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España, paraíso de los alumnos de Erasmus que no logra atraer a estudiantes extranjeros para cursar la carrera

Está a la cola de la OCDE en internacionalización. Rectores alertan de que la nueva Selectividad "cerrará" aún más el acceso a los de fuera

Pilar Alegría (Educación) y Diana Morant (Universidades).
Pilar Alegría (Educación) y Diana Morant (Universidades).ANTONIO HEREDIA
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La universidad española tiene un problema por su escasa capacidad para atraer a los alumnos extranjeros, que enriquecen culturalmente a los españoles, traen profesores internacionales, favorecen la imagen del país, elevan el posicionamiento en los ránkings y son también una fuente de financiación. España es líder en recepción de Erasmus, pero está a la cola de la OCDE en foráneos que vienen a cursar los grados. Son sólo el 4% de la población estudiantil, frente al 10% de la media de países desarrollados. En Europa únicamente Grecia e Italia tienen tasas más bajas. A cambio, Reino Unido alcanza el 20%. En los campus hay «inquietud» porque la nueva Selectividad para extranjeros que quiere poner el Gobierno «amenaza» con reducir aún más nuestra reducida internacionalización. Es una «barrera» más que, auguran, «cerrará la puerta» a los alumnos de fuera.

El nuevo proyecto de real decreto de los ministerios de Educación y Universidades preocupa tanto a las instituciones públicas como a las privadas. «Complica la atracción de estudiantes extranjeros, es justamente lo contrario a lo que necesita nuestro país», alerta Javier Ramos, rector de la Universidad Rey Juan Carlos. «Una regulación restrictiva en España puede estrangular la llegada del talento internacional. A pesar del atractivo de nuestro país, todavía estamos por detrás de potencias como Reino Unido o Francia. Es esencial que las características de la prueba de acceso no hagan desistir a los estudiantes con talento procedentes de todo el mundo», avisa Santiago Iñiguez, presidente ejecutivo de IE University. «Internacionalizar es una gran oportunidad. Pedimos que la nueva normativa nos facilite el trabajo», añaden fuentes de la Pompeu Fabra de Barcelona.

Estudiantes universitarios extranjeros por paises

Según el proyecto de real decreto adelantado por EL MUNDO, el Gobierno quiere hacer cuatro exámenes de lengua castellana, lengua extranjera y dos asignaturas como las que tienen los españoles en la Ebau. Lo tendrán que superar los extranjeros que no pertenezcan a la UE o no tengan convenio de reciprocidad con España, así como los españoles que hayan cursado el Bachillerato, por ejemplo, en EEUU o Canadá. Hasta ahora no tenía que examinarse en la fase de acceso. Sólo lo hacían en la fase de admisión si querían subir nota.

Las fuentes universitarias consultadas dicen que, si ya de por sí es difícil internacionalizar con la actual normativa, este tipo de prueba, que no tienen los países de nuestro entorno, cerrará definitivamente nuestras fronteras. ¿Qué trabas se encuentran los extranjeros ahora? Irene Martín, vicerrectora de Internacionalización de la Universidad Autónoma de Madrid, responde que se ponen «dificultades para el reconocimiento de asignaturas» y titulaciones y hay «requisitos diferentes en cada comunidad autónoma». El informe CYD añade que las normas son «rígidas y cambiantes a la vez» y faltan carreras bilingües, así como estrategias de captación de talento, tanto de alumnos como de profesores.

«Estamos en una situación de desventaja en comparación con otros países», indica Martín. Cita el caso de Francia, que logra atraer a muchos alumnos latinoamericanos a pesar de tener una lengua distinta porque concede el acceso a partir de las notas de los últimos años, el currículo, una carta de motivación y un certificado de idioma.

"No hay Uned en todas partes"

Todas las universidades consultadas creen que en España se podría hacer algo similar o utilizar pruebas de competencias online, como el SAT, que son comúnmente aceptadas por los mejores campus del mundo. Pero en el nuevo sistema los alumnos tendrán que hacer los cuatro exámenes de forma presencial -las universidades quieren que sean online- en las sedes internacionales de la Uned o en la embajadas españolas que tengan consejería de Educación. «No hay sedes en todas partes. Nosotros tenemos un programa con alumnos de 43 países que no habrían podido hacer la prueba presencial porque no tienen delegación de la Uned ni embajada con consejería de Educación», apunta Álvaro Escribano, director de la Escuela Internacional de la Carlos III, que también pide eliminar el requisito de examinarse de español cuando los alumnos vayan a estudiar un grado en inglés, que son el 70% de todos los que ofrece esta institución pública.

