ESPAÑA
Política

El PP cambia el paso político y lanza un "modelo social a largo plazo" por si Sánchez resiste tres años

Feijóo une la promesa de permisos de 26 semanas para familias monoparentales y el debate sobre la jornada laboral esta semana

Alberto Núñez Feijóo, este sábado, con el presidente de Aragón, Jorge Azcón.
Alberto Núñez Feijóo, este sábado, con el presidente de Aragón, Jorge Azcón.Javier BelverEFE
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Uno de los deportes intelectuales predilectos de Feijoo (sin tilde) era el de ridiculizar a los conservadores. Los retrataba como «cerebros amasados en el error» con un «discurso calloso», para quienes «toda novedad es mentira» y «toda vejez, axioma». Gentes obtusas que «en oyendo o leyendo algo contra la común opinión, tocan a novedad como a fuego, y montan en cólera». Esto lo escribió Benito Jerónimo Feijoo, uno de los primeros espadas de la ilustración española. El Feijóo con tilde, Alberto Núñez, ha iniciado también, en este septiembre frenético, su particular camino de distanciamiento y matización de algunos de los postulados conservadores tradicionales de su partido.

Sin llegar ni mucho menos a tanto como el ensayista benedictino, el presidente del PP está actualizando en tiempo real, y por pequeños fascículos, las ideas del principal partido de la oposición al respecto de la conciliación personal, familiar y laboral. Y al respecto de la propia ordenación horaria del trabajo. Feijóo propone ahora aumentar en cuatro semanas la baja de paternidad y maternidad (como Sumar), dar más ayudas fiscales a la maternidad (150 euros al mes, en vez de 100), establecer nuevos permisos para las familias monoparentales, la apuesta que detalló en el Día del afiliado, celebrado ayer en Zaragoza.

Si gobierna, avanzó, elevaría de 16 a 26 semana los permisos para familias monoparentales, que son mujeres en alrededor de un 80%, es decir, un sector que los expertos ven más decantado a la izquierda. Prometió además para esas familias un título similar a las familias numerosas, un estatus que se mantendría en caso de divorcio de los cónyuges si pactan la custodia compartida. Este subrayado llega en la misma semana que marcó antes al abrir la puerta a la semana laboral de cuatro días.

Aunque por ahora el PP se limita a plantear la acumulación de las horas semanales en esos cuatro días, trabajando unas nueve cada jornada -cosa que no aceptan ahora ni los sindicatos ni los partidos de la coalición gubernamental-, hay margen para explorar «mejoras» siempre que se hagan dentro del «diálogo social». Feijóo quiere sumar a la CEOE a sus posiciones, pero el presidente de la patronal, Antonio Garamendi, ya ha rebajado las expectativas en una entrevista con este diario: «Nosotros atendemos siempre este tipo de peticiones de todos los partidos, pero diremos en la reunión lo que toque. Escucharemos lo que plantea el PP y lo estudiaremos, y si nos parece mal diremos que no. Si nos parece bien, pues que sí». Pero a nadie se le escapa que hoy a Garamendi no le entusiasma la idea de la semana laboral cuatro días.

«No es un giro sino una apuesta discursiva», dicen desde Génova

En esto último Génova lo tiene claro: es un camino a explorar en el que el PP quiere ejercer de «nexo entre la sociedad y las empresas», como asegura uno de los principales dirigentes del partido. «Queremos ir al lado de la sociedad y de su mano; que no vaya por delante de nosotros», agrega. El del alivio laboral de los trabajadores es un cambio dialéctico lento pero trascendental, como el de un trasatlántico, y ya ha hecho crujir algunas de las cuadernas del espacio liberal-conservador.

¿Estamos ante el inicio de un viraje ideológico? «No hay un giro, sino una apuesta discursiva», defienden en Génova. Pero lo cierto es que es la primera vez que el PP llega tan lejos en asuntos laborales. Y con vocación de continuar. «Queremos seguir apostando por flexibilizar los horarios para que, trabajando lo mismo, haya una capacidad de descanso mayor. La conciliación afecta por igual a los votantes de Junts, ERC, Sumar o PP. Conciliar y deflactar son temas fundamentales para las clases medias. Este país ha de dar este debate y lo vamos a hacer», sintetizan las fuentes.

