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Emiliano García-Page no se quedó a aplaudir a Pedro Sánchez tras su reelección como secretario general del PSOE en el Congreso Federal de Sevilla de finales del año sin que causara ninguna sorpresa entre sus compañeros de filas. La escasa afinidad política e incluso personal que tienen el presidente de Castilla-La Mancha y su jefe en la cúpula de Ferraz viene de años atrás y a estas alturas ya ha alcanzado cotas paradigmáticas.
Sin embargo, el jefe del Ejecutivo aparcó ayer en público las discrepancias con el barón más crítico con sus concesiones al independentismo para centrarse en el objetivo que se ha marcado para un año que, salvo adelanto, estará despejado de citas con las urnas: engrasar la maquinaria electoral del partido. Lo que ha trasladado a su cúpula es que la «prioridad» tiene que ser «recuperar el poder territorial en 2027» que los socialistas perdieron tras la debacle de los últimos comicios municipales y autonómicos.
«Quiero que sepas que desde la Comisión Ejecutiva Federal y el Gobierno de España estamos contigo para que Castilla-La Mancha siga avanzando durante los próximos cuatro años y los que vengan», le dijo Sánchez a Page, tras fundirse en un breve abrazo con él, en una inesperada muestra de respaldo durante la inauguración del congreso regional del partido ayer en Toledo. Además, le agradeció que haya estado «a la altura de las responsabilidades ante la mayor catástrofe natural que ha sufrido España durante este último siglo», en alusión a la dana del 29 de octubre que también causó estragos en los municipios de Letur (Albacete) y Mira (Cuenca).
En el equipo del dirigente autonómico no pasaron por alto que el secretario general del PSOE se sirvió de esta loa para hacer una crítica implícita al presidente de la Generalitat Valenciana, Carlos Mazón, y al PP que lo sostiene en su cargo tras una catástrofe que causó más de 220 muertos en su comunidad, al asegurar que en los socialistas no aplauden ni avalan «ni la incompetencia ni la mentira». Aun así, valoraron positivamente el tono «elogioso» de sus palabras y, en particular, ese reconocimiento de la gestión de las consecuencias del temporal.
El acercamiento público de posturas, sin embargo, no será recíproco. Page, que ayer sólo habló ante los suyos a puerta cerrada y después de que Sánchez se hubiera ido, mantiene su intención de hacer hoy en su discurso de clausura del cónclave regional celebrado este fin de semana una defensa cerrada de una reforma del sistema de financiación autonómica que garantice «el principio de igualdad y equidad». Éste es uno de los ejes de la nueva ponencia política que va a aprobar la federación que encabeza y que choca contra la cesión de la soberanía fiscal plena pactada por su partido en Cataluña con ERC -que cuenta con el beneplácito de Ferraz- para lograr investir al socialista Salvador Illa en Cataluña. «Lealtad es decir lo que se piensa», argumentan en su entorno.
Rechazo a los privilegios por territorios
De hecho, el lema escogido el PSOE de Castilla-La Mancha para su 13º congreso ha sido un nada casual «la fuerza de la igualdad», que lleva implícito un rechazo a los privilegios por territorios. Sánchez hizo también ayer mención a esa declaración de intenciones «llevándoselo a su terreno», según fuentes del partido en la región, ya que la puso de ejemplo de que sus padres, de origen humilde, pudieron estudiar en la universidad «gracias a la educación pública que pusieron en marcha los gobiernos socialistas».
Aunque en la ponencia política elaborada por la federación de Page se omiten las referencias explícitas a Cataluña, en el texto reclama que «todas las comunidades tengan la misma financiación por población ajustada para competencias homogéneas», con independencia de la capacidad fiscal o económica del lugar donde se resida. Además, insiste en la solicitud de un Fondo Transitorio de Compensación hasta la aprobación del próximo modelo de reparto de fondos estatales para los las autonomías «objetivamente infrafinanciadas por el actual, caducado desde 2014».
Éste es el mensaje que trasladará el único de los cuatro presidentes del PSOE con mayoría absoluta en su tercer mandato en el Gobierno de Castilla-La Mancha y tras haber sido reelegido sin competencia como secretario general del partido en su territorio, un cargo que ocupa desde 2012. La suya es una de las voces internas que más alto y claro se han escuchado en contra del coste de las alianzas parlamentarias que mantienen a Sánchez en La Moncloa aunque ayer prefiriera no alzarla en presencia del líder al que no ayudó a llegar a la dirección nacional.
A pesar de que en el encuentro en Toledo sobrevoló la amenaza hecha por Junts de dejar caer el Gobierno si el presidente no se somete a una cuestión de confianza en el Congreso de los Diputados, en su entorno señalan que no se abordó el asunto en la reunión previa que mantuvo con Page y que lo ven tranquilo al respecto. Su intención sigue siendo agotar la legislatura hasta 2027 y no dejar de advertir sobre «los riesgos de la internacional ultraderechista» que, aseguran, escalarán con la vuelta de Donald Trump a la Casa Blanca.

