- Crimen misterioso Nuevas pistas en el asesinato del contrabandista de la Baronía de Rialb
Nuevas pistas han llevado a los investigadores de Policía Judicial de los mossos a registrar un coche implicado en un crimen que ya registraron hace tres años. Se trata del coche del ex contrabandista Joan Coromina, que fue asesinado a principios de 2022 en la Baronía de Rialb, en una zona aislada y rural de Lleida, y cuyo crimen sin resolver forma uno de los rompecabezas más misteriosos de la España reciente.
Según ha podido comprobar este periódico gracias a la fotografía que ilustra esta información, los agentes estuvieron revisando la furgoneta que pertenecía al finado el jueves de la semana pasada. La fotografía fue tomada en las proximidades de la comisaría de Cervera justo cuando se estaba produciendo el registro. El vehículo investigado era una furgoneta modelo Citroën Berlingo de color blanco.
Este diario ha podido saber que se trataba de la furgoneta que pertenecía a Coromina, y que además la conducía el día que fue asesinado, el 25 de enero de 2022. El vehículo había sido devuelto a la familia de la víctima, pero nuevas pistas han llevado a los investigadores a solicitarlo para practicar un nuevo registro.
Precisamente en Cervera es donde residía la víctima con su mujer. Él era natural de Oliana, en la zona del Alto Urgell, y había pasado mucho tiempo en Andorra, donde había dedicado una parte de su vida al contrabando. Más adelante, ya de vuelta en Cataluña y con cuantiosas ganancias, montó algunos negocios relacionados con las joyas y la inversión en inmuebles.
Distintas fuentes consultadas coinciden en la importancia del vehículo en la comisión del asesinato, aunque la víctima no estaba montada en el coche cuando la dispararon, sino que lo había aparcado en un campo.
Sin embargo, la investigación continúa bajo secreto de sumario. Se baraja la hipótesis de que lo que los agentes buscarían en la furgoneta podría ser una baliza de seguimiento, para tener localizada a su víctima.
El caso parece estar avanzando tres años después del asesinato, ya que hace meses aparecieron nuevas evidencias que los Mossos han cruzado con datos de las antenas de telefonía móvil, como ya se publicó en este periódico el pasado mes de abril.
El asesinato de Coromina fue planificado con mucha precisión, a tenor de los hechos conocidos. Mientras el contrabandista ya retirado paseaba por el campo y se disponía a comer una manzana, un francotirador le disparó desde una distancia de 100 metros. La manzana quedó junto al cadáver.
La muerte estaba obviamente planificada y su ejecutor sabía que en la zona no era rara la presencia de cazadores, por lo que un par disparo no iba a llamar la atención. De hecho, el trabajador de la finca tardó una hora en advertir que su jefe había sido asesinado.
Los mossos asumieron la investigación del asesinato, y la instrucción la dirige el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción 1 de Solsona. Las primeras hipótesis se centraron en el entorno más cercano al muerto y pivotaron en torno a un clásico problema de lindes entre vecinos, ya que la víctima mantenía en los tribunales un pleito por ese motivo con otra persona de la zona. Pronto se descartó esa hipótesis y se pensó en algo más cercano al ajuste de cuentas y la probable contratación de un sicario para ejecutar el crimen, punto en el que se hallarían las pesquisas.


