- Política El Flanco Sur de la OTAN, el "gran éxito" de España que Italia recibe como una "traición"
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Javier Colomina es miembro de la Carrera Diplomática desde 2001. En 2017 llegó a la Representación Permanente ante la OTAN en Bruselas tras pasar por Nueva York, Damasco, Buenos Aires y Tokio. En verano le designaron representante especial de la OTAN para la Vecindad Sur, un cargo de nueva creación.
Pregunta.- Es el primer representante de la OTAN para la vecindad Sur, ¿cuáles son sus desafíos?
Respuesta.- Todo el proceso de reflexión que ha llevado al nombramiento del representante especial para la vecindad Sur ya identificaban muchas de las amenazas y de los retos a los que nos vamos a enfrentar y que son los que marcan las prioridades. En primer lugar, los retos de seguridad que llevamos años viendo en el Sur. La presencia de actores globales, competidores geoestratégicos, que nos han preocupado desde siempre, y que en los últimos años nos preocupan más. Sobre todo Rusia, pero también la presencia china e iraní en zonas del Sahel es algo que preocupa a la alianza. Hay muchos retos más transversales, como los tráficos ilícitos y la migración irregular. Aunque la OTAN no se ocupe directamente de ellos, sí que puede contribuir a dar una respuesta. Y al margen de eso, es una evidencia que parte de la preocupación que ha llevado a que haya un consenso en torno a la adopción de un Plan de Acción y de mi nombramiento era la preocupación por la situación en Gaza y en Oriente Medio. Fundamentalmente desde la perspectiva que la OTAN tiene en la región, que está preocupada por la escalada de la violencia y la inestabilidad que pueda generar no sólo en Oriente Medio sino en la zona Euroatlántica.
P.- Hablaba de Rusia, parece que hasta que no se ha constatado su presencia en el Sahel no se han preocupado el resto de aliados por la vecindad Sur.
R.- No cabe duda que la alianza tiene una tendencia natural hacia el Flanco Este y Rusia. Eso está en el ADN de la Alianza. Efectivamente, para convencer a todos los miembros de la alianza de que había que mirar al Sur, y que el Sur tenía que ser una prioridad, una presencia cada día mayor y más amenazante de Rusia en el Sur ha contribuido a que fuera más fácil convencer a muchos de estos países. La cooperación de la OTAN en el Sur es de larga data. Celebramos este año el 30 aniversario del Diálogo Mediterráneo con siete países socios en Oriente Medio, Norte de África y Sahel, y el 20 de la Iniciativa de Cooperación de Estambul con cuatro países socios en la región del Golfo. Pero es verdad que aunque el Sur ha estado en la agenda, no se ha considerado una prioridad clave hasta ahora. Y para que lo sea se han dado varios elementos. Uno de ellos es sin duda el hecho de que sea más evidente que Rusia está presente en el Sur, que ha coincidido con la guerra de Rusia contra Ucrania, la cual ha hecho que la posición de la OTAN frente a Rusia haya sido más clara que nunca.
P.- El Frente Este siempre ha sido la prioridad, y parece que todas las capacidades están ahora ahí volcadas, ¿cómo se puede diversificar las fuerzas para dedicarse también al sur?
R.-Son capacidades distintas. Las capacidades para el flanco Este son de corte convencional, de defensa colectiva. Ahí no hay ninguna concesión que hacer, se ha dicho desde el minuto uno: la organización va a proteger cada centímetro de nuestro territorio. Pero, al mismo tiempo, lo que se ha decidido en la OTAN en los últimos años es que no tenemos que elegir. La Organización tiene que ser capaz de dar respuesta a todos los retos y todas las amenazas, siguiendo un planteamiento de 360º. Y eso es lo que hemos decidido tener. Los planes regionales protegen todas las direcciones estratégicas del mismo modo. Pero ahora las amenazas que vemos en el Este requieren de una respuesta convencional de defensa colectiva, mientras que las amenazas y los retos que vemos en el sur requieren de respuestas complejas, que no sólo requieren de medios convencionales, sino también de diplomacia, instrumentos no militares... toda una panoplia de opciones que tiene la OTAN y otras organizaciones porque, no nos podemos engañar, la OTAN no va a dar respuesta a todos esos retos, va a dar respuesta a los que nos correspondan.
