El nuevo ministro de Industria, Héctor Gómez, tiene como reto más inmediato arreglar el fiasco de los fondos europeos para el automóvil, que es el primer plan estrella anunciado ya hace dos años por el presidente del Gobierno y que sólo ha sido ejecutado muy parcialmente.
La ministra saliente, Reyes Maroto, no pudo evitar que el llamado Proyecto Estratégico para la Recuperación y Transformación Económica (Perte) del Vehículo Eléctrico y Conectado quedara desierto en un 72% en la primera convocatoria y eso que llevó un año de preparación lanzarla. De los 2.975 millones previstos sólo hubo solicitudes válidas por valor de 793 millones de los cuales la mitad corresponden al consorcio de Seat para electrificar sus fábricas y construir una nueva gigafactoría de batería en Sagunto. Quedaron por tanto cerca de 2.000 millones, el grueso del dinero previsto, sin adjudicar.

¿Crisis?, ¿qué crisis?
Ante tal tropezón, la ministra se comprometió a lanzar una segunda convocatoria «en el primer trimestre de 2023», pero deja el cargo concluido el plazo sin haberla lanzado. El último calendario oficial del Ministerio es que esa convocatoria tendría lugar «entre marzo y mayo», pero ahora Gómez tendrá que revisar todo, porque los borradores de la segunda convocatoria se volvieron a estrellar con el sector de automoción que considera demasiado rígidos los requisitos en el entorno tan difícil e incierto en que operan y con gran cantidad de países, empezando por EEUU, compitiendo con España para atraer sus inversiones. «Nos pasaron un borrador de segunda convocatoria que fue decepcionante, porque sólo resolvía problemas menores de la primera convocatoria», lamentan en el sector. El autor del borrador es el recientemente nombrado secretario general de Industria, Francisco Blanco. Maroto lo nombró el pasado diciembre, pese a que ya sabía que ella se iría, para reemplazar a Raúl Blanco, al que atribuyó los problemas de la primera convocatoria.
Otro de los problemas que debería resolver Gómez es pacificar el ministerio por el serio divorcio existente entre el núcleo duro de Maroto, formado por el saliente jefe de gabinete Juan Ignacio Díaz Bidart y el subsecretario Pablo Garde, y un buen número de altos cargos encabezados por la secretaria de Estado de Comercio, Xiana Méndez. Ésta sonaba para ser la nueva ministra y resistió un intento de cese de Maroto, pero finalmente ha sido elegido Gómez. Éste es canario, por lo que es complementaria con él la actual secretaria de Estado de Turismo, Rosa Ana Morillo. Ésta procede del Gobierno balear y es tradicional en el sector turístico que ni baleares ni canarios monopolicen el control de esta industria en el Ministerio.
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