Lo que ambiciona el PP es desplegar ya su «nuevo modelo social a largo plazo», ante la expectativa de que Pedro Sánchez se mantenga en La Moncloa al menos dos años más. Ése es el escenario principal, aunque en Génova no se descarta nada. De hecho, hay dirigentes veteranos que creen que el presidente del Gobierno «puede convocar cualquier día» las elecciones. «Aquí todos pensamos que la legislatura va a durar, incluso si no hubiera Presupuestos, pero tenemos que estar preparados, sin limitar el alcance temporal de nuestras propuestas», opinan en Génova. «Con Vox en horas bajas, Sánchez no tiene ningún incentivo para adelantar» las elecciones, insisten las fuentes, que recuerdan que tanto en 2019 como en 2023 el líder socialista adelantó las elecciones porque podía invocar un cordón sanitario contra la ultraderecha. Y ahora, tras la ruptura de los gobiernos autonómicos de coalición, «no colaría», piensan.

Cargos veteranos no descartan un adelanto electoral, pero son minoría

Así que, mientras mantiene una dureza de pedernal en lo territorial y en la «crítica» a la política de pactos y «colonizaciones» del PSOE, el PP va a acelerar por el centro en lo social. En el mes de octubre, Feijóo se va a volcar en la pedagogía de la conciliación, pero también en nuevas medidas para intentar paliar la crisis de la vivienda desde un «enfoque social». En la primera quincena del mes se reunirá con patronal y sindicatos para explorar mejoras de última hora en su Ley de Conciliación, que presentará antes de que termine el mes. Mientras, irá «desgranando» ya las medidas de su ley alternativa de vivienda.

«Sueldos, estabilidad, precio de la vivienda y capacidad de conciliación son temas transversales que impactan de lleno en la clase media. Tener un hijo hoy no puede ser para rentas altas», agregan desde los cuarteles generales del principal partido de la oposición. «Vamos a meterle una cierta sensibilidad emocional», apuntan. «Queremos hablar de mensajes más consumibles por el electorado. Temas comprensibles. Queremos convertir parte del discurso cotidiano en algo que la gente pueda percibir como una problemática propia», insisten.

«Hay un electorado que votó a Sánchez en 2015, 2016, 2019 y 2023 que ve que sigue sin acceso a la vivienda votando a la izquierda, y que no puede ahorrar ni comprarse una vivienda». A ellos apelará el PP con medidas de oferta y ayudas al acceso al mercado inmobiliario.

Segundo gran envite Feijóo: ya rectificó la línea sobre el aborto

Pero el gran espacio de cambio para los populares está en el mercado laboral. Cualquier mejora real y efectiva de la conciliación y del tiempo de trabajo supondrá un salto cualitativo. Consciente de lo delicado de su nuevo movimiento, Feijóo ha querido testarlo en una plaza de primera. El jueves, aprovechó el foro ideológico pata negra de la fundación Faes para anunciar otra de las medidas de su plan, la de subir un 50% la deducción en el IRPF que instauró en 2003 José María Aznar. Tras las críticas de Esperanza Aguirre y del Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, el presidente del PP se reafirmaba en su apuesta por trascender los corsés liberales y conservadores en estos temas.

Es la segunda vez que Feijóo intenta liderar una actualización del acervo ideológico popular. La primera fue cuando rectificó la posición del partido respecto del aborto, provocando incomodidades internas del PP. Pero él está convencido, según su núcleo duro, de que esta vez también acierta al acelerar en la vis social del mercado de trabajo, porque es un tema «transversal» y porque no falta mucho para que el ala de perfil ideológico más acerado del partido acabe confluyendo con el discurso de la «flexibilización» laboral.

Como ocurrió cuando Rajoy aceptó a posteriori el matrimonio homosexual contra el que tanto había batallado. O antes aún, en los años de la Alianza Popular de Fraga, con el divorcio. O como ocurrirá en el futuro con la Ley de Eutanasia.