P.- ¿Y qué herramientas puede usar? Porque las herramientas militares ya se ha probado que no funcionan con algunos países del sur.
R.- No funcionan las herramientas militares si se usan de manera aislada. Tiene que ser una combinación de factores. Es verdad que la herramienta militar pura y dura que se utilizó en el Sahel durante unos años, con la presencia francesa masiva - un esfuerzo que en muchos sentidos fue admirable, sobre todo desde el punto de vista de inversión y de sangre, porque hubo muchas bajas en la fuerza francesa no fue exitosa en lo que estábamos buscando. Tiene que ser una combinación, y la respuesta militar no tiene que venir impuesta del exterior, tiene que realizarse con los países de la región. Ellos tienen que ser los que inicien esos esfuerzos. Las amenazas que uno ve en el Sahel no se pueden enfrentar únicamente con respuestas socioeconómicas. La respuesta socioeconómica es muy importante, pero la respuesta militar posiblemente también tiene que ser importante. Pero hemos aprendido que no puede ser impuesta por el exterior, sino que es un compromiso colectivo.
P.- España opta por frenar la migración con respuestas socioeconómicas, ¿qué soluciones puede proponer la OTAN?
R.- La OTAN puede contribuir a la respuesta migratoria, pero no creo que sea una de las prioridades de la organización. La organización no tiene en realidad medios para responder a la migración. Efectivamente una de las respuestas claras son las medidas socioeconómicas como las que está llevando a cabo España o Italia, intentando poner freno desde el origen a los flujos migratorios. Además de eso, se pueden hacer otras cosas. La OTAN tiene una operación en el Egeo donde ha contribuido a la limitación de flujos migratorios en colaboración con Turquía y con Grecia. La OTAN tiene la operación Sea Guardian que genera una comprensión de los acontecimientos que están ocurriendo, permite coordinarse con los países para ver si hay flujos, incluso controlarlos físicamente, pero no cabe duda de que es muy difícil desde una fragata militar poner coto a estos flujos migratorios que se producen en embarcaciones que no son compatibles. La respuesta a la migración tiene que ser una combinación de factores y actores, a la OTAN sólo le corresponderá a una parte de ellos, siendo la UE y los esfuerzos bilaterales los que lideren este esfuerzo.
P.- Acaba de visitar Rabat, donde se ha reunido con su ministro de Asuntos Exteriores, Naser Burita, ¿cómo se equilibra la relación con Marruecos?
R.- Para la OTAN, Marruecos es un socio importante. La reunión fue muy buena, me manifestó el interés del país de avanzar en la cooperación, de profundizar en el ámbito de cooperación práctica así como de diálogo político. Marruecos tiene cada día más claro que el lado en el que quieren estar, si es que tienen que elegir, es donde está la OTAN. La OTAN tambiéntiene claro que Marruecos es un socio importante, con relaciones con muchos de los países del continente africano, y que al mismo tiempo mantiene una relación con Israel. La cooperación con Marruecos tiene muchas ventajas y creo que en los años venideros aumentará en importancia.
P.- EEUU e Israel apoyan a Marruecos en su plan de rearme, ¿no es esto una amenaza para la OTAN?
R.- La mejor respuesta ante situaciones de este tipo es que esos esfuerzos militares formen parte de una visión compartida. El que Marruecos se rearme y otros socios se rearmen no es una buena noticia si lo hacen para enfrentarse los unos a los otros. Si es un rearme inteligente y, en cierto modo, supervisado y es un socio que va avanzando en la relación de partenariado con la Organización, lo normal es que tengamos control sobre ello. Luego, claro, son estados soberanos y que inicien programas de armamento potentes pueden crear dudas en cuanto a conflictos regionales. Esperamos que no sea así aunque sabemos que Marruecos y Argelia tienen una relación difícil.
P.- Cuando Putin invadió Ucrania, el apoyo de la OTAN a Zelenski fue unánime. Año y medio después, la reacción con Israel y Palestina fue distinta. Y ahora que Israel ataca posiciones de Líbano, país reconocido por todos los miembros de la alianza, se han limitado al pedir el "cese de las hostilidades". ¿Cómo puede explicárselo a nuestros lectores?
