- Exclusiva Los mensajes de la cúpula del Gobierno para salvar Air Europa: "Hidalgo se corta las venas, ya no puede burlar más a los acreedores"
- Investigación Los 'whatsapps' de Sánchez a Ábalos que reflejan su guerra contra los barones: "Hay que marcarles, son unos hipócritas"
Muchos de quienes forman -o formaban- parte del entorno del presidente del Gobierno han visto su nombre reflejado en los whatsapps que EL MUNDO viene publicando desde el pasado domingo. Una exclusiva que ilustra las tripas de La Moncloa y radiografía la manera de pensar y funcionar de Pedro Sánchez. Los asuntos que han marcado sus siete años al frente del Ejecutivo, y su forma de enfrentarse a ellos, quedan plasmados en esas conversaciones, convertidas así en el retrato de una época.
La relación entre el presidente y quien un día fue su mano derecha en el PSOE, José Luis Ábalos, se reproduce en esos whatsapps. Como también la opinión de Sánchez sobre su ministra más intocable y las tensiones que afloraban en el primer gobierno de coalición. De cómo reaccionaba a las críticas de sus barones y de la estrategia política que trazaba para debilitar a la oposición queda igualmente constancia en esos chats. No falta información sobre cómo se cocinó en La Moncloa el rescate millonario que está en el foco judicial.
Los whatsapps son un escaparate a las cuestiones que han protagonizado el debate público en los últimos años. Pero, esta vez, vistas a ojos del presidente. "Nunca hemos tenido un Gobierno tan en vilo mirando por la noche todos los días las portadas de los periódicos para ver qué es lo que va a pasar al día siguiente", interpretó Alberto Núñez Feijóo. 14 nombres propios se han visto en la portada de EL MUNDO, la fotografía de la era Sánchez.
Ábalos, clave en Moncloa
En julio de 2021, José Luis Ábalos pasó de ser el secretario de Organización del PSOE y hombre fuerte en el Consejo de Ministros a un diputado más. No hubo explicación pública para aquello, tampoco en privado. Casi tres años después, en febrero de 2024, el estallido del caso Koldoreavivó las dudas sobre por qué se le apartó así. En La Moncloa, desde entonces, tratan de marcar distancias con el ex ministro -hoy imputado-, pero los whatsapps revelados por este diario dejan constancia del peso que Ábalos tenía en el Gobierno. De que Sánchez valoraba su "criterio político" y su "amistad" y de que por sus manos pasaron la mayoría de los asuntos y estrategias que definieron el rumbo del Ejecutivo. Y, por ende, del país.
El ex ministro de Transportes volvió a tener influencia en las más altas esferas de La Moncloa meses -y años- después de su cese. Retomó el contacto con Sánchez, le remitió sus "reflexiones" y le felicitó por sus intervenciones públicas. Ábalos, pese a que su cese nunca tuvo explicación, concurrió a las generales de 2023 en un puesto de salida, con lo que Ferraz le rehabilitó y le aseguró el escaño.
Los whatsapps acreditan que no solo Sánchez mantuvo una estrecha relación con él. María Jesús Montero, hoy número dos del Ejecutivo, también. Sus contactos con Ábalos tras la destitución fueron menos, pero existieron. "Te tengo en mi alma", le dijo en julio de 2022. Montero, en la comisión de investigación del Senado, negó que hubiera cercanía entre ambos -"tampoco éramos amigos"-, pero las conversaciones dan cuenta de que Ábalos jugaba un papel principal en La Moncloa.
El gran rescate
El caso Koldo es la causa de corrupción que más quebraderos de cabeza genera en el Gobierno. Por su alcance -la compra de mascarillas a la trama implicó a varias administraciones- y por las múltiples aristas que lo rodean. Una de ellas, el rescate de Air Europa. El Consejo de Ministros aprobó destinar 475 millones a la aerolínea para salvarla en plena la crisis por la pandemia, una concesión en la que Ábalos ejerció una "participación directa", según acreditó la UCO. Con el rescate en el foco -ante la posibilidad de que hubiera un juego de influencias-, los whatsapps sacan a la luz cómo se gestó aquel proceso en La Moncloa.
