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Los 225 kilómetros de la Franja aragonesa que también miran al 12-M: "Estamos hartos de la intimidación independentista"

Con las relaciones rotas entre gobiernos, Aragón y Cataluña protagonizan una calma tensa bajo la condena de compartir frontera

Sede de ERC en Lérida
Sede de ERC en LéridaToni GalánE.M.
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Desde el pirineo oscense hasta los puertos de Beceite: 225 kilómetros forman la Franja, el territorio fronterizo entre Aragón y Cataluña, dos regiones que hace siglos formaban parte de un mismo reino y en las que, en la actualidad, se produce el choque entre España y el separatismo.

Así, la relación entre gobiernos no es buena, como demostraron Jorge Azcón y Pere Aragonés, en el debate que los presidentes autonómicos protagonizaron en el Senado sobre la ley de amnistía. "Quien quiera burlarse de los aragoneses lo único que hace es demostrar su enanez política. De los nosotros no se ríe nadie", advertía el líder popular sobre la intención de "trolear" a los conservadores anunciada por Pere Aragonés.

Pero ¿de dónde viene la tensión entre territorios? En 2012, el Gobierno de Aragón y el Ayuntamiento de Villanueva de Sijena interponen una demanda contra la Generalitat para la devolución de los conocidos como "bienes de Sijena". 97 piezas artísticas pertenecientes al monasterio de la localidad, que fueron vendidas de manera ilícita a Cataluña por 50 millones de pesetas, un precio irrisorio ya que su valor es incalculable debido a su importancia patrimonial.

Tras años de litigio judicial, el 11 de diciembre de 2017, la Guardia Civil se encargó de retornar el tesoro en la clandestinidad. "La noche anterior la pasé en vela desde mi casa de Ejea, informado al punto de todo. Al sacar las piezas del Museo de Lérida, de madrugada, hubo protestas de las autoridades ilerdenses y ciertas alteraciones. Pero esa misma mañana, con emoción desbordante, las piezas volvieron al lugar del que nunca deberían haber salido", relata Javier Lambán en sus memorias.

Imperialismo catalán

Pese a los enfrentamientos, la proximidad de las regiones provoca el intercambio constante de población. "Hay muchísima población que va y viene de Fraga a Lérida diariamente para ir al trabajo o al médico, lo que es totalmente natural, ya que estamos a apenas media hora en coche", explica Ignacio Gramún, alcalde de Fraga, una localidad oscense situada a 33 kilómetros de Cataluña.

Una condición geográfica que abarca hasta el idioma, ya que son más de 80.000 los aragoneses catalanoparlantes (un 6% de la población de la región), y que provoca un cierto hartazgo ante la inestabilidad que general el movimiento separatista. "Aquí estamos hartos del procés y de vivir con la intimidación constante que intenta provocar el independentismo", expresa un vecino de Binéfar, una localidad también perteneciente a la Franja.

Y es que desde Cataluña no esconden su anhelo de anexionar el ala este de Aragón, a la que consideran parte de los Països Catalans. En octubre de 2023, el expresidentQuim Torra, hoy relegado al ostracismo, en una entrada en su blog consideraba que "la evidencia de la catalanidad que representa la lengua y la realidad de las relaciones socioeconómicas y religiosas representadas en Lérida con el caso del Baix Cinca y la Litera, y Tortosa con el Matarraña, deberían haber decantado esas comarcas hacia nuestro país".

Por ello, lamentaba que "contra tanta evidencia, nos encontramos con la realidad terca, y de lo más irracional, de unas tierras que viven de espaldas a Cataluña y abrazan el aragonesismo y el españolismo más primarios y excluyentes".

Este alegato catalanista fue calificado por Jorge Azcón, quien ya ejercía como presidente aragonés, como una "detestable tergiversación de la Historia" y "uno más de los delirios imperialistas del independentismo más radical".

Ante estas intenciones, desde el Gobierno de Aragón, en boca de su vicepresidente Alejandro Nolasco, se prometió invertir más de dos millones de euros en delimitar por satélite todos los municipios fronterizos de la región, para finalizar con esta disputa y quién sabe si averiguar que quizá que sean ellos quienes están en potestad de ampliar su territorio.