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Juan José Imbroda, ante la nueva aduana en Melilla: "¿Cómo España permite que Marruecos la someta a esto?"

El presidente de la ciudad autónoma cree que la propuesta es "insuficiente": "Durante décadas pasaron camiones a diario. Ahora, proponen uno al día. Es un cachondeo"

Vista de la frontera de Melilla, a la espera de la reapertura de la aduana
Vista de la frontera de Melilla, a la espera de la reapertura de la aduanaGinerEFE
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La reapertura de la aduana comercial de Melilla -que Marruecos cerró por decisión unilateral en verano de 2018- y la inauguración de un paso de mercancías en Ceuta parecen inminentes. Sin embargo, el régimen de intercambio acordado entre Madrid y Rabat tendrá restricciones: un camión diario y solo para ciertos productos, según ha trascendido a los medios. El presidente de Melilla, Juan José Imbroda (PP), lo ve "insuficiente".

¿Qué supuso el cierre de la aduana en 2018?
Teníamos una aduana comercial europea que es histórica. Vendíamos productos y vinculábamos proveedores, y eso se terminó de repente por decisión de Marruecos, provocando una hecatombe en la economía privada. Las finanzas de los hogares de Melilla se sostenían fundamentalmente por el comercio, como pasa en la mayoría de regiones fronterizas, y eso se quedó a cero. Con el cierre de 2018 y con las restricciones al paso de mercancías que quieren imponer ahora, se están cargando un sector clave. Muchas tiendas tuvieron, y tendrán, que cerrar, o reconvertirse. Y el problema, además, es que en esa reconversión no nos acompaña el Gobierno central.
¿Por qué?
En Madrid no han respondido como debían. Son ya casi siete años sin aduana y, por supuesto, tenemos el PIB más bajo de toda España y una tasa de paro de las más altas [solo por detrás de Ceuta]. Hace cuatro años, Sánchez hizo un plan estratégico, que lo vendió cuando aquella avalancha de inmigrantes a Ceuta, pero de eso no nos ha llegado nada de nada. Llevamos años detrás de que reabran la aduana comercial, pero el Gobierno siempre nos daba largas. Y ahora nos enteramos, porque la delegada del Gobierno se ha dedicado a llamar a tres comerciantes concretos, de que la quieren reabrir con limitaciones.
La propuesta es que pase un solo camión en cada sentido al día.
Hasta 2018 pasaban los camiones que fueran, dependiendo de las compras de los proveedores. Había comercio de alimentación, construcción, mucho textil, cosas de hogar, electrónica... Había un trajín importante. Y ahora proponen un solo vehículo. ¿Qué van a hacer, mezclar los áridos con el pescado? ¿O un día pescado y, al otro, dispositivos electrónicos?
Con la aduana cerrada, se han estado haciendo pruebas piloto. ¿Cómo han ido?
Es que aquí no hay que probar que la aduana funciona, eso ya lo sabemos. Han sido décadas con camiones y furgonetas pasando a diario. Es un cachondeo.
El presidente de Melilla, Juan José Imbroda
El presidente de Melilla, Juan José ImbrodaGinerEFE

Por lo que se sabe, habrá un listado limitado de productos que se podrán exportar.
Un solo camión al día y solo para determinados productos. Y eso nos lo quiere vender el Gobierno como la "aduana moderna del siglo XXI". Para ellos, la "aduana del siglo XXI" es restringir todos nuestros derechos y lo "moderno" es que te cercenen un paso comercial clásico. Después del estrangulamiento que hicieron en 2018, esto no es suficiente. Y la carga política que tiene es tremenda. Si aceptas esto, pierdes soberanía económica y política.
Soberanía política, ¿por qué?
Detrás de ese listado de productos lo que hay es que Marruecos impone condiciones: deciden los artículos que pueden vender en Melilla y fijan que desde aquí se vendan solo determinados artículos, los que a ellos les interesa comprar. Eso nos quita soberanía nacional. Una aduana internacional debe estar abierta para todo.
¿Ve intenciones políticas de Marruecos detrás de estas limitaciones?
Lo que hace Marruecos es dar una vuelta más a lo que es la soberanía de España, desde el punto de vista del comercio exterior. Lo que va a reconocer es una frontera regional, y eso está en las antípodas de lo que es una aduana comercial internacional, y lo hace para demostrar su peso. Pero a mí no me importa lo que haga Marruecos, sino lo que hace España: por qué cede y no toma cartas en el asunto. ¿Cómo permite que otro país la someta a esto? Cedió sobre el Sáhara a lo que pedían, sin agarrar nada a cambio, y hemos estado cediendo y cediendo por razones que solo Sánchez y el ministro de Exteriores sabrán. Marruecos puede hacer lo que quiera; yo lo que no puedo entender es que España no defienda también su posición.
¿Qué piensan los comerciantes melillenses?
Los empresarios han montado en cólera. Lo que tiene que hacer el Gobierno es dar solidez a una economía que depende de su frontera, y para ello debe garantizar las mejores condiciones para nosotros en el comercio con Marruecos, y estas no lo son. Con la población joven más alta de España, a la que también hay que dar oportunidades, en Madrid miran para otro lado. En la financiación autonómica estamos desamparados, y además aquí hay un problema con los menores migrantes grandísimo. Y ahora nos vienen con esta. Es una sinrazón.

"Paciencia" en los pasos fronterizos

Las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla afrontan con "cautela e incertidumbre" la posibilidad de una inminente apertura de la aduana comercial con Marruecos, a la espera de que se fije oficialmente una fecha. La delegada del Gobierno en Ceuta, Cristina Pérez, reconoció estar "muy cerca" de que el paso de mercancías en el Tarajal sea una realidad -nunca antes ha habido una aduana comercial allí- y de que se retomen los intercambios en Melilla, aunque pidió "paciencia" porque la negociación con Rabat "implica a muchos Ministerios". Mientras que el presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, pidió esperar a tener "información oficial antes de opinar", el de Melilla se mostró muy crítico.