R.- La OTAN no tiene una política definida en Oriente Medio. Precisamente ante la evidencia de que la situación actual es una crisis global que afecta a la estabilidad euroatlántica e incluso global, la OTAN fue aumentando la voluntad política para adoptar un Plan de Acción y mi propio nombramiento, para ser capaces de ir a la región, y hablar con los interlocutores pertinentes. Hay un porcentaje muy alto de asuntos que nos unen a los aliados e incluso con los socios de la región. Estamos de acuerdo en que hay que proteger a los civiles, en que hay que respetar el derecho internacional humanitario, que querríamos un cese de las hostilidades y la solución de los dos estados. Ahora mismo creo que hay acuerdos sobre todo ello. No habría forma de reflejarlo en una política porque hay demasiadas opiniones diversas, y en algunos aspectos concretos falta de consenso. La situación en el Líbano es compleja. Efectivamente se ha invadido un país que es independiente como es el Líbano, pero principalmente debido a la existencia de una organización terrorista en el seno de ese país, Hizbula, así reconocida por la mayoría de los países Aliados. Es un elemento que hace que el análisis sea más complejo. No cabe duda que la situación nos preocupa muchísimo y así lo hemos transmitido. Queremos que la escalada de tensión no continúe, que se produzca un cese de hostilidades y que volvamos a una dinámica de conversaciones que nos lleven a una solución.
P.- Siguiendo con Oriente Medio, Estados Unidos ya ha anunciado que se marchan de Irak en 2025 después de 20 años de misión. El 8 de febrero, la ministra de Defensa, Margarita Robles, también anunció que finalizará la misión de lucha contra el Daesh, pero que continuará la de Adiestramiento de tropas.
R.- La misión es de no combate, de asesoramiento, es una misión muy exitosa que se lanzó con el compromiso del Gobierno Iraquí. Es bastante ilustrativo que el parlamento quisiera la salida de la misión de Estados Unidos y siga pidiendo el mantenimiento de la fuerza de la OTAN porque está cumpliendo una función que encaja en lo que queremos hacer con Irak. Efectivamente, plantea algún problema logístico que salgan los americanos, porque nos proporcionaban "facilitadores" y a partir de ahora los vamos a tener que incorporar con medidas contractuales o con un incremento de la fuerza para dotarnos de esos medios. Pero es algo que no nos preocupa, aunque nos ocupa, porque tenemos que estar pensando en ello, estamos tomando decisiones para ver cómo lo haremos.
P.-Hay un problema con los países aliados que no alcanzan el 2% de inversión en Defensa. Como enviado para la vecindad Sur, además de español, ¿cuál es la importancia de alcanzar ese 2%?
R.- Es importante. Cuando en 2014 nos dimos el objetivo de alcanzar ese 2%, todos pensábamos que lo conseguiríamos para el 2024. Es verdad que a partir de febrero de 2022, con el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania, se ha hecho mucho más perentorio que en otro momento. Hay una convicción de que se necesitan las capacidades que requieren esa inversión en defensa. Queremos que los aliados inviertan ese 2%, al menos el 2%. En la Cumbre de Washington se decidió que tenía que ser al menos, no un techo. Precisamente para tener unas capacidades suficientes para lo que he dicho al principio: seguir protegiendo cada centímetro de nuestro territorio. A día de hoy hay 23 países que cumplen con el 2%, nueve que no lo hacen. España es uno de ellos. Es un mensaje que las autoridades españolas seguirán escuchando, porque es una prioridad que se va a mantener y yo diría que incluso la tendencia será que se exija más que ese 2%. Es un debate complicado, pero el 2% es algo asumido por todos como una necesidad.
P.- ¿Se va a organizar una interministerial con la vecindad sur? ¿Qué países estarán invitados?
R.- La próxima ministerial de Asuntos Exteriores es en diciembre, estamos trabajando para que tenga una sesión sobre el Sur, que aún no sabemos cómo se compondrá, ni si será una sesión a 32 o se invitará a uno de los socios. De momento, no creo que vayamos a tener una ministerial con socios del Sur o al menos no con todos los socios, pero organizaremos una sesión para tener un debate y un diálogo sobre la región. Pero no descarto que en el futuro próximo convoquemos una reunión ministerial que incluya a socios en plural.

