ESPAÑA
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La 'trama Ábalos' intentó replicar su fraude en marzo en Portugal y Aldama falseó su firma para blanquear el botín en China

Aldama y Rivas montaron una empresa-espejo en el país vecino para ampliar su fraude con la gasolina y el primero hasta suplantó a sus testaferros en un contrato con China para esconder sus ganancias

El comisionista Víctor de Aldama, hoy en prisión, compareciendo en mayo en la comisión de investigación del Parlamento Balear sobre el 'Caso Koldo'.
El comisionista Víctor de Aldama, hoy en prisión, compareciendo en mayo en la comisión de investigación del Parlamento Balear sobre el 'Caso Koldo'.EP
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La trama en torno al ex ministro socialista y secretario de Organización del PSOEJosé Luis Ábalosintentó aprovechar Portugal para replicar el mismo fraude en hidrocarburos que en España le reportó 182 millones de euros según la Guardia Civil, y falsificó un contrato para blanquear parte de sus ingentes beneficios en China, en dos de las varias patas internacionales de la red investigada por la Unidad Central Operativa (UCO).

El contrato lo falsificó, de su puño y letra como ha podido comprobar en exclusiva este periódico, el propio Víctor de Aldama, amigo de Ábalos y gran conseguidor de la trama a través de una empresa portuguesa en la que él no figura. La operadora portuguesa, por otro lado, pertenece a Claudio Rivas, socio de Aldama en los hidrocarburos y encarcelado preventivamente, igual él, desde su detención la semana pasada.

Rivas tenía una empresa de comercio de combustible al por mayor en Portugal al menos desde 2019, según la documentación que ha podido comprobar este periódico. La compañía se llamaba Intensyellow LDA, aunque en 2023, mientras él y Aldama estaban en pleno fraude de IVA con su entramado en España, cambió el nombre a EF Iber Combustivéis LDA.

Lo más llamativo es que este mismo año, hace tan solo seis meses (y un mes después de las primeras detenciones), crearon una firma espejo de la empresa portuguesa en España, llamada Combustibles Peninsulares S.L., que posee el 100% de las acciones de la portuguesa. La apoderada de la empresa fue durante un tiempo la hermana de Rivas, Marisa, también detenida la semana pasada en la operación de la UCO, y el administrador actual es un amigo íntimo.

A través de esta empresa, Aldama y su socio capitalista, Rivas, pretendían desviar los beneficios obtenidos en Portugal, para luego continuar escondiéndolos a través de distintas sociedades, como han estado haciendo con Villafuel S.L., la operadora de combustible al por mayor que Rivas tenía en España. Pero no solo eso: también pretendían que la operadora portuguesa vendiera producto a sus sociedades de distribución en España, de modo que el negocio se multiplicara. En teoría, para fomentar ese negocio intentaron conseguir la ayuda de Nuno Rebelo de Sousa, hijo del presidente de Portugal, inmerso en otra investigación en su país.

La idea era la misma por la que se hallan ahora en prisión: vender miles de toneladas de hidrocarburos a empresas controladas por ellos sin devolver a Hacienda el IVA cobrado, y dar de baja esas sociedades antes de que cumplieran un año de vida a través de concursos de acreedores.

Claudio Rivas, el socio capitalista de Víctor de Aldama, hoy detenido.
Claudio Rivas, el socio capitalista de Víctor de Aldama, hoy detenido.El Mundo

Así lograrían evitar ser perseguidos por las autoridades y podrían continuar creando de nuevo otras mercantiles a nombre de hombres de paja. La ley en este sentido está de su parte, porque no hay ningún impedimento para crear una empresa un año y cerrarla al siguiente constantemente: se puede hacer sin consecuencias legales.

Solo Aldama, según el auto de prisión dictado por el juez Santiago Pedraz, envió al extranjero, en concreto a Colombia, China y Portugal, 73,9 millones de euros. Sin embargo, parte de ese dinero probablemente no se fue muy lejos de España: en concreto pudo quedarse a apenas 15 minutos de la frontera de Badajoz, en la localidad lusa de Elvas.

Los conjurados montaron allí, donde centenares de empresarios españoles hacen dumping para ahorrar impuestos, un ramillete de sociedades a través de un contable y una intermediaria portuguesa que vive en Badajoz y están perfectamente identificados por los investigadores.

Este diario ha hablado telefónicamente con la mujer, que ha admitido haber acompañado a Aldama «a reuniones en Madrid y Lisboa», pero ha afirmado no haber realizado ningún trámite burocrático para él -«en Portugal no se necesitan apenas trámites para crear sociedades»- y no ser más que «una simple traductora». Los nombres de algunas de estas firmas son Atmosferaudaz LDA y Bravapercepçao LDA.

Hay una tercera en la que Aldama no figura y que pertenece a las personas que compraron el chalé para Ábalos, llamada Empolganterazao LDA. Con esta empresa, el propio Aldama falseó un contrato con la mercantil china Jiaje Wanji Mining Limited, cuyo presunto fin era blanquear dinero.

En el contrato, fechado el 28 de octubre de 2022 y en poder de este diario, consta el nombre de la compañía, en cuyos papeles jamás figuró Aldama, y sobre él, en la firma, la rúbrica del intermediario ahora en prisión, perfectamente comparable por ejemplo con la que consta en su acta de detención en el curso del Caso Ábalos. Aldama, sin tapujos, firmó suplantando a su propio testaferro. La trama contaba ya con tal cantidad de empresas pantalla y de hombres de paja, que el detenido debió de pensar que no importaba una firma más o menos.

Sacar el dinero fuera de España era una prioridad para la organización, ya que sabían que en cualquier momento podrían ser investigados -Portugal, por ejemplo, les había puesto ya proa-. Para lograrlo, utilizaron empresas y cuentas bancarias en Estados Unidos, concretamente en Miami; República Dominicana y Luxemburgo. También han utilizado parte de sus beneficios en el mundo de la construcción por ejemplo en Ibiza, según ha podido averiguar este diario.

Ambos cómplices, De Aldama y Rivas, estaban ya a principios de este año en el punto de mira los investigadores de la UCO de la Guardia Civil. El primero por sus negocios de mascarillas con el Erario Público gracias a sus influencias políticas. El segundo por un clásico de los delitos económicos: el fraude de IVA en la venta de gasolina.

Las piezas del puzle comenzaron entonces a encajar. Meses después ambos están en prisión, y son el epicentro -De Aldama desde sus contactos políticos, Rivas desde su músculo económico- de las sospechas ya judicializadas en torno a José Luis Ábalos, quien fuera durante años el gran baluarte, en el PSOE y el Gobierno, de Pedro Sánchez.