ESPAÑA
35º aniversario de EL MUNDO

De aquella ilusión de regeneración a esta degeneración sin horizonte

Presentación de 'La dictadura silenciosa',  con el autor rodeado de periodistas.
Presentación de 'La dictadura silenciosa', con el autor rodeado de periodistas.
Actualizado

La fundación de EL MUNDO me pilló en el ABC, al que me había mudado dos años antes, como daño colateral del referéndum de la OTAN. Pero fui y me recuerdo con Ágatha Ruiz de la Prada, Javier Gómez de Liaño y otros amigos en la fiesta de inauguración del nuevo periódico, al que me unía casi todo y al que volví hace ya casi 30 años. Pedro Jota me había convencido en 1981 para dejar mi cómodo puesto de profesor de literatura y convertirme en el primer jefe de opinión de Diario 16, aventura de Juan Tomás de Salas, que ahora actualizaba su hermano Alfonso, con Balbino Fraga, Juan González y, naturalmente, Pedro Jota, su demiurgo, deus ex machina y mandamás.

Recuerdo de aquella fiesta que había mucha luz, y que se vivía la ilusión de todas las fundaciones -la refundación de Diario 16 con PJ era igual, pero sin medios-, y se vivía el cambio: las ideas de la libertad estaban en alza, baste decir que, a las dos semanas de nacer EL MUNDO, cayó el Muro de Berlín. Pero el PSOE felipista, occidental en apariencia, era ferozmente liberticida. Y mientras Berlín Este migraba a Berlín Oeste, España iniciaba la tercera legislatura felipista arrastrándonos a un régimen como el mexicano del PRI, con un Gobierno todopoderoso y corrupto, una oposición que no conseguía ser alternativa y unos medios de comunicación alicortos o alicortados.

Y, sin embargo, se respiraba ilusión. Los medios, sobre todo la prensa y la radio, hacían la guerra al Gobierno que se soñaba régimen. Aznar llegó ese año a la presidencia del PP, aunque su bautizo fue el 1 de abril de 1990. Y era una época en que se publicaron muchos libros de reflexión política, que rearmaron ideológicamente a la derecha y a la izquierda antifelipista. Su editora fue Imelda Navajo, que en 1992 me pidió para Temas de Hoy un libro sobre lo que pasaba en España y Europa tras caer el Muro. Yo hice La dictadura silenciosa. Mecanismos dictatoriales en nuestra democracia, crítica del historicismo del Fin de la Historia de Fukuyama, y de los tres factores que destruían las libertades en España: el separatismo catalán, el vasco y González, con el imperio PRISA como terminator.

La presentación del libro fue una exhibición de fuerza de los medios de Oposición, con Antonio Herrero y los supervivientes del antenicidio, la Cope, ABC y EL MUNDO, entre otros. El éxito, 27 ediciones y casi cien mil ejemplares fue, aparte de lo que valiera el libro, fruto de un frente mediático unido contra el PRISOE. Tras la muerte de Antonio, con Luis Herrero y yo al frente de la Cope, la alianza con EL MUNDO se mantuvo, y la hemeroteca es testigo de todas las batallas que dimos juntos. Cuando salí o me sacaron de la Cope, y fundé esRadio, esa relación se mantuvo, con Pedro Jota y luego, con apenas altibajos, con los directores sucesivos, hasta hoy. En tantos años, sólo me han censurado una columna, y no sabría decir por qué, señal de que no fue nada serio, acaso algún adjetivo arrojadizo. Tal y como están los medios, un milagro.

El gran cambio desde 1989 es de horizonte. Cayó el Muro e implosionó la URSS, pero hoy, Rusia, dirigida por un agente que custodiaba el Muro, masacra Ucrania al modo soviético. El nuevo Eje del Mal Moscú-Pekín-Teherán tiene franquicias cubanas, venezolanas y mejicanas. El comunismo se ha rehecho como discurso dominante, azuzando el afán suicida de Occidente. El wokismo, el antisemitismo, la religión climática, el odio a la tradición cultural grecolatina y judeocristiana imperan y cancelan. Y aunque en las nuevas generaciones hay voluntad de lucha, ha desaparecido la ilusión de victoria. La libertad es, sin embargo, un propósito que hay que renovar a diario. Alcanzarla era tan difícil ayer como hoy, mañana y siempre. Pero es lo único que vale la pena.