- Crisis diplomática Pedro Sánchez insiste en que habrá "respuesta" de España si Milei no pide perdón y acusa a Abascal de "violencia política"
- Política Feijóo carga a la vez contra Sánchez y Milei y Abascal lo acusa de "ponerse del lado" del Gobierno
Las palabras del presidente Milei, y la crisis diplomática que de ellas ha derivado, se han recibido en España con la mirada puesta en los próximos comicios europeos. La cercanía de una nueva cita con las urnas -la sexta en 12 meses y 12 días, un encadenamiento histórico- resulta determinante para entender la respuesta que los líderes políticos nacionales han dado al presidente argentino, donde la apelación de Sánchez al "riesgo que representa la internacional ultraderechista" contrasta con el llamamiento a la "moderación" que enarboló Feijóo.
El anuncio de la retirada sine die de la embajadora española en Buenos Aires y la insistencia en que habrá "respuesta" a las acusaciones de Milei reflejan cómo el Gobierno, lejos de querer apaciguar la situación, pretende elevar esta crisis al centro del debate pre-electoral y así eclipsar otros asuntos que podrían perjudicarle. También, de manera especial, es un elemento fundamental en la activación del voto, en esa movilización que en un contexto de fragmentación y de competencia extrema entre las dos formaciones del bipartidismo determina a quién se da finalmente como ganador o perdedor, en la medida en que se alcanzan o no las expectativas previas a la campaña.
No es una estrategia inédita y, aunque en política no se puede hablar de garantías, los precedentes electorales del último año revelan un patrón que podría explicar las intenciones de los socialistas: el que consiguió controlar el discurso, ganó.
28-M: autonómicas marcadas por ETA
Los primeros comicios de este ciclo de citas con las urnas, las elecciones municipales y autonómicas del 28 de mayo de 2023, sirven de prueba. El PSOE arrancó la campaña volcado en que el debate girase a vueltas con la vivienda: si con el anuncio de que pondría 50.000 inmuebles de la Sareb en alquiler a "precios asequibles" daba el pistoletazo de salida, con la tramitación y aprobación definitiva de la Ley de Vivienda pretendía monopolizar los días restantes. Sin embargo, y pese a que la norma obtuvo la luz verde del Senado el 17 de mayo -apenas 10 días antes de los comicios-, la inclusión de etarras en las listas de Bildu, socio preferente de Sánchez, alteró el guion de Ferraz y dinamitó el intento socialista de llevar el control del debate público.
La oportunidad la aprovechó entonces el PP, que tomó el relevo y se convirtió en el nuevo conductor del discurso de campaña. Tachó a Sánchez de "indecente" por pactar con la formación de Otegi y centró sus mítines en cuestionar la contundencia con la que el PSOE rechazaba aquellas listas, echando por tierra todo intento socialista de desviar la atención a otros asuntos. El saldo de aquella campaña fue claro: los populares dieron la vuelta al resultado de cuatro años antes y hoy presiden 11 autonomías y son gobierno en Canarias.
23-J: sorpresa ante "la ultraderecha"
Sánchez, para evitar que la historia se repitiera, tomó las riendas y sorprendió al día siguiente con el anuncio de un adelanto electoral. Con ello, el PSOE logró silenciar el runrún sobre su debacle en las municipales y, con el resto de líderes desprevenidos, el presidente logró dirigir la campaña a su conveniencia, convirtiendo la nueva cita con las urnas en un plebiscito sobre los acuerdos que PP y Vox estaban firmando aquellos días en ayuntamientos y comunidades.
Su llamada a la movilización frente a la "ultraderecha" se volvía de plena actualidad con cada pacto que cerraban ambas formaciones, y los intentos del PP por desviar la atención a los problemas derivados del voto por correo no fueron suficientes para arrebatar a los socialistas su hegemonía en el discurso, que aún profundizaron explotando unas polémicas declaraciones del líder popular sobre la revalorización de las pensiones. El resultado: victoria de Feijóo, pero con un PSOE salvado del descalabro y con opción de repetir gobierno.
18-F GALLEGO: LOS PELLETS NO CALAN
Seis meses más tarde y con la lección aprendida, populares y socialistas irrumpieron ante los comicios gallegos decididos a determinar de qué se hablaba en campaña, pero la llegada de una marea de pellets a Galicia los obligó a cambiar de planes. El PSOE se lanzó a la ofensiva criticando la gestión de la Xunta y con iniciativas desde el Gobierno, en un intento de revivir el fantasma del Prestige, mientras el PP resistía y rezaba para que la crisis medioambiental no fuese a más. Esta pronto se difuminó y el PP avanzó tan seguro que los socialistas acabaron trabajando para el BNG de Pontón, que absorbió a la mayoría de electores de izquierda pero sin apartar al PP. Resultado: el PSOE cayó del 19% al 14% en porcentaje de voto. Pese al desliz de Feijóo al reconocer sus contactos con Junts sobre la amnistía, Moncloa fracasó al intentar dominar el debate público y se despeñó aquel 18 de febrero.
21-A VASCO: ... Y ETA IMPULSA AL PSOE
Las elecciones en el País Vasco no hicieron más que reforzar la hipótesis, aunque con desenlace opuesto. El candidato socialista Eneko Andueza, consciente de que eludir a ETA en una campaña vasca es misión imposible, centró su discurso en exigir a Bildu que condenara la violencia de la banda, una demanda a la que se sumó con tibieza el popular Javier de Andrés. Cuando Pello Otxandiano se negó a calificar a ETA como "terrorista", esa polémica centró el debate y reforzó al PSE como socio del PNV. Los socialistas subieron ligeramente hasta el 14% del voto, con dos escaños más, y aunque los populares alcanzaron el 9%, sólo sumaron un diputado. Así, Sánchez presumió victorioso del "nueve a uno" de su bloque de gobierno frente a Feijóo.
12-M DE ILLA: REFLEXIÓN PARA LA AMNESIA
Ya en las catalanas, el reto era mayúsculo, pues la tramitación de la amnistía pesaba sobre el PSOE -incluso en sus votantes en Cataluña- y amenazaba con menguar su victoria e incluso inclinar el constitucionalismo hacia el PP. Sin embargo, Sánchez dio un vuelco con la publicación de su carta y logró que el perdón a los líderes del procés quedara oculto, en un ejercicio de dominio del debate. La cita se convirtió entonces en un plebiscito de Illa/Sánchez contra Puigdemont, saldado con la contundente victoria del líder del PSC. Un ejemplo exitoso de la estrategia que el PSOE busca repetir ahora con Milei como llave.