Pide que, en cualquier caso, los exámenes sean «más flexibles» para que puedan adaptarse a los alumnos de todo el mundo y «sean de competencias, no de contenidos»; es decir, que no pregunten, por ejemplo, por los Reyes Católicos, Kant o Unamuno.

La motivación que ha llevado al Gobierno a poner esta Ebau extranjera -contemplada en la Lomloe y en la Losu- es no favorecer a los alumnos extranjeros frente a los españoles, que tienen que hacer la Selectividad y muchas veces no encuentran sitio en las carreras más demandadas. «La mayor desigualdad es tratar igual a los desiguales», responde Escribano, que dice que los estudiantes internacionales no les quitan la plaza a los españoles, porque les exigen notas superiores a las que tienen ellos.

«No se aporta ningún dato que evidencie la ocupación de una plaza por parte de un internacional que le quite el asiento a un nacional. Y, si esto llegase a ocurrir en titulaciones como Medicina u Odontología, con gran tensión de demanda, las universidades gozan de autonomía suficiente para establecer cupos», propone Alfonso Díaz, director de Internacional de las cuatro universidades privadas CEU.

Financiación adicional

De hecho, estos alumnos «suponen ingresos económicos para las universidades y las regiones en las que se encuentran», apunta Martín. Un alumno español que estudia en la Carlos III paga alrededor de 1.200 euros de matrícula, porque está subvencionada, mientras que el extracomunitario desembolsa 7.000 euros. Con la diferencia, «se financia la movilidad internacional de estudiantes españoles con necesidades económicas».

Las alegaciones que han presentado al proyecto de real decreto universidades como la Carlos III, la Autónoma de Madrid o el CEU recuerdan que, en un contexto de «declive demográfico», cada vez habrá menos jóvenes y «solo las universidades que estén internacionalizadas en grado tendrán suficientes estudiantes en el futuro próximo», además de generar «beneficios económicos y sociales para su entorno». «El principal perjudicado de esta modificación legislativa sería el alumnado español. Poniendo trabas no alcanzaremos la excelencia que pretendemos», avisa el secretario general de la Universidad de Navarra, Jesús María Ezponda. «Hemos cerrado una puerta a estudiantes internacionales, que se van a echar para atrás con estas pruebas», lamenta también Rosa de la Fuente, vicerrectora de Internacionalización de la Complutense.

Los responsables de los campus españoles han comenzado a poner en común su «inquietud» e «intranquilidad». Estos días han recibido un aluvión de llamadas de otros países preguntando si van a poder enviar a alumnos a España. El problema es que el proceso de admisión de ha abierto en septiembre y en enero los alumnos extranjeros ya tendrán decidido qué universidad quieren. Pero el borrador del real decreto impone esta nueva Ebau extranjera para este mismo curso.

División entre CCAA

«Pérdida». En las CCAA hay división de opiniones respecto a la nueva Ebau extranjera. «Me parece mal, porque va a significar una pérdida de competitividad respecto a otras universidades europeas, ya que afecta a países importantes cuyos alumnos elegirán otros destinos», dice Juan María Vázquez, consejero de Universidades de Murcia.

«Igualdad». Por contra, fuentes de la Consejería de Educación de Castilla-La Mancha señalan que «un alumno español que quiere hacer una carrera con escasa oferta de plazas tiene que pasar por la Selectividad actual y una fase de mejora de su nota de cara a la admisión y parece sensato que un alumno que viene de fuera por lo menos compita en condiciones similares y, por tanto, no se coloque en un puesto por delante». «Así se garantiza la igualdad de oportunidades tanto para el alumnado español como para el extranjero», añaden estas fuentes, que admiten que el formato «probablemente sea mejorable en cuanto a posibilidades de convertirla en una prueba online».