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«El trauma interno es tal cual lo estáis contando... pero multiplicado por dos. Esto, para nosotros, es peor que lo de Casero, porque aquello era muy gordo, pero esto va de las víctimas de ETA. Todos los diputados tenemos el teléfono lleno de mensajes de alcaldes, de afiliados, de gente que nos dice "¿qué hacéis?". Tiene que pasar algo, algo tiene que cambiar en el grupo parlamentario». Éste es el testimonio textual de uno de los principales diputados del Grupo Parlamentario Popular, para quien el «error inexcusable» de no advertir el alcance de la reforma que beneficia a los etarras encarcelados es más doloroso, internamente, que el que cometió el diputado Alberto Casero cuando se equivocó al votar la reforma laboral, que salió adelante justo por su error.
«Y lo peor es que somos muchos los diputados que coincidimos en que esto era inevitable y que un día acabaría pasando», añade. ¿Inevitable? Diversos parlamentarios consultados por este diario coinciden en dos conclusiones tras el shock que les ha producido el «error injustificable» -así lo definió Alberto Núñez Feijóo- de no torpedear a tiempo la reforma de homologación penal europea, por no haberse percatado ni por asomo de cuáles podrían ser sus consecuencias.
La primera conclusión es que la semana que viene, cuando haya vencido el plazo para que el Gobierno retire la iniciativa (cosa que no hará), debería haber algún cese o alguna reordenación entre los populares de la Comisión de Justicia. Los tres ponentes fueron José Manuel Velasco, Rafael Benigno Belmonte y María Jesús Moro (portavoz del PP en este área). Los tres firmaron haber «estudiado con todo detenimiento dicha iniciativa, así como las enmiendas presentadas», pero no lo hicieron. Pusieron sus cargos «a disposición» de Tellado, que descarta por ahora ceses.
La segunda reclamación que hace un nutrido grupo de diputados con trienios es la de cambiar los protocolos y sistemas de trabajo del Grupo Parlamentario Popular, ya que consideran que no están siendo eficaces. Desde el 30 de noviembre de 2023, la coordinación de las distintas áreas del PP en el Congreso recae en los vicesecretarios generales de Génova, y en la bancada popular crece la sensación de que este modelo genera duplicidades ineficaces. «La verdad es que hay tapón, porque la jerarquía del partido se superpone a la del grupo, y también nos falta conexión con la sociedad civil», añade otra destacada figura de la Cámara Baja.
El trabajo de los diputados se ve ralentizado, denuncian a este diario las diversas fuentes parlamentarias consultadas, por la coordinación de Génova, que hace que se vayan acumulando las iniciativas. Y se quejan de que muchas veces, quienes les revisan su trabajo no tienen «la experiencia» ni los «galones» parlamentarios necesarios. «Aquí se tiene que venir aprendido; el Congreso es la NBA», metaforiza uno de ellos. De ahí que se haya extendido como la pólvora la sensación de que el PP debe aprovechar la crisis abierta por la reforma que beneficia a etarras para anunciar un cambio en el sistema de coordinación del principal grupo parlamentario de la Cámara Baja.
«No somos cinco, ni seis, ni diez, los que pedimos un cambio en la manera de trabajar del Grupo Parlamentario», relata otro de estos parlamentarios. «Es vox pópuli que hay un colapso en el registro interno de iniciativas y que el sistema de doble check de los vicesecretarios no está funcionando de manera ágil». Así explica un destacado diputado su visión sobre esta problemática, antes de añadir que también hay «temor» a que la alternativa, a partir de ahora, sea «un mayor colapso», aún, porque se amplíen los protocolos de revisión de las iniciativas. Esto último lo temen muchos diputados, pero otros apuestan por «más chequeos» para que el error de la Comisión de Justicia no vuelva a ocurrir.
Otros parlamentarios consultados minimizan el impacto de esa crisis y la limitan al «fastidio de los señalados». Aunque hay división en este grupo: unos quieren apuntalar «la solidaridad de grupo» y blindar a sus compañeros ponentes, mientras otros zanjan que «cuando tienes responsabilidades, las asumes».
Por otra parte, la dirección nacional del PP se reafirma en que no es momento de ceses. «No hemos solicitado dimisiones de nadie por decisiones equivocadas. No vamos a poner el foco en el eslabón más bajo de la cadena», aseguran en el equipo de Feijóo, en relación a los tres ponentes señalados.
«Hemos evidenciado que hay un error nuestro, pero el Gobierno esta cometiendo una tropelía muy gorda. Lo anómalo sería que no dijéramos algo», añaden. «La solución que podemos plantear es no hurtar a la opinión pública el debate. Nuestro error es de interpretación y el suyo una barbaridad», rematan.

