ELECCIONES EXTREMADURA

Elecciones Extremadura 2025

Victoria dulce del PP ante el PSOE y agria frente a Vox: "Ya trabajamos en la siguiente gran noche"

Guardiola conquista para Feijóo su primera meta volante hacia Moncloa y propicia el descalabro socialista, pero a costa de un gran auge de Abascal

Guardiola, tras su victoria: "Las urnas han decidido que no se bloquee Extremadura"EL MUNDO (Vídeo) / PP (Foto)
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Una vez más, las urnas sentencian que las expectativas las carga el diablo. Las elecciones autonómicas de Extremadura arrojan una victoria aplastante de la derecha, con nada menos que un 60% de los votos, y una derrota también histórica de un PSOE que pasa de hegemón a paria en su caladero territorial más fértil. En el pesaje definitivo de los votos, que es el que quita y da razones sin paliativos, Pedro Sánchez recibe un correctivo difícil de capear con meros achiques de agua, mientras que el PP se anota el triunfo en la primera meta volante hacia La Moncloa, con 29 escaños y el 43,2% de las papeletas, más de 17 puntos por encima de los socialistas, que se hunden del 40% al 25,7% y conservan sólo 18 diputados en la Asamblea regional de Mérida. Es, por ponerlo en el contexto histórico extremeño, apenas la mitad de los escaños que tenían los socialistas en 2019.

María Guardiola sube y Miguel Ángel Gallardo se hunde. «Sí, pero». Y no es un «pero» menor. El resultado histórico de la derecha no sirve para desbloquear la gobernabilidad, que es para lo que se convocaron estas elecciones. La presidenta autonómica -ahora ya, en funciones- ideó el adelanto como un plebiscito sobre la «estabilidad», pero la enorme subida de Vox es imposible de eludir para el PP. Guardiola buscaba depender menos de un Vox que exigía contrapartidas imposibles para apoyarle los Presupuestos de 2026. Y Vox se ha disparado casi nueve puntos, desde el 8,1% al 16,9% de las papeletas. De cinco a 11 diputados. Más del doble. De hecho, de los 10 escaños que pierde el PSOE, el PP sólo suma uno, mientras que Vox acapara seis y Unidas por Extremadura crece tres.

La lectura nacional de los resultados es doble: el PP celebra el descalabro del PSOE, pero recela del subidón de Vox. Y la batalla por La Moncloa se libra en ambos terrenos de juego, no sólo contra los socialistas. Precisamente, Extremadura era un territorio clave para tomarle la temperatura a la liguilla de la derecha, y la conclusión es obvia: nunca el «bloque» estuvo tan fuerte y nunca hubo tanta hostilidad entre los dos partidos que lo conforman. Ahí radica la dicotomía de una victoria dulce para el PP por comparación con el PSOE, pero con sabor agrio respecto de Vox. Por un lado, la dirección nacional de Alberto Núñez Feijóo celebraba anoche el derrumbe de los socialistas en su territorio más fiel: «Todos los partidos suben salvo uno: el de Sánchez. El PP sube más de cuatro puntos. El PSOE pierde casi 14. Le estamos regalando un superdomingo a la izquierda», resumieron fuentes de Génova, que destacaron que Guardiola «tiene un porcentaje de voto casi idéntico al de Juanma Moreno», presidente de Andalucía.

Y por otro, en Génova esperaban llegar al menos a 30 escaños y que Vox no subiera tanto. Guardiola suma más escaños (29) que el PSOE y Unidas por Extremadura juntos (25) y eso hace que, sobre el papel, dependa menos de la formación de Santiago Abascal. Bastará con su abstención para que Guardiola sea investida, mientras que en 2023 hizo falta el «sí». Pero -otro «pero» nada desdeñable- Vox está en condiciones de elevar el precio de su apoyo, incluso si es tácito.

Y ésa es la clave de bóveda del post partido que comienza hoy: hasta dónde tensará la cuerda Abascal. Hay que recordar que el presidente de Vox llegó a poner sobre la mesa la exigencia de quitar a Guardiola a cambio de apoyar al PP. Tal es la tensión entre ambas formaciones. Génova se niega categóricamente y defiende que tiene 26 puntos más que su rival ultra.

«Pero»... Vox tiene ahora muchísima más fuerza que antes. Y si con cinco diputados exigía condiciones leoninas para aprobar los Presupuestos, con 11 tendrá el doble de motivos. Y si no hay Presupuestos después de las elecciones, ¿Guardiola volverá a llamar a los extremeños a las urnas?

La negociación se complica, «pero» en Génova se dan por satisfechos: «Nosotros vamos a por el centro». «Ya trabajamos en la siguiente gran noche», la del 8 de febrero en Aragón, rematan.