- Educación Los alumnos españoles quedan por debajo del promedio de la OCDE en competencia financiera
- Informe PISA Los alumnos españoles caen en todas las áreas y logran los peores resultados de la historia en Ciencias y Matemáticas
«Muchos alumnos creen que el dinero que te presta el banco no hay que devolverlo ni comprenden que hay que seguir pagando el préstamo que pediste para montar un negocio, aunque éste no fue bien y tuviste que cerrarlo. Tampoco entienden los desahucios o el endeudamiento, ni tienen claro el tema de la bolsa o las inversiones». Habla Carmen Mallol, profesora de Economía en el instituto público La Canal de Navarrés (Valencia), que dice que los adolescentes tienen «lagunas» en cultura financiera porque faltan conocimientos de base entre las familias y «en España no se ha dado suficiente importancia» a la asignatura.
El Informe PISA ha mostrado que los estudiantes españoles de 15 años quedan por debajo de la OCDE en competencia financiera (486 puntos frente a 498) y lejos de los países más avanzados, como Bélgica (527), Dinamarca (521) o Canadá (519). España ha empeorado seis puntos desde 2018, no han mejorado desde 2012 y nuestra mayor debilidad es que tenemos muy pocos alumnos en el nivel 5, el más avanzado: suponen apenas el 5%, la mitad que en el promedio de territorios evaluados y tres veces menos que los países en cabeza. Por contra, hay un 17% de estudiantes que no tienen una base mínima que les permita tomar decisiones informadas en su vida. Están en «analfabetismo financiero», según Jorge Calero, catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Barcelona.
Algo positivo de España es que es uno de los países donde menos desigualdad existe entre los alumnos favorecidos y desfavorecidos. Pero, aún así, hay una brecha de 73 puntos entre ellos a favor de los primeros. Los profesores insisten en la necesidad de que se impartan estos conocimientos en la escuela «para que todos los niños tengan una base, independientemente de su origen». Pero opinan que «la educación financiera está bastante difuminada y no tiene suficiente peso en las aulas». ¿Por qué?
«El Ministerio no puso una asignatura obligatoria en el currículo y la optativa no la cursan todos los alumnos. Queda a merced de las CCAA ofertarla y la situación es muy dispar entre ellas. Andalucía, Cantabria o Murcia le dan más valor, mientras que Madrid se ha ceñido a lo establecido en el currículo estatal y no ha desarrollado materias propias. Casi el 50% de alumnos pasa por la enseñanza obligatoria y termina la ESO sin haber dado ninguna asignatura financiera», explica Chema Mezquita, profesor del instituto público Aliste de Alcañices (Zamora) y vicepresidente de la Confederación Estatal de Asociaciones de Profesorado de Economía de Secundaria.
Carmen Mallol, que ha participado en la elaboración de los currículos en la Comunidad Valenciana, explica que en su región no había ninguna materia en 1º de la ESO, algo que también pasa en otras CCAA. Desde la Asociación de Profesorado de Economía, Administración y Comercio, de la que es secretaria, propusieron a la consejería incorporar tres horas a la semana de Consumo y Finanzas Responsables, con temas muy prácticos para el día a día de los alumnos que comenzarán a impartirse a partir del próximo curso. «Es esencial que este conocimiento se haga dentro de las aulas y para todos los alumnos, también en todas las modalidades de Bachillerato y en Primaria, porque ahora los contenidos se enfocan desde Geografía e Historia», señala.
Estrategia nacional
España cuenta desde 2008 con una estrategia nacional de educación financiera que se centra de forma específica en los jóvenes. En el currículo de la Lomloe, aprobado en 2022, el Ministerio de Educación estableció ocho competencias clave de carácter transversal que deben adquirir los alumnos de entre seis y 18 años, además de las asignaturas optativas en la ESO y Bachillerato, pero que no tienen que cursar todos. Además, el Ministerio tiene un convenio de colaboración con el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores para impulsar la educación financiera en el sistema educativo, uno de los principales proyectos del Plan de Educación Financiera, aunque los profesores dicen que es mejor impartir estos contenidos desde la enseñanza reglada.
«Creo que la formación podría ser suficiente si fuera generalizada en todas las modalidades de Bachillerato y no sólo en algunas, pero el gran déficit está en lograr que la cultura financiera sea cultura y, desde los rudimentos de Primaria, ciertos conceptos básicos impregnen toda la formación», afirma Joaquín Aldás, catedrático de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Valencia.
Señala que «el país con mejores resultados en PISA es Bélgica, que incorpora estos estudios desde Primaria como parte de las Matemáticas y desde las asignaturas sociales, siendo obligatoria en parte de la Secundaria, entre los 12 y los 14 años. Algo parecido ocurre en el segundo país con mejor resultado, Dinamarca, donde la educación financiera se incorpora desde Primaria en las asignaturas del área de finanzas personales y comportamiento del consumidor».
PISA insta a «abordar las diferencias en las aptitudes financieras lo antes posible para evitar que crezcan cuando lo haga el estudiante». Antonio Cabrales, catedrático de Economía en la Universidad Carlos III, propone «integrar más la discusión de temas financieros en Matemáticas y Ciencias Sociales». «Entender la magia del interés compuesto es fácil hablando de sucesiones y progresiones, y comprender medias y varianzas es esencial para hablar de riesgo y retorno en el mercado de valores. O abordar el índice de Gini para medir la desigualdad, que explica las curvas y hasta las integrales: ayuda a los alumnos a entender las finanzas y a hacer las Matemáticas menos abstractas. Es un win-win», detalla.
Calero llama a no descuidar tampoco la formación de la población adulta, a la que «el analfabetismo financiero afecta con mayor intensidad», algo que «dificulta el buen funcionamiento de nuestra economía y, por tanto, de nuestra sociedad».
«Este analfabetismo supone, por ejemplo, una muy pobre comprensión de los tipos de interés y provoca pésimas elecciones, por ejemplo, a la hora de optar entre hipotecas de tipo fijo o variable. O en la elección entre productos financieros alternativos, hace creer a muchos que los productos de renta fija proporcionan una rentabilidad fija», advierte.
Calero alerta de que «el reducido nivel de competencias financieras en España tiene efectos también sobre los procesos políticos». «Pensemos en cómo muchos ciudadanos no comprenden correctamente la inflación y son presa fácil como votantes para medidas populistas que precisamente contribuyen a elevar la inflación. Pensemos también en cómo percibe buena parte de la población el fenómeno de la presión fiscal: el impuesto sobre la renta retenido en la nómina o las cotizaciones a la Seguridad Social son mal percibidos y, por tanto, los gobiernos pueden alterarlos con poco coste político».
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PISA dice que los países con notas altas tienden a tener más planificación financiera. Cita un estudio (Bover, Hospido y Villanueva, 2018) que muestra que los que recibieron un curso de educación financiera mejoraron sus actitudes hacia el ahorro y aumentaron los alumnos que hablaron de economía con sus padres, lo que «sugiere un mayor interés en asuntos relacionados con el dinero».


