle importancia, sino diferenciar un comportamiento concreto de una conducta sistemática.

Enfado de los socios

A pesar del tono bronco en público, tanto en el Gobierno como en la cúpula de Ferraz tratan de relativizar las muestras de enfado monumental que están dando la mayoría de sus socios de investidura a raíz del estallido de un escándalo que ha impactado directamente en el aparato del PSOE. Podemos y el BNG ni siquiera han ido a la ronda de contactos a la que los ha convocado el presidente para tratar de calmar los ánimos. Los representantes de ERC, PNV y Coalición Canaria (CC) sí que asistieron este miércoles a sus respectivas reuniones individuales, pero exigieron que el encuentro fuera sin cobertura gráfica. Las declaraciones de estos días han sido en general muy duras.

"Lo importante son las votaciones" señalan fuentes gubernamentales dando metafóricamente una patada hacia adelante al balón de la debilidad parlamentaria. "Vamos a ser comprensivos con ellos, están igual de fastidiados que nosotros. Necesitan desmarcarse, por estrategia electoral, hay un relato de puertas para afuera y otro para dentro. A la hora de la verdad, tenemos más en común", sostienen.

Mientras siguen tratando de digerir la estrepitosa caída del secretario de Organización y hombre del núcleo de confianza de Sánchez, en el Gobierno destacan el hecho de que en los audios grabados por Koldo García -asesor del ex ministro José Luis Ábalos- y desencriptados por la UCO como el que ha acabado con la carrera política de Cerdán "haya cientos de horas y no ha salido el presidente en ningún lado". También se reafirman en la tesis de que no sospechaban nada de quien fue el fontanero de Ferraz cuatro años, aunque deslizan que "puede" que algo les llegara y argumentan que, como son "víctimas de muchos bulos", no lo creyeran.