- Política El PP niega a Alvise la condición de "interlocutor" y se lo endosa a Abascal: "Es una guerra electoral entre ellos"
- Buscador Los resultados de las elecciones europeas, calle a calle
Los resultados de las elecciones europeas ponen deberes a Vox: gestionar la aparición a su derecha de 800.000 votantes que este domingo optaron por la plataforma Se Acabó La Fiesta del activista Alvise Pérez. El nerviosismo en el partido de Santiago Abascal respecto a este shock electoral no existía al principio, pero se fue haciendo patente durante la campaña a través de perfiles afines a la formación en redes sociales. En público, Vox evitó hasta el final cualquier mención a la candidatura. Una estrategia opuesta a la de Pedro Sánchez, que en sus últimos mítines ya empezó a referirse directamente a la nueva plataforma, que según la última encuesta de Sigma Dos para EL MUNDO robaba a Vox más de un 5% de sus antiguos electores.
Para taponar esa fuga, el impulso inicial de Vox ha sido recurrir a la diplomacia. El candidato a las europeas, Jorge Buxadé, compareció el lunes para asegurar que su partido «abraza» el «hartazgo» de los votantes de Alvise, con quien confesó haberse puesto en contacto desde la misma noche electoral para conocer su plan de acción tras su desembarco en Bruselas.
Buxadé fue más allá en el diagnóstico y señaló a votantes crispados por «la corrupción del PSOE, del Gobierno y de la familia del presidente» como fuente de votos de la nueva opción a su derecha, que precisamente reclama la paternidad de todos esos casos por sus publicaciones en redes sociales. Sobre ese hartazgo, señaló el cabeza de lista de Vox que «no solo compartimos plenamente, es que estamos personados en todos esos procesos judiciales, incluso los hemos iniciado nosotros con querella o estamos personados como acusación popular». Pero al mismo tiempo que batallan por capitalizar quién es el azote de los casos que afectan al PSOE, Vox intenta esquivar reclamar a ningún votante como propio. «Nadie», dijo Buxadé, les ha «robado votos», porque los partidos no tienen «una bolsa de x millones de votos» y quienes «han votado hoy una cosa, mañana votarán otra».
El partido de Santiago Abascal tira de números para argumentar que el espacio dentro de la derecha ha crecido sin guerras civiles. Lo ha hecho el PP, 14 puntos, gracias a la absorción total de Ciudadanos, que en 2019 consiguió un 11,49%. Lo ha hecho Vox, que crece en casi 300.000 votos y 3,41 puntos pese a la bajada masiva de la participación respecto a 2019. Y surgen los 800.000 votos de Alvise, de quien las encuestas ya detectaban que captaba a muchos de los jóvenes que en estas elecciones iban a las urnas por primera vez.
«Quitando a los separatistas y a la extrema izquierda son diputados españoles que representan votos de los españoles», dijo Buxadé sobre los simpatizantes de PP y de Se Acabó La Fiesta, a los que cortejó incluso dedicándoles «un abrazo». Vox trata de incidir en su papel de «pegamento», que ya reivindicó durante la campaña para intentar aunar la fuerza del grupo europeo de Conservadores y Reformistas, del que forman parte junto a Giorgia Meloni, y el de Identidad y Democracia, que lidera Marine Le Pen. Un papel de mediación que ahora quieren ejercer también dentro de España.


