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La figura de Franco ha ganado peso en las aulas con este Gobierno. Se ha convertido en el objeto principal de estudio de la Historia Contemporánea y no hay examen de Selectividad que no pregunte por la Guerra Civil o por el Franquismo, «hechos traumáticos y dolorosos que deben conocerse con rigor para que nunca más vuelvan a producirse», según prescribe el currículo estatal de Bachillerato elaborado por el Ministerio de Educación. Pero a la muerte del dictador, el 20 de noviembre de 1975, no se le dedica más que una breve mención cronológica. Porque el cambio llega después, en la Transición.
El Gobierno arrancó ayer los 100 actos con los que, bajo el lema España en libertad, celebra los 50 años del inicio de la democracia, que sitúa en 1975, con la muerte del dictador. Pero los profesores no utilizan esta fecha como el referente clave. «Franco muere, pero no empieza ahí la libertad», recuerdan los docentes consultados.
«Una cosa es lo que dicen los políticos y otra lo que se estudia en clase», señala Mariano González Clavero, catedrático de instituto en Valladolid y autor de libros de texto de Historia de España para ESO y Bachillerato.
«La muerte de Franco se ubica al final de la unidad del franquismo, que es una de las unidades más largas. Se estudia junto a la crisis del petróleo, ETA o las últimas ejecuciones. Se dice simplemente que muere el 20 de noviembre de 1975: se acaba vitalmente, sin más simbología. Luego llega la unidad de la Transición, que es el paso de la dictadura a la democracia, y ahí se explican las distintas alternativas, como el continuismo, el reformismo o el rupturismo, la Ley para la Reforma Política de 1977, las primeras elecciones y la Constitución de 1978, y se enseña que son el camino de la libertad», explica este docente, que apunta que, en la Selectividad de este año en Castilla y León, ni siquiera van a preguntar por el hecho concreto de la muerte del dictador, pues se ha quitado del temario consensuado entre institutos y universidades.
«A mí no me parece mal conmemorar el fin de la dictadura y entiendo que hay que tomar una fecha como referente, como los franceses cogieron el 14 de julio para la Revolución francesa, pero eso no quiere decir que el 21 de noviembre ya estuviéramos todos en democracia. Fue una construcción paulatina. Yo creo que habría sido más lógico elegir el referéndum de la Constitución o el de la Ley para la Reforma Política», dice, por su parte, Emilio Cerdá, profesor de Historia en el IES San Isidro de Madrid.
En 4º de la ESO, Cerdá dedica cuatro sesiones al Franquismo y cuatro a la Transición. En 2º de Bachillerato, necesita seis y cinco sesiones para cada una de las unidades. Constata que, con la Ley Celaá, se da más importancia a estos temas en la ESO porque «antes había que dar en un único curso los siglos XIX y XX y ahora sólo entra el XX, lo que permite explicarlos con más profundidad». En cambio, en Bachillerato, profesores se han quejado porque hay muchos temas nuevos de sociología y geopolítica que impiden que se imparta todo el temario. Cerdá es de los pocos profesores que llega hasta el final. «Doy la primera parte de la Transición como el Franquismo sin Franco, porque la dictadura continúa», explica.
¿Y en la universidad? «A la muerte de Franco no se dedican más de dos clases», responde Gutmaro Gómez Bravo, catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense, que considera que «es más importante la muerte de Carrero Blanco que la de Franco, porque es cuando empieza el problema de la sucesión».
Opina que, para hablar de la libertad, «hay que explicar el Gobierno de Arias Navarro, el contexto internacional, que España quiere entrar en el mercado común y no puede...». «A partir de la Ley para la Reforma Política empieza la construcción de la democracia. No se puede hablar de libertad hasta entonces, porque no la hay. No fue morirse Franco y llegar la libertad».
«La libertad no nació en 24 horas. Ningún historiador serio aceptaría un planteamiento así. Es un invento del Gobierno», apunta Fernando del Rey, catedrático de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales y Políticos de la Complutense. «La democracia empieza cuando hay libertades, y no hay libertades hasta que se celebra el referéndum para la Constitución y las primeras elecciones democráticas», recalca. Todos coinciden en que la mayoría de alumnos, tanto los de instituto como los de universidad, «ven a Franco como alguien muy lejano». «Se trata de la guerra de sus bisabuelos».