"Creo que merece la pena que le demos una vuelta", dijo Sánchez a Ábalos sobre la estrategia para salvar la aerolínea. Este mensaje, y otros instando a "meditar" y "ver cómo enfocar" la operación, se lo envió el presidente a su ministro cinco días después de la presunta llamada de Javier Hidalgo a Begoña Gómez para lograr el rescate. La UCO investiga aquella comunicación entre el ex CEO de Globalia -holding que integra a Air Europa- y la esposa de Sánchez.
Fueron más las personas de la cúpula del Gobierno que tuvieron un papel protagonista: "Hablé con María Jesús [Montero]. Es consciente de que habrá que correr la semana próxima", transmitió la entonces vicepresidenta Nadia Calviño a Ábalos. En esa conversación, que da cuenta de que el rescate se labró en las más altas esferas de La Moncloa, apareció el nombre de Hidalgo. "Está que se corta las venas. Ya no puede burlar más a los acreedores", dijo Ábalos sobre el empresario. Los whatsapps acreditan así que el ex ministro, Sánchez, Calviño y Montero intervinieron en aquel rescate con una implicación excepcional.
La crítica interna
Los gobiernos de coalición liderados por Sánchez han venido marcados por sus cesiones a los partidos catalanes y vascos a cambio de mantenerse en La Moncloa, de aprobar presupuestos o sacar adelante leyes de toda índole. El precio a pagar por garantizar la viabilidad de las legislaturas ha sido, a juicio de muchos, demasiado alto. A los reproches llegados desde la oposición se han sumado los que deslizaban, con mayor o menor pudor, personas de sus mismas filas. Que había barones críticos con el presidente del Gobierno por sus acuerdos con el nacionalismo era sabido por todos, que Sánchez estaría molesto con ello era previsible, pero los whatsapps publicados por EL MUNDO revelan que el jefe del Ejecutivo tenía en Ábalos su mejor valido para apagar las voces disidentes.
"No te olvides de hablar con nuestros presidentes para ir todos en línea". Ese mensaje de Sánchez es el resumen de una de las estrategias políticas sobre las que se sostiene el actual PSOE y que sirve de manual de resistencia ante las críticas que, en este tiempo en La Moncloa, mayor amenaza han supuesto para el liderazgo del presidente. La disidencia interna queda plasmada en esas conversaciones, en las que emergen los nombres de quienes alguna vez alzaron la voz para censurar algunas de las decisiones de su máximo líder. Ximo Puig, ex presidente de la Comunidad Valenciana, es quien sale mejor parado -"sus declaraciones hoy bien"-. Al contrario, Javier Lambán, Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara fueron objeto de descalificativos por parte de Sánchez mientras estaban al frente de sus respectivas comunidades autónomas. Del aragonés dijo que era un "petardo", consideraba que el castellanomanchego "tocaba los cojones" y al extremeño lo tildó de "impresentable".
También quedan reflejadas en los whatsapps las diferencias entre Sánchez y Susana Díaz -con quien se batió por el liderazgo del PSOE- y cómo el presidente del Gobierno encargó a Ábalos controlar la federación andaluza, entre otras. Es así como esos chats sirven de retrato de las tensiones internas que han marcado una era en el socialismo.
La coalición
Sánchez presidió el primer gobierno de coalición desde la Transición. Las discrepancias entre los socios del Ejecutivo salieron a la luz en varias ocasiones: la Ley Trans, la reforma de la Ley del solo sí es sí, la normativa sobre vivienda... En público, PSOE y Podemos trataban de normalizar las disputas en el seno del Gobierno y aseguraban que la coalición no corría peligro, pero en privado el asunto no era menor. Los whatsapps entre Sánchez y Ábalos dejan constancia de que lo que el PSOE concedía a Unidas Podemos en las negociaciones internas no siempre era del agrado del presidente -"conforme voy conociendo el acuerdo con Unidas Podemos sobre desahucios más me inquieta"- y acreditan que Sánchez veía a su vicepresidente con cierto recelo. "¡Qué torpe es Iglesias lanzando su vídeo en plena RP [rueda de prensa]! ¡Yo creo que ya no es maldad sino estulticia y gente sin equipo que le dé tres vueltas a las cosas!", escribió el jefe del Ejecutivo a Ábalos.
No fue esa la única vez que comentaron actuaciones del líder morado: "Es un gesto muy de 'sujétame el cubata'", valoró Sánchez sobre el movimiento de Iglesias cuando este decidió encabezar la candidatura para las elecciones madrileñas. Los calificativos que el presidente dirigió a su compañero en la cúpula de La Moncloa -"maltratador", "cuñadismo"- sintetizan las tiranteces que marcaron aquel Gobierno. Para Podemos, esos whatsapps revelan que Sánchez "nunca estuvo cómodo" con su socio "ni con las políticas públicas que le obligó a hacer".
