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"Él lo era todo en el partido y todos confiábamos en su capacidad y en su honorabilidad. Por eso nadie cuestionaba nada". La frase la ha pronunciado ante el juez la actual presidenta de Foro Asturias y alcaldesa de Gijón, Carmen Moriyón, y da cuenta de lo que pudo pasar para que aquel líder, Francisco Álvarez-Cascos, hoy se siente en el banquillo acusado de apropiarse de los fondos de la que fue su formación.
Durante las dos primeras sesiones de este juicio, el ex presidente de Foro no negó en ningún momento haber pasado gastos personales, como comidas, entradas o tickets de material escolar para sus hijos. Era parte, según él, del acuerdo al que llegó cuando le ofrecieron abandonar sus puestos en consejos de administración para volver a Asturias a liderar un nuevo proyecto, "sin perder poder adquisitivo", según sus propias palabras. Pero hoy, en la segunda sesión del juicio, uno de aquellos fundadores de Foro que le llamó, Enrique Lanza, aseguró que no se le ofreció nunca nada de eso porque "él vino a Asturias para ser presidente del Principado, y como tal sabía que tendría un sueldo. Nada más". A pesar de ello en 2014, justo un año antes de la debacle electoral de este partido, que pasó de 12 a tres diputados, Álvarez-Cascos, que insistió en que no estaba en política para "lucrarse", recibió en concepto de sueldo, como presidente de Foro, 200.000 euros, hoteles y chófer, aparte, según las cuentas de Moriyón.
La actual presidenta también ha dicho desconocer ningún tipo de acuerdo para abonarle esos gastos, que dijo pasaban desde un cargador en un chino hasta la compra diaria de alimentos. "Pasaba gastos totalmente personales todo el día, de la mañana a la noche" aseguró. Y ha dejado claro que en Foro todo dependía de él. Para demostrarlo, ha dado un dato. Cuando ella tomó las riendas del partido en 2018, porque su ex líder se había dado de baja, tenían una deuda de 350.000 euros y una exigencia del Ministerio del Interior para nombrar "sin dilaciones" a un tesorero o "nos cerraban el partido. Llevaban años advirtiendo de ello, pero nadie lo sabía". Por ello decidió pedir una auditoría interna, de la que ha salido este proceso penal. Ante este dato se le ha preguntado entonces quién llevaba la contabilidad y hasta ahora, todos los testigos apuntan una mujer, que ejercía de contable, Rosario Cabal, que, según Moriyón, estaba en un despacho "al que nadie entraba" porque a Álvarez-Cascos no le gustaba que habláramos con ella. Se encargaba de abonar todos los gastos, previa autorización de él.
Abonos a la ex mujer
Sin embargo en la segunda sesión del juicio el ex presidente del Principado ha asegurado que todo en Foro estaba "debidamente fiscalizado". Se le ha vuelto a notar en sus respuestas cabreado. Después de haber llegado a lo más alto de la política nacional, como vicepresidente, ministro y presidente de una comunidad autónoma, ahora se sienta en el banquillo por 181.648 euros. La mayoría de este dinero se computa al pago de una sede del partido en Madrid, de la que según la actual presidenta del Foro, nadie sabía nada. Nadie pasó por ella ni hay siquiera una foto. Sede que se abonaba a la empresa de la entonces mujer de Álvarez-Cascos, María Porto.
Pero lo que más le preocupa a Álvarez-Cascos, dicen quienes se mantienen a día de hoy en su entorno, no es ese dinero, sino la pena de banquillo de este proceso, la pérdida de prestigio y que esto termine por llevarle a sus 77 años a prisión. La Fiscalía pide para él tres años y medio de cárcel. Y sabe que estas cosas pueden ocurrir. Lo sabe por otro ex vicepresidente, Rodrigo Rato.
Por ello insiste en que nunca se ha lucrado y la única explicación que entiende para estar ahora en el banquillo es que aquel partido al que, según él, dedicó siete años de su vida, sin vacaciones, según dijo en varias ocasiones, esté necesitado de dinero (actualmente solo tienen un diputado en el Parlamento asturiano), y por ello le reclamen esos cerca de 200.000 euros.
El juicio se reanudará el día 16. Está citada como testigo su ex mujer, la galerista María Porto.
En los últimos años, lejos de marcar distancia con la política, Álvarez-Cascos lo sigue intentando. La última vez en 2023 apoyó a la formación SUMA Principado, formada por los que aún le son afines, y que no obtuvo representación parlamentaria y apenas logró 1.000 votos.