El Consejo de Ministros
En sus siete años al frente de La Moncloa, Sánchez ha afrontado seis crisis de Gobierno -cambios de caras simultáneos en varias carteras-. Solo cuatro de las personas que hoy le acompañan en el Consejo de Ministros llegaron con él en junio de 2018, cuando alcanzó la Presidencia del Ejecutivo. María Jesús Montero, Fernando Grande-Marlaska, Luis Planas y Margarita Robles son, con Sánchez, los perfiles más veteranos de La Moncloa. Los intocables. Sin embargo, uno de ellos se vio el martes pasado en la portada de EL MUNDO a ojos de su jefe, y lo que leyó no eran precisamente alabanzas.
"Yo creo que se acuesta con el uniforme", ironizó Sánchez sobre Margarita Robles en un whatsapp que envió a Ábalos. Y añadió: "Es una pájara". Comentaban el presidente y su ministro una entrevista que la titular de Defensa concedía en La Sexta Noche. Días antes, Sánchez ya había trasladado a Ábalos su descontento con "la actitud de Margarita", refiriéndose a las discrepancias que había mantenido con ella en la reunión del Consejo de Ministros. Las conversaciones reveladas por EL MUNDO acreditan que los roces de Sánchez con sus ministros no solo involucraban a los representantes del socio minoritario -Podemos-, sino también a los de su propio partido. Aun así, Robles esta semana evitó el choque con el presidente aludiendo a su veteranía: "¿Cómo no me voy a sentir respaldada por el presidente? Hace siete años que formo parte del Gobierno".
La estrategia política
Los mensajes entre Sánchez y Ábalos, recogidos en dos memorias que forman parte de las pesquisas del caso Koldo, no solo retratan al presidente de puertas para dentro -en lo relativo a su gestión del Gobierno y del PSOE-, sino también hacia fuera. El análisis que Sánchez hacía de los movimientos en las filas del PP y cómo diseñaba la estrategia y el discurso para hacerle frente queda plasmado en sus conversaciones con el ex ministro, que de nuevo dan cuenta de la estrecha relación que unía a ambos.
Los whatsapps radiografían una de las épocas más convulsas de la política española, marcada por la aparición de nuevas siglas a izquierda y derecha. Sánchez y Ábalos hablaban de cómo la irrupción de Vox penalizó al PP cuando no "combatió ni una sola de las posiciones ideológicas de la ultraderecha". La fragmentación del espacio, consideraban, "perpetúa a la izquierda". También dan cuenta esos mensajes del marcaje que Sánchez y su mano derecha hacían a Pablo Casado, entonces líder de la oposición. "Casado y Madrid conection. Hay que seguir martilleando ese clavo", escribió el presidente a Ábalos, instándole a poner en marcha una ofensiva contra el PP tras revelar EL MUNDO los contactos secretos de los populares con Bárcenas para ayudarle en sus causas. "A por ellos", sintetizó.
En el complejo escenario de siglas tras el boom de los nuevos partidos, las alianzas pasaron a tener un alto impacto, con su inestabilidad. También queda retratado en los whatsapps con un ejemplo representativo: las maniobras que tejieron Sánchez y Ábalos para apartar al presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, y aupar al entonces líder socialista en la región, Luis Tudanca. Desde La Moncloa estaban "trabajando" en la operación para convencer a procuradores de Ciudadanos, potenciales tránsfugas, de que se pasaran al Grupo Mixto para que una moción de censura fuera viable.
El ex presidente
Para culminar el retrato de una era, los whatsapps dan cabida a un nombre más: José Luis Rodríguez Zapatero. Las conversaciones mantenidas entre el ex presidente y Ábalos revelan que el primero mantenía una importante influencia en las relaciones exteriores del Gobierno. "He visto maldades sobre el embajador en Cuba. Ni caso. Además va a ser un gran embajador", trasladó al ex ministro, y este le agradeció el mensaje. También se refirió Zapatero a su relación con la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez -"dile que es mi amiga"-, otro de los nombres objeto de polémica para Sánchez. No falta nadie en el retrato